El paso fronterizo de Rafah, que conecta Gaza con Egipto, ha reabierto este domingo ―como estaba previsto― tras casi dos años de cierre por Israel, pero solo en modo experimental, para ensayar los mecanismos operativos, sin que crucen palestinos. El paso de personas comenzará el lunes en ambas direcciones, según han anunciado los responsables israelíes, palestinos y egipcios.

Las imágenes de este domingo desde Rafah muestran ambulancias preparadas para el traslado a cuentagotas de las primeras decenas de entre los 20.000 palestinos heridos y enfermos que necesitan asistencia médica urgente desde hace tiempo. También se pueden ver todoterrenos de la misión de asistencia de la Unión Europea, la EUBAM, y autobuses con empleados palestinos, en el lado egipcio.

La reactivación por Israel del tránsito por Rafah (por presión de Estados Unidos y con cuatro meses de retraso respecto al compromiso que adquirió en el alto el fuego) constituye uno de los elementos clave del acuerdo. Permanecía cerrado desde mayo de 2024, cuando las tropas israelíes ocuparon y dañaron el lado palestino del cruce, iniciando la clausura más prolongada en casi dos décadas.

El resultado de la reapertura es, sin embargo, más bien simbólico, ya que el ejército israelí solo permitirá el cruce de un número muy reducido de palestinos, entre 150 y 200. Nada más podrán pasar, en una y otra dirección, aquellos cuya entrada hayan preautorizado las autoridades militares israelíes.

Unos y otros se preparan para el comienzo del tránsito. Tanto el COGAT, el organismo militar que gestiona los asuntos civiles en los territorios ocupados, como Ali Shaath, el líder del comité de tecnócratas palestinos que administrará el día a día de la Franja, bajo la tutela de la Junta de Paz que preside el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han anunciado para el lunes la apertura formal para pasajeros, tras la evaluación de los mecanismos operativos de este domingo.

Israel ya ha aprobado las listas -entregadas por Egipto- de los primeros gazatíes que regresarán. El Gobierno de Hamás ha cifrado este domingo en 80.000 aquellos de los que tiene información que desean hacerlo, pese a la devastación del territorio. Su huida en los primeros meses de guerra los ha mantenido, en bastantes casos, separados de sus familias desde casi dos años

Israel dejará regresar únicamente a quienes abandonaron Gaza desde octubre de 2023. Se calculan en cerca de 100.000. Serán trasladados en autobús a un punto de inspección militar dentro de Gaza, donde les harán una inspección física y utilizarán un sistema de reconocimiento facial para verificar su identidad. No está claro qué pasará si los soldados deciden impedir el paso de alguien que ya haya entrado.

Las cifras no están claras aún, pero el Gobierno de Benjamín Netanyahu (el más derechista en la historia de Israel) pretende que salgan más palestinos de los que vuelvan a Gaza, para ir vaciándola lentamente. El COGAT argumenta que saldrán más personas porque las evacuaciones médicas (que tendrán prioridad) implican llevar acompañamiento.

Veto a la prensa

Además de limitar el número de palestinos, Israel no permitirá a los periodistas extranjeros entrar a Gaza por Rafah, igual que viene haciendo a través de su territorio desde octubre de 2023, cuando invadió Gaza a raíz del ataque de Hamás. La Asociación de la Prensa Extranjera ha llevado esta limitación al derecho a la información al Tribunal Supremo de Israel, que acaba de aplazar su fallo por undécima vez, pese a que el veto dura más de dos años y a que rige un alto el fuego en los últimos cuatro meses. Tras la última vista, el tribunal dio al Estado hasta el 1 de abril para actualizar una vez más su posición. Antes, había recibido a puerta cerrada (y sin presencia de los abogados de la Asociación) información militar clasificada que sus abogados se negaron a presentar públicamente.

El ejército controlará además en remoto a quién abre la puerta para salir, mediante un sistema de reconocimiento facial instalado en el paso fronterizo.

Solo abrirá unas horas al día y no para la entrada de ayuda humanitaria. Sobre el terreno, está previsto que funcionarios de la Autoridad Nacional Palestina estén presentes en el lado gazatí del cruce, pero supervisados por la EUBAM. En la práctica actuará como intermediaria entre Egipto e Israel, minimizando así el rol palestino.

Israel no ha anunciado oficialmente el flujo de personas que permitirá atravesar Rafah, pero las filtraciones a medios nacionales apuntan a unas 150 salidas y 50 entradas diarias. Hazem Qassem, portavoz de Hamás, ha pedido este domingo a los mediadores (EE UU, Egipto, Qatar y Turquía) “seguir monitoreando el comportamiento de la ocupación [Israel] en el cruce para que no se convierta en una reformulación del cerco de otra forma”.

Tendrán prioridad para abandonar Gaza los palestinos heridos y enfermos que necesiten asistencia médica urgente en el extranjero. La ONU los estima en torno a 20.000. Egipto se ha estado preparando en los últimos días para recibir a nuevos pacientes palestinos una vez reabra el cruce. El gobernador de la provincia del Sinaí del Norte, fronteriza con Gaza, el general Jaled Maghawer, ha declarado esta semana que se ha elevado el nivel de emergencia en cuatro hospitales de la región, donde se han acelerado los preparativos para atender a enfermos y heridos. El Ministerio de Salud también ha reforzado la presencia de ambulancias en el cruce de Rafah para facilitar el traslado de los pacientes que lleguen y ha reactivado un punto de atención médica en el interior del paso.

Las restricciones permiten a Netanyahu implementar un elemento importante del acuerdo de tregua que impulsó el presidente de Estados Unidos, sin renunciar al control de facto de Rafah ni a seguir reformulando a su conveniencia los términos del alto el fuego. Tampoco a los bombardeos diarios, particularmente cruentos en la víspera: el ejército israelí mató a más de 30 personas en una campaña de ataques aéreos. Poco antes, había recuperado el cuerpo sin vida del último rehén en Gaza.

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