13 de febrero de 2026 – 01:00
El Carnaval Encarnaceno celebra este año su edición número 100, pero 120 años de historia en la ciudad. Esto se debe a que eventos históricos han hecho que no se trate de una festividad continua. Los primeros registros de esta fiesta datan de inicios del siglo pasado y conserva gran parte de la identidad de la cultura local, asociada al protagonismo de las juventudes, el color y la diversión.
El carnaval en Paraguay es una celebración vibrante y colorida que forma parte de la identidad cultural del país. Esta festividad se caracteriza por su rica tradición, la música alegre y los desfiles llenos de energía. Es una muestra artística de cultura y tradición en la capital de Itapúa, que en este año 2026 celebra su edición número 100.
Fue declarada por la Junta Municipal “Patrimonio Artístico Cultural de la ciudad de Encarnación”, y en su honor fue desplegada una placa en el Centro Cívico Municipal “Mario y Betty Pérez”, la actual casa de los corsos en la ciudad.
El presidente del Club de Clubes, Eduardo Florentín, indicó que, a pesar de que hay una tradición más añeja de este gran evento, se contabilizaron 100 ocasiones en que se realizó. La celebración no fue continua, debido a que fue interrumpida por eventos como el ciclón de 1926, la Guerra del Chaco (1932-1935), golpes de Estado y la pandemia de Covid-19, por citar algunas.
El escritor e historiador Julio Sotelo (1960–2024) describió el primer festejo de carnaval en la ciudad de Encarnación en el año 1906, en su libro sobre la historia de este evento. Surge tras el esplendor de la ciudad, que prosperaba con la producción de yerba y madera, las cuales eran transportadas por el río Paraná. “El río fue la vida de Encarnación”, refería Sotelo en una entrevista transmitida por ABC TV en 2023.
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El carnaval de antaño
La celebración estaba fuertemente influenciada por las costumbres carnestolendas europeas, propias de los pueblos que protagonizaron la colonización en Itapúa a inicios del siglo XX. Fue clave la introducción de utensilios y trajes que traían los colonos desde Europa.

En la década de los 50 se registraron las primeras comparsas de clubes, acompañadas de sus figuras representativas. Era considerada una celebración para presentar a la comunidad a los jóvenes miembros de las tradicionales familias encarnacenas. Los destaques en los carruajes adornados con flores eran el principal atractivo de los desfiles.
A partir de 1973, con la conformación de la primera Comisión de Arte y Cultura de la ciudad de Encarnación, el evento evolucionó al estilo actual. A partir de aquí se empiezan a implementar las primeras plumas en los trajes, que no eran ostentosos todavía, pero marcaron su presencia desde entonces.

En el año 1994 se inauguró el primer sambódromo, ubicado sobre la avenida José Gaspar Rodríguez de Francia. Posteriormente, en el año 2012, la Entidad Binacional Yacyretá terminó la construcción del actual Centro Cívico Municipal, destinado principalmente a la celebración del Carnaval Encarnaceno, que se convirtió, con los años, en uno de los principales atractivos turísticos de la temporada alta.

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Carnaval actual
Uno de los elementos principales es la danza, que fusiona varios géneros con la samba. Hay música en vivo, despliegues escénicos y majestuosas obras de arte plasmadas en trajes, espaldares, tocados, maquillajes y carros alegóricos.

Entre el brillo y la ostentosidad, resalta incluso todo el detalle detrás de cada traje, con piedras incrustadas hasta en los calzados de las bailarinas, que representan personajes o conceptos de acuerdo con su alegoría.
Florentín destacó que, como en sus inicios, la sociedad encarnacena es la protagonista, representada por los tradicionales clubes sociales y deportivos de la capital de Itapúa, que participan. Las figuras en competencia son en un 90 % jóvenes de Encarnación. Esto marca que, más allá de un espectáculo, los cimientos y el propósito continúan a pesar del paso del tiempo.

El próximo sábado 14 de febrero se cerrará un ciclo histórico para esta festividad que moviliza a miles de personas al año y, según estudios del Observatorio Económico de la Universidad Nacional de Itapúa, genera una inyección económica de 4 millones de dólares por semana a la ciudad.
