A la Unión Europea parece que se le empieza a acabar, por fin, la paciencia ante las interminables amenazas arancelarias de Donald Trump y su política anexionista, ahora empecinada en Groenlandia. Frente a la usual cautela con que hasta ahora había reaccionado el bloque europeo a cada anuncio o directamente imposición del presidente estadounidense, la respuesta a lo que apunta a un nuevo pulso arancelario por la negativa a dejarle hacerse con la isla ártica ha provocado una veloz respuesta tanto de la UE como de algunos de los países señalados, que no han dudado en calificar la última amenaza “inaceptable” y un “chantaje” que no están dispuestos a aceptar.

Mientras se busca coordinar a marchas forzadas esa respuesta conjunta y “firme”, como ha prometido Bruselas, y que debería incluir a los países no comunitarios también amenazados, el Reino Unido y Noruega, el Parlamento Europeo ha dado ya un paso significativo: los principales grupos políticos han anunciado que no se dan las condiciones para sancionar el acuerdo comercial al que llegaron la UE y Estados Unidos en Escocia el pasado verano. “El PPE [Partido Popular Europeo] está a favor del acuerdo comercial UE-EE UU, pero dadas las amenazas de Donald Trump sobre Groenlandia, la aprobación no es posible en este punto. Los aranceles al 0% para productos estadounidenses deben suspenderse”, ha anunciado el presidente del mayor grupo de la Eurocámara, Manfred Weber, en la red social X.

Su homóloga de Socialistas y Demócratas, Iratxe García, afirmaba lo mismo en conversación con EL PAÍS a última hora de la tarde de este sábado: “Con estas circunstancias no se pueden aprobar los reglamentos sobre los aranceles que están ahora encima de la mesa”. Y a ellos también se suma la opinión de los liberales de Renew: “Ha llegado el momento de pasar de la dependencia a la disuasión (…) Renew Europe no puede votar a favor del acuerdo comercial entre la UE y EEUU”, ha anunciado su presidenta, Valérie Hayer.

Tanto García como Hayer habían mostrado en los últimos días reticencias a la aprobación de los aranceles cero para varios productos de Estados Unidos pactados como contrapartida para reducir las tarifas aduaneras para las exportaciones europeas al otro lado del Atlántico al 15% como respuesta a las amenazas sobre Groenlandia lanzadas desde la Casa Blanca. Sus reparos se suman a los anteriores de grupos como La Izquierda, como ha recordado esta misma tarde su copresidenta, Manon Aubry, que ya rechazaban el pacto desde que se alcanzó.

Al sumarse a estas formaciones el PPE, el mayor grupo del parlamento, la congelación de la aprobación de este pacto en el Parlamento Europeo está garantizada.

A esta primera acción se deberían sumar en las próximas horas y días nuevas medidas, visto el nivel de rechazo que el anuncio de Trump ha provocado en prácticamente todas las capitales europeas. De hecho, ya este mismo domingo, se ha convocado una reunión de embajadores de Estados miembros para analizar la situación.

“Los aranceles socavarían las relaciones transatlánticas y podrían provocar una peligrosa espiral descendente”, han advertido en un comunicado conjunto los presidentes del Consejo Europeo, António Costa, y Ursula von der Leyen de la Comisión Europea, que tiene la competencia comercial del bloque. “Europa seguirá unida, coordinada y comprometida con la defensa de su soberanía”, agrega el escrito, en el que se deja claro que tampoco se va a dar marcha atrás en lo que se refiere a su “solidaridad” y apoyo a Dinamarca y a su territorio autónomo de Groenlandia.

