25 de febrero de 2026 – 23:20

El vigente campeón de Europa, el PSG, selló su presencia en los octavos de final por decimoquinto año consecutivo. No lo hizo por la excelencia de su fútbol, sino por una inquebrantable confianza en sus posibilidades, suficiente para amarrar un empate gris que hace valer la renta obtenida en la ida. La fragilidad de su pase quedó expuesta en un desenlace agónico: Teze igualó en el 92 con un hombre menos y, tres minutos después, Faes rozó por centímetros el gol que habría forzado la prórroga.

Si en el primer asalto los defensores del título firmaron una remontada épica ante un rival mermado por la temprana expulsión de Golovin, en el Parque de los Príncipes la imagen no mejoró frente a un Mónaco que también sufrió una roja en el 58. Solo a partir de ahí los parisinos remontaron un marcador que Akliouche había puesto cuesta arriba al borde del descanso, gracias a los tantos de Marquinhos y Kvaratskhelia en la reanudación.

La evolución ascendente que promete Luis Enrique, amparándose en el guion del curso pasado, sigue sin cristalizar. Sin embargo, el equipo posee tantos recursos que habrá que esperar a un rival de mayor fuste para determinar si este bache es circunstancial o un problema estructural. Ante un Mónaco ordenado pero carente de “punch”, le bastó un aprobado por los pelos para certificar su camino a unos octavos donde la mejoría ya no podrá esperar más.

Aunque el juego fluido brilla por su ausencia en un bloque castigado por las lesiones —donde se extraña la desequilibrio de Ousmane Dembélé y el orden de Fabián Ruiz—, el espíritu competitivo permanece intacto. Luis Enrique ha insuflado una fe ciega que conecta a la grada con el césped; nadie se rinde bajo el rugido constante de los fondos. Esa mística mantuvo a flote al campeón ante un conjunto del Principado que le sacó las costuras, pero que fue incapaz de asestar el golpe de gracia.

En la ida, el Mónaco desperdició un 2-0 inicial para caer 2-3 jugando en inferioridad, y en la vuelta volvió a sembrar dudas en París con un arranque arrollador. Sustentados en un centro del campo poblado y una defensa adelantada, los visitantes cortocircuitaron el plan local. Coulibaly avisó en el 9, Kehrer asustó poco después y tanto Camara como Balogun obligaron a Safonov a emplearse a fondo. Sin noticias del ataque parisino, solo un latigazo de Barcola al larguero en el 41 rompió la apatía local.

Sin embargo, el escenario ideal de los visitantes se materializó en el 45: Akliouche cazó varios rechaces en el área para estrenarse en Europa. Tras el paso por vestuarios y una previsible charla tensa de Luis Enrique, el PSG mostró mayor dinamismo. El duelo se decantó en el 55, cuando el colegiado mostró dos amarillas casi consecutivas a Coulibaly, condenando de nuevo al Mónaco. Marquinhos no tardó ni un minuto en aprovechar un mal despeje de Zakaria para igualar y dar oxígeno a la defensa del título.

Con superioridad numérica, Kvaratskhelia puso el 2-1 en el 66 tras un rechace de Köhn. Parecía el fin de la historia, con un Mónaco hundido anímicamente y un PSG dominador, aunque romo en la definición. Pero el tramo final volvió a castigar las carencias defensivas de los de casa: el gol de Teze les privó de una victoria que se les resiste desde hace dos meses y el susto final de Faes a punto estuvo de prolongar una agonía innecesaria.

Ficha técnica:

París SG (2): Safonov; Hakimi, Marquinhos, Pacho, Nuno Mendes (Lucas Hernandez, minuto 80); Zaïre-Emery (Dro, minuto 87), Vitinha, Joao Neves; Kvaratskhelia, Doué (Gonçalo Ramos, minuto 88), Barcola (Lee, minuto 69).

Mónaco (2): Köhn; Kehrer, Zakaria (Mawissa, minuto 74), Faes; Vanderson (Nibombe, minuto 94), Camara, Bamba (Teze, minuto 62), Henrique; Akliouche (Adingra, minuto 74), Balogun (Biereth, minuto 74), Coulibaly.

Goles: 0-1, minuto 45: Akilouche. 1-1, minuto 60: Marquinhos. 2-1, minuto 66: Kvaratskhelia. 2-2, minuto 91: Teze.

Árbitro: István Kovács (RUM). Amonestó a los visitantes Zakaria (minuto 24) y Vanderson (minuto 48), y expulsó a Coulibaly por doble amarilla (minuto 55 y minuto 58).

Incidencias: Encuentro de vuelta de la repesca para los octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el Parque de los Príncipes ante unos 47.000 espectadores.

Fuente: EFE

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