Tras la reciente tensión en Chamartín, el encuentro se presentó como el escenario ideal para firmar la paz entre la grada y los jugadores. Las ausencias del Mónaco y la necesidad de redención de Vinícius, quien fue señalado ante el Levante, impulsaron una noche tranquila. Pese a carencias defensivas que parecen crónicas, el equipo mostró un hambre de gol insaciable liderada siempre por la figura de Mbappé.

El delantero francés ya suma once goles en esta edición de la Champions, encarrilando la clasificación del Real Madrid entre los ocho mejores. Mbappé alcanzó su récord personal en la competición sin tener miramientos con el club donde nació su leyenda y saltó al estrellato. En apenas cinco minutos dejó tocado al conjunto monegasco y antes de la media hora el duelo quedó totalmente sentenciado.

El primer remate del equipo de Arbeloa, que debutaba de traje en la máxima competición europea, fue enviado al fondo de la red por el astro galo. La jugada nació de un enérgico Mastantuono, quien junto a Güler, recibió la confianza del nuevo técnico tras el buen papel desempeñado ante el Levante. El argentino pausó el juego, asistió a Fede Valverde y el pase atrás de este fue ajustado al poste por Kylian.

La baja de Rodrygo permitió que Mastantuono regresara a la titularidad, recuperando con Arbeloa la confianza que había perdido durante la etapa de Xabi Alonso. El joven firmó su mejor actuación como madridista asociándose con gran calidad, actitud y visión de juego en lugar de limitarse al desborde. Fue él quien habilitó a Vinícius para su primera ocasión clara, aunque el disparo cruzado fue repelido por el portero Kohn.

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Vinícius notó cómo los reproches de la grada se transformaban en aliento, aprovechando ese impulso para demostrar que ha asimilado las críticas recientes. El brasileño castigó con su velocidad eléctrica cada transición ante un Mónaco valiente pero frágil, que tomó riesgos excesivos en su planteamiento defensivo. El técnico Pocognoli no renunció a su identidad ni buscó refugio en una defensa de cinco hombres para frenar al Madrid.

El conjunto visitante confió en la calidad de hombres como Ansu Fati para inquietar a una defensa blanca que, aunque bien posicionada, careció de presión. Esta pasividad defensiva permitió que el rival sintiera que podía hacer daño, llegando a perdonar ocasiones claras en las botas de Balogun y Ansu Fati. El exazulgrana remató de forma desequilibrada un gran centro de Golovin, desperdiciando una oportunidad de oro para marcar.

Los errores del Mónaco salieron caros ante un contragolpe letal, una acción con el sello más puro del Real Madrid que nació de las botas de Huijsen. Camavinga mejoró la jugada con un toque de tacón, Güler puso la visión al espacio y Vinícius sirvió la velocidad para que Mbappé fusilara la red. Todo el juego ofensivo pasaba por un Mastantuono omnipresente que, antes del descanso, también asistió a Tchouaméni.

La noche resultó ideal para que Vinícius recuperara su autoestima, buscando el gol con insistencia tras firmar su primera asistencia del encuentro. Mientras tanto, Carlo Ancelotti observaba desde la grada cómo el equipo mantiene problemas defensivos similares a los que cerraron su ciclo en el club. Las numerosas bajas obligaron a Arbeloa a situar a centrocampistas como Valverde y Camavinga en las posiciones de laterales.

El primer tiempo terminó con un disparo al travesaño de Teze, una gran intervención de Courtois ante Akliouche y un testarazo fallido de Bellingham. Sin embargo, los goles restantes se reservaron para una segunda mitad donde Vinícius terminó de meterse al público del Bernabéu en su bolsillo. El extremo repartió una segunda asistencia para que Mastantuono coronara su gran noche ajustando un remate raso al poste.

El vendaval blanco continuó cuando un centro de Vinícius terminó en autogol de Kehrer, y poco después el brasileño encontró al fin su propio premio. Desatado y sin oposición, culminó una gran carrera individual colocando el balón directamente en la escuadra ante la pasividad de la defensa del Mónaco. Con el partido resuelto, el equipo blanco certificó su mejoría moral y recortó distancias con el Barcelona en la tabla.

Solo un error de tensión de Ceballos en el tramo final impidió que el Real Madrid terminara el encuentro con su portería imbatida en casa. Un pase arriesgado del centrocampista en el área propia se convirtió involuntariamente en una asistencia para que Teze maquillara el resultado final. No obstante, Bellingham cerró la goleada definitiva tras un gran esfuerzo, sellando un paso gigante hacia los octavos de final.

Ficha técnica:

Real Madrid (6): Courtois; Fede Valverde (Mesonero, minuto 83), Raúl Asencio (Ceballos, minuto 46), Huijsen, Camavinga (Fran García, minuto 77); Tchouaméni, Güler (Carvajal, minuto 77), Bellingham; Mastantuono (Gonzalo, minuto 71), Vinícius y Mbappé.

Mónaco (1): Kohn; Vanderson (Ouattara, minuto 61), Kehrer, Dier, Caio Henrique; Teze, Zakaria (Bamba, minuto 73); Golovin; Akliouche, Ansu Fati (Coulibaly, minuto 61); y Balogun (Ilenikhena, minuto 73).

Goles: 1-0, minuto 5: Mbappé; 2-0, minuto 26: Mbappé; 3-0, minuto 51: Mastantuono; 4-0, minuto 55: Kehrer en propia puerta; 5-0, minuto 63: Vinícius; 5-1, minuto 72: Teze; 6-1, minuto 80: Bellingham.

Árbitro: Espen Eskas (NOR). Amonestó a Bellingham (minuto 44) por el Real Madrid; y a Zakaria (minuto 33) por el Mónaco.

Incidencias: encuentro de la séptima jornada de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 78.300 espectadores. Se guardó un emotivo minuto de silencio por las víctimas en el accidente ferroviario de Adamuz.

Fuente: EFE

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