En el mismo tono han respondido también rápidamente algunos de los países a los que Trump amenaza ahora con un arancel de hasta el 25%: Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos y Finlandia.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha calificado de “inaceptable” la amenaza de Trump y ha asegurado que “ninguna intimidación ni amenaza” cambiará la posición de Europa “ni en Ucrania, ni en Groenlandia ni en ningún otro lugar del mundo donde afrontemos este tipo de situaciones”. “Las amenazas arancelarias son inaceptables y no tienen lugar (…) los europeos responderán de manera unida y coordinada si se confirman [las amenazas]. Nos aseguraremos de que se respeta la soberanía europea”, ha subrayado en un mensaje en X.

Más moderado que su homólogo francés, el primer ministro británico también ha respondido al anuncio del presidente estadounidense. Groenlandia, ha dicho Keir Starmer, “es parte del Reino de Dinamarca y su futuro es un asunto de los groenlandeses y los daneses”. “La aplicación de aranceles a los aliados por perseguir la seguridad colectiva de los miembros de la OTAN es completamente errónea”, ha afirmado el laborista, que ha asegurado que abordará el asunto con la Administración estadounidense.

También el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, ha rechazado lo que ha calificado de “chantaje” inaceptable. “No nos dejaremos chantajear. Solo Dinamarca y Groenlandia deciden sobre asuntos que les conciernen. Siempre defenderé a mi país y a nuestros vecinos aliados. Este es un asunto de la UE que afecta a muchos más países que los que ahora se señalan”, ha escrito en la red social. “Suecia está manteniendo intensas conversaciones con otros países de la UE, Noruega y el Reino Unido para encontrar una respuesta colectiva”, ha adelantado también.

A las voces críticas se ha unido incluso uno de los mandatarios europeos más próximos a Trump, el presidente finlandés, Alexander Stubb: “Los problemas entre aliados se resuelven mediante el diálogo y reglas de juego comunes, no creando presión”, ha dicho en X, donde ha recalcado: “Los países europeos están unidos. Respaldamos los principios de integridad territorial y soberanía. Apoyamos a Dinamarca y Groenlandia. El diálogo con Estados Unidos continúa. Los aranceles perjudicarían la relación transatlántica y podrían generar un círculo vicioso”.

Aunque el viernes Trump ya había adelantado su intención de castigar mediante aranceles a los países que considera torpedean sus planes de hacerse por las buenas o las malas con Groenlandia, el ministro de Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, se ha dicho “sorprendido” por la decisión anunciada este sábado. Rasmussen se entrevistó esta misma semana, junto con su par groenlandesa, Vivian Motzfeld, en la Casa Blanca con el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio. Una cita que, aunque no logró apaciguar las ansias anexionistas de Washington, el jefe de la diplomacia danesa califica de “constructiva”. Asegura ahora Rasmussen en un mensaje en X que el objetivo de la incrementada presencia militar en Groenlandia —además de tropas danesas, se han desplazado en los últimos días soldados y oficiales de enlace de los países ahora amenazados por Trump para explorar la posibilidad de realizar ejercicios militares en la isla— es “aumentar la seguridad en el Ártico. Estamos de acuerdo con Estados Unidos en que debemos hacer más, ya que el Ártico ya no es una zona de baja tensión. Precisamente por eso, nosotros y nuestros socios de la OTAN estamos intensificando nuestros esfuerzos con total transparencia junto con nuestros aliados estadounidenses”, agrega.

“Hemos subrayado constantemente nuestro interés transatlántico compartido en la paz y la seguridad en el Ártico, incluso a través de la OTAN”, recuerdan también Von der Leyen y Costa en su comunicado conjunto, emitido desde Asunción, Paraguay, donde acababan de firmar el acuerdo comercial UE-Mercosur cuando se conoció la nueva amenaza de Trump. “El ejercicio danés pre-coordinado, realizado con aliados, responde a la necesidad de reforzar la seguridad en el Ártico y no supone ninguna amenaza para nadie”, insisten los altos responsables europeos, que acotan: “La integridad territorial y la soberanía son principios fundamentales del derecho internacional. Son esenciales para Europa y para la comunidad internacional en su conjunto”.


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