02 de febrero de 2026 – 05:15

Tras el reciente desborde del río Pilcomayo en Margariño, pobladores y autoridades se mantienen en alerta debido al taponamiento del canal con sedimentos y vegetal, hecho que provoca inundaciones y amenaza a varias comunidades del Chaco. El titular de la Comisión insiste en que la solución será la construcción de una represa para distribuir agua limpia siguiendo el modelo argentino del Bañado La Estrella.

Tras el reciente desborde del río Pilcomayo en la localidad de Margariño, departamento de Boquerón, pobladores y autoridades se mantienen en alerta ante un eventual nuevo repunte del caudal. La principal preocupación radica en el taponamiento del canal debido a la gran cantidad de sedimentos y vegetales que arrastra el agua, situación que provoca desbordes y reduce el volumen que logra avanzar aguas abajo.

Según manifestaron los pobladores, la falta de mantenimiento sostenido de los canales y defensas agrava el impacto de cada crecida. Nirma Servín, pobladora de la zona, recordó que desde hace más de una década no se hacen trabajos integrales en la zona. “Después de casi 17 años volvieron a hacer mantenimiento del muro de Margariño. En 2012 fue la última gran inundación y desde entonces ya no hubo trabajos constantes”, señaló.

Indicó que actualmente se observan algunos elevamientos de nivel en caminos y tareas puntuales, pero advirtió que el problema central sigue siendo la ausencia de canales funcionales. “Sale toda el agua afuera, baña todo, y eso hace que llegue poca agua a otros lugares. El problema principal es que no hay canal”, sostuvo.

La pobladora relató además que su vivienda también fue afectada por la inundación del año pasado, situación que derivó en problemas de salud. “Primero se inundó mi casa, eso me generó una infección pulmonar y tuve que estar internada. Ahora estoy en reposo”, comentó.

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El agua del Pilcomayo se desborda porque el canal está colmatado e inundando zonas aledañas y dificultando el flujo hacia aguas abajo.
El agua del Pilcomayo se desborda porque el canal está colmatado e inundando zonas aledañas y dificultando el flujo hacia aguas abajo.

Arrastre de sedimento y vegetales

Desde la Comisión Nacional de Regulación y Aprovechamiento Múltiple de la Cuenca del Río Pilcomayo (CNRP), su director Darío Medina confirmó que el arrastre de sedimentos es actualmente el mayor desafío. “Es impresionante la cantidad de sedimento que trajo nuevamente el río. En muy poco tiempo los canales vuelven a llenarse y tenemos que remover todo otra vez”, explicó.

Medina advirtió que el río transporta cada vez más material sólido, lo que vuelve insuficientes las soluciones de corto plazo. En ese sentido, insistió en la necesidad de una estrategia estructural. “La solución a largo plazo es el tratamiento del sedimento: dejarlo arriba y conducir agua limpia, como lo hacen los argentinos con el sistema del Bañado de la Estrella. Ojalá que eso se concrete”, expresó.

Trabajos con máquinas anfibias buscan liberar el canal  y mitigar los efectos de las inundaciones.
Trabajos con máquinas anfibias buscan liberar el canal y mitigar los efectos de las inundaciones.

De esta forma, Medina volvió a referirse a la necesidad de ejecutar el proyecto de construcción de una represa en el Chaco, en la zona de Agropil (Boquerón), con la intención de conducir agua limpia (sin sedimentos) del río Pilcomayo dentro del territorio nacional. Este proyecto demandaría una inversión de entre US$ 150 y US$ 200 millones.

La CNRP informó que entre las comunidades actualmente en riesgo se encuentran Línea 32, Virgen de Fátima y General Díaz, donde se mantienen trabajos de contingencia y coordinación con las comisiones vecinales, mientras persiste la amenaza de nuevos desbordes si no se logra despejar oportunamente el canal.

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