Si usas tu móvil desde hace unos años, probablemente te haya pasado en más de una ocasión: aparece un aviso diciendo que el almacenamiento está lleno. Fotos, vídeos, copias de seguