14 de marzo de 2026 – 06:00

La Cancillería fue ayer escenario de un nuevo capítulo de la diplomacia de las formas vacías. Bajo el barniz de una “amistad histórica”, los cancilleres de Paraguay y Brasil, Rubén Ramírez Lezcano y Mauro Vieira, respectivamente, tuvieron un encuentro que lejos de arrojar luz sobre el futuro de Itaipú, acentuó la incertidumbre y el silencio oficial que rodea la soberanía energética nacional.

La reunión, que se extendió por poco más de una hora tras un inicio demorado hasta las 12:10, de nuevo se caracterizo por el hermetismo. Suspendieron la participación de viceministros y embajadores, y redujeron el encuentro a un círculo muy reducido: los cancilleres Rubén Ramírez Lezcano, Mauro Vieira y Javier Giménez, el negociador del Anexo C, jefe de Gabinete y consejero de Itaipú.

La prensa, relegada a los pasillos y privada inclusive a la posibilidad de tomar imágenes protocolares del encuentro, recibió a cambio una declaración conjunta cargada de lugares comunes y carente de definiciones técnicas.

El canciller brasileño, Mauro Vieira, optó por un discurso circular. Habló de comercio bilateral, de la hidrovía y de la lucha contra el crimen, pero al referirse a Itaipú, se limitó a decir “negociaciones en curso” y un “diálogo constante”.

Por su parte, Ramírez Lezcano se adhirió con firmeza al guión de la cortesía diplomática. Mencionó la logística y el puente Carmelo Peralta – Puerto Murtinho, la hidrovía, entre otros.

Sobre Itaipú se limitó a mencionar que van a tener una próxima reunión, nuevamente sobre las negociaciones del Anexo C y otros temas vinculados a esto, “que es un aspecto muy importante en nuestra agenda bilateral”.

Represa hidroeléctrica paraguayo-brasileña Itaipú y la cabecera  del embalse.
Represa hidroeléctrica paraguayo-brasileña Itaipú y la cabecera del embalse.

Al finalizar la declaración conjunta, en la que no estaban permitidas las preguntas de la prensa, y mientras despedía a su homólogo en la puerta de la Cancillería, fue consultado por ABC sobre el avance real del Anexo C. Su breve respuesta fue: “Estamos trabajando, muy, muy avanzado”.

Preguntado sobre la tarifa para el 2027 —año en que el acuerdo actual obliga a una reducción sin los “costos discrecionales”—, se limitó a un “se tiene que definir”, para luego cerrarse a cualquier detalle adicional.

Cabe recordar que la de ayer fue la primera declaración conjunta de los cancilleres después de la que hicieron en el mismo lugar, el 17 de noviembre del 2025. En esa oportunidad, para desactivar una crisis que amenazaba las relaciones bilaterales, el canciller brasileño entregó a su par paraguayo, un “informe confidencial” sobre las actividades de espionaje realizadas por la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) contra el Gobierno de Paraguay.

Entonces también acordaron reanudar las negociaciones sobre la revisión del Anexo C en la primera quincena de diciembre de 2025. Sin embargo, el Gobierno nunca más tocó públicamente el tema del Anexo C ni para informar sobre el avance o sobre la postura paraguaya en la negociación.

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