29 de noviembre de 2025 – 01:00
La estructura salarial del empleo asalariado en Paraguay revela diferencias marcadas según el tamaño de la empresa y el grado de formalidad. Los datos muestran que la distribución de ingresos está fuertemente condicionada por el tipo de empleador y por la condición del puesto de trabajo. Este patrón no solo confirma una brecha persistente entre segmentos productivos, sino que también ofrece señales claras sobre las condiciones laborales y los desafíos del mercado de trabajo para los próximos meses.
De acuerdo con los datos del Ministerio del Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS), en el caso del sector privado, la segmentación por tamaño de empresa evidencia contrastes pronunciados. Las microempresas presentan la situación más desfavorable en términos salariales: el 58,2% de sus trabajadores asalariados percibe menos del salario mínimo legal vigente (SMLV), mientras que el 15,5% recibe un ingreso igual al mínimo y el 25,4% supera esa referencia. Es el segmento empresarial donde se observa la mayor proporción de trabajadores por debajo del mínimo, lo que refleja niveles reducidos de productividad, informalidad implícita en algunas prácticas y limitaciones estructurales para sostener remuneraciones más elevadas.
En las pequeñas empresas, el panorama cambia, aunque persisten desafíos. El 23,8% de los asalariados gana menos del SMLV, mientras que el 24,1% recibe exactamente el mínimo. En contraste, el 43,4% percibe un salario superior, lo que indica una estructura más equilibrada que la de las microempresas, pero todavía con una proporción relevante de trabajadores en tramos bajos de remuneración. La presencia de un 8,6% de casos sin respuesta (NR) también sugiere menores niveles de registro o formalidad en comparación con empresas de mayor tamaño.
Las medianas empresas muestran una mejora significativa en la distribución salarial. Solo el 18,2% de los trabajadores percibe menos del salario mínimo, mientras que 33,2% gana exactamente lo mismo y 43,2% se sitúa por encima. Este grupo exhibe una estructura salarial más sólida, asociada a mayores niveles de formalidad, organización productiva y capacidad financiera.
El contraste más marcado aparece en las grandes empresas. En este segmento, únicamente el 12,5% de los asalariados percibe menos del salario mínimo, mientras que el 22,4% recibe el monto equivalente al SMLV. El dato central es que 63,4% gana más del salario mínimo, la proporción más alta entre todos los tamaños de empresa. El comportamiento confirma que las grandes firmas concentran los puestos de trabajo con mejores condiciones salariales y mayor estabilidad, alineadas con estructuras productivas de mayor escala y capacidad para absorber costos laborales.
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La diferencia entre sectores formales e informales profundiza estas brechas. Entre los asalariados formales, apenas el 7,7% gana menos del SMLV, mientras que el 28,6% recibe el salario mínimo y el 60,9% supera dicha referencia. Es el grupo con la distribución más favorable, coherente con las regulaciones laborales, las obligaciones de aportes y el cumplimiento de normativas salariales.
Por el contrario, en el empleo informal persisten condiciones más precarias. El 59,2% de los asalariados informales gana menos del salario mínimo, cifra que refleja tanto la ausencia de regulación como las limitaciones estructurales de las actividades informales. Solo el 14,1% obtiene un salario equivalente al mínimo y el 22,9% está por encima. Además, la proporción de casos sin respuesta (3,8%) también sugiere menor registro y menor claridad en las condiciones laborales.
En conjunto, los datos revelan una dualidad persistente en el mercado de trabajo paraguayo. La formalidad y el tamaño empresarial se posicionan como determinantes centrales del ingreso salarial. Mientras que las grandes empresas y el sector formal ofrecen mejores condiciones económicas, las microempresas y el empleo informal concentran la mayor vulnerabilidad. Esto plantea desafíos relevantes para las políticas públicas destinadas a mejorar la calidad del empleo, promover la formalización y fortalecer la productividad del sector privado.