El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido este viernes a la República Islámica de Irán de que está preparado para intervenir militarmente en el país persa si sus gobernantes reprimen con sangre las protestas que se han extendido por buena parte del territorio iraní. Teherán no ha tardado en lanzar una respuesta a la Casa Blanca. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Lariyani, ha advertido de que la interferencia en las protestas iraníes por parte de Washington equivaldrá a impulsar el caos “en toda la región”.
Las movilizaciones, que estallaron el pasado domingo a raíz de la frustración popular por la inflación y por la pérdida de valor del rial iraní, se han esparcido por casi todas las provincias de la nación y registran expresiones que piden el fin del régimen instaurado en 1979. Precisamente, la economía iraní empeoró después de que Trump retirase a EE UU del acuerdo nuclear durante su primera Administración en 2018, reiniciando un paquete de sanciones internacionales que ahogan a la sociedad asiática.

El presidente iraní, el reformista Masoud Pezeshkian, la portavocía del Gobierno y el fiscal general del país adoptaron durante los primeros días de las protestas un tono empático hacia el enfado de los ciudadanos y tendieron la mano para establecer un diálogo. A pesar de ello, las protestas han ido subiendo de tono hasta registrar durante el jueves cinco víctimas mortales entre informaciones que apuntan a encontronazos entre las fuerzas de seguridad y la población movilizada. Desde el domingo, la cifra de víctimas mortales en el transcurso de las protestas es de seis.
“Si Irán dispara y mata violentamente a los manifestantes pacíficos, que es su costumbre, los Estados Unidos de América acudirán en su rescate”, ha advertido Trump en su red social personal, Truth. “Estamos listos, cargados y preparados para salir”, ha concluido.

El aviso de Trump representa una nueva ocasión en la que el mandatario estadounidense se aleja de su supuesta política contraria a implicarse en territorios y conflictos lejanos. En junio de 2025, la Casa Blanca ya intervino de manera sorpresiva en Irán al bombardear tres plantas nucleares durante la guerra de 12 días iniciada por el Gobierno israelí de Benjamín Netanyahu.
Aunque Lariyani plantee que la interferencia de EE UU desatará el caos en el conjunto de la región, esa tesis está en duda. En el pasado, Teherán tenía la capacidad de activar a múltiples aliados armados para disuadir a sus enemigos. Pero tras la caída del Gobierno sirio de Bashar al Asad en 2024 y el debilitamiento de las principales milicias que Irán patrocina en la región —como Hezbolá en Líbano o Hamás en Gaza—, la influencia de Teherán para decidir el rumbo de la zona es dudosa, y su aislamiento, agravado.
