La manifestación convocada este sábado en la ciudad francesa de Lyon en homenaje a Quentin Deranque, el joven miembro de un colectivo de extrema derecha fallecido el pasado sábado tras recibir una paliza por parte de militantes de extrema izquierda, ha transcurrido con relativa calma gracias al fuerte dispositivo policial desplegado. Sin violencia física, pues no hubo peleas, pero sí verbal, con saludos nazis e insultos racistas por parte de varios manifestantes, según la denuncia de las autoridades a la Fiscalía.

Se temía que la manifestación pudiera derivar en enfrentamientos entre grupos de ultras de ambos bandos, pues algunos de los siete imputados por la muerte de Deranque pertenecían al grupo Jeune Garde [Joven Guardia], movimiento de extrema izquierda disuelto por las autoridades el año pasado y vinculado al partido izquierdista de La Francia Insumisa (LFI), de Jean-Luc Mélenchon. Uno de los arrestados era asistente parlamentario de Raphaël Arnault, diputado de LFI.

La marcha comenzó poco después de las 15.00 y, según la prefectura del departamento del Ródano, la Delegación del Gobierno de la zona a la que pertenece la ciudad de Lyon, participaron 3.200 manifestantes. Es algo más de lo previsto por el Ministerio del Interior, que esperaba entre 2.000 y 3.000 asistentes. Solo hubo, al menos hasta el final de la marcha, un detenido por llevar un martillo y un cuchillo.

Aunque se habían prohibido las consignas políticas, la prefectura ha denunciado que, durante la movilización, hubo saludos nazis y también insultos racistas contra los árabes y homófobos. Se ha notificado lo ocurrido a la Fiscalía para que lo investigue. Para poder identificar a los posibles alborotadores, estaba autorizada la presencia de drones, y también se prohibió cualquier manifestación fuera del itinerario autorizado, de alrededor de kilómetro y medio.

La familia del fallecido ha decidido no participar para evitar una posible escalada de la violencia y pidió, a través de sus abogados, que el homenaje se celebrara “de manera pacífica y sin ninguna expresión política”.

Jordan Bardella, presidente del partido de extrema derecha Reagrupamiento Nacional (RN), solicitó a sus militantes que no asistieran porque habría “participantes vinculados a la ultraderecha” con los que, dijo, RN no quiere asociarse.

La marcha se autorizó a pesar del riesgo, según ha denunciado este sábado Manuel Bompard, coordinador de La Francia Insumisa. El alcalde de Lyon, el ecologista Grégory Doucet, exigió previamente a la prefectura que no autorizase el evento, ante el “riesgo” de “enfrentamientos violentos”. “No queremos que Lyon sea una ciudad vinculada a la ultraderecha”, declaró Doucet antes de que comenzase la marcha. “Esta es la ciudad de Jean Moulin, la capital de la resistencia”, dijo, en referencia a esta figura de los grupos clandestinos contra los nazis en la II Guerra Mundial.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, autorizó el homenaje, convocado en redes sociales. Lyon es una ciudad con fuerte presencia de grupos de ultraderecha y el ministerio preveía la presencia de militantes llegados del extranjero, sobre todo de Italia. Se han celebrado concentraciones en algunas ciudades, como Rennes, aunque con un apoyo muy residual.

Para prevenir disturbios, se había reforzado la seguridad en los transportes y en las estaciones, según confirmó la prefecta de Rhone, Fabienne Buccio. Ante las críticas por el hecho de que se autorizase la manifestación, detalló que el dispositivo estaba “adaptado a la situación”. Para evitar enfrentamientos dentro de la marcha, pero también una eventual contramanifestación de la extrema izquierda.

La muerte de Deranque evidencia el clima de polarización y violencia política actual en Francia, en plena campaña de las elecciones municipales, que tendrán lugar a mediados de marzo.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha llamado a la calma horas antes de la marcha. “El Gobierno está vigilante para que todo transcurra lo mejor posible. Se trata ante todo de un momento de reflexión y de respeto por nuestro joven compatriota muerto [de forma violenta] y por su familia. Y luego será el momento de exigir responsabilidades”, ha dicho Macron a primera hora, durante la inauguración del salón de la Agricultura en París.

El líder francés ha anunciado que se reunirá esta semana con el titular del Interior y los ministros competentes para “hacer una revisión de todos los grupos violentos que operan [en el país] y están vinculados a partidos políticos, independientemente de su afiliación”. Jordan Bardella, en medio de la batalla política en torno a la muerte de Deranque, ha dicho que si algún día es presidente, disolverá todos los grupos radicales, a la derecha y a la izquierda.

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