El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensifica la presión para obligar a Irán a deshacerse de su programa nuclear. Tras las amenazas en las últimas semanas de un posible ataque a la República Islámica, este jueves ha vuelto a coquetear con la posibilidad de una guerra, mientras hablaba de paz durante la primera reunión del organismo que ha creado y preside para la reconstrucción de Gaza. “Tenemos que llegar a un acuerdo con Teherán, o de lo contrario, ocurrirán cosas malas”, ha avisado en el discurso inaugural de la Junta de Paz en Washington. Y se ha fijado un plazo: “Descubrirán en 10 días” lo que va a ocurrir.

“Tenemos trabajo pendiente con Irán. No pueden tener armas nucleares. Es muy simple, no puede haber paz en Oriente Próximo si ellos tienen un arma nuclear”, ha asegurado el presidente estadounidense ante una audiencia de representantes de más de 45 países. “Puede que tengamos que ir un paso más allá, o puede que no”, ha agregado. Estados Unidos mantiene negociaciones indirectas con Teherán sobre el programa nuclear iraní. La segunda ronda se cerró el pasado martes en la ciudad suiza de Ginebra con el compromiso de la República Islámica de presentar una propuesta sustancial para acercar posiciones. El régimen iraní niega tener una bomba nuclear.

En paralelo a las palabras de Trump, Estados Unidos aceleraba este jueves el envío de todo tipo de equipos militares, munición y repuestos hacia Oriente Próximo, en un despliegue que evoca —y podría superar— el que llevó a cabo en junio del año pasado. Aquel despliegue desembocó en el ataque de Estados Unidos, junto a Israel, contra instalaciones del programa atómico de la República Islámica, que sufrió daños. Como entonces, Estados Unidos vuelve a contar con dos portaviones y sus respectivos grupos de escolta en las aguas cercanas. Si entonces se trató del Carl Vinson y el Nimitz, ahora ya se encuentra en Oriente Próximo el Abraham Lincoln, y está de camino el Gerald R. Ford, el mayor y más potente de la flota estadounidense.

El mandatario mantuvo el miércoles una reunión con sus enviados para las negociaciones con Teherán, su yerno Jared Kushner y el representante especial para conflictos, Steve Witkoff, quienes le informaron sobre el desarrollo de los contactos indirectos del pasado martes en Ginebra con Irán. En esa sesión en la Casa Blanca también estuvieron presentes otros miembros del equipo de seguridad nacional del presidente.

Según medios estadounidenses, el ejército de la primera potencia mundial estará preparado para atacar a Irán este mismo fin de semana. Pero Trump aún no ha tomado una decisión definitiva sobre cómo actuar ni sobre si autorizará o no la operación militar.

Una fuente citada por la cadena CNN advierte que Trump ha argumentado en privado tanto a favor como en contra de la acción militar y ha consultado a asesores y aliados sobre cuál es la mejor línea de actuación. “Está dedicando mucho tiempo a pensar en esto”, dijo una fuente a la cadena.

Trump está eufórico tras el éxito de la operación del pasado 3 de enero en Venezuela, en la que se detuvo al presidente Nicolás Maduro. Pero también sabe que Irán es un escenario mucho más complicado que el país caribeño. El presidente prefiere operaciones como la de Venezuela: cortas, rápidas, vistosas y, sobre todo, sin víctimas estadounidenses. Pero Irán es un país de extensión mucho mayor, con más población, un ejército mucho más experimentado y un régimen curtido. No está claro quién podría hacerse cargo del país en caso de la caída de los líderes actuales.

Por otro lado, favorece la idea de un ataque la convicción de la Casa Blanca de que Irán está en su momento más débil en mucho tiempo, tras los golpes recibidos en junio del año pasado y las derrotas de las milicias a las que patrocina en Oriente Próximo.

Según The New York Times, las Fuerzas Armadas de Israel también han aumentado los preparativos para una posible guerra y el gabinete de seguridad planea reunirse el domingo, indicaron al diario dos fuentes del Ministerio de Defensa del Gobierno de Benjamín Netanyahu. Israel también se está preparando para un posible ataque conjunto con Estados Unidos, según el medio neoyorquino, que cita a dos fuentes de Defensa, que también describen la posible operación en Irán como un ataque de varios días con el objetivo de forzar al país a hacer más concesiones sobre el programa nuclear en las negociaciones.

El portaviones Gerald R. Ford, que formó parte de la flota del Caribe durante la operación contra Maduro, se acercaba este miércoles al estrecho de Gibraltar junto a su grupo de escolta para unirse al Abraham Lincoln, ya estacionado en aguas de Oriente Próximo junto a los tres destructores que lo acompañan.

En los últimos días, Estados Unidos también ha movilizado sistemas de defensa antiaérea Patriot y THAAD, más de 50 aviones de combate adicionales (entre ellos, F-22 que también participaron en la operación en Venezuela), aviones cisterna y otros para la guerra cibernética. Estados Unidos cuenta con cerca de 40.000 soldados en las distintas bases militares que mantiene en Oriente Próximo.

El Pentágono ha comenzado a trasladar temporalmente parte de su personal fuera de la región, principalmente hacia Europa y Estados Unidos, como medida preventiva ante posibles acciones o contraataques iraníes, precisa la cadena de televisión CBS.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó este miércoles que existen “muchas razones y argumentos para un ataque contra Irán”, aunque aseguró que la diplomacia sigue siendo la primera opción del presidente. La portavoz declinó comentar si un eventual ataque se coordinaría con Israel, país con el que la Administración de Trump mantiene estrechas consultas de seguridad.

En las negociaciones indirectas, Estados Unidos reclama a Irán que suprima su programa nuclear y entregue el uranio enriquecido con el que cuenta. También exige que Teherán renuncie a patrocinar a los grupos radicales a los que apoya en Oriente Próximo (las milicias hutíes en Yemen, Hezbolá en Líbano y Hamás en Gaza, entre otros), y que limite el alcance de sus misiles balísticos para que no puedan golpear a Israel.

Irán se niega tajantemente a incluir su programa de misiles en las negociaciones, pues considera esos proyectiles su última herramienta disuasoria contra posibles ataques israelíes.

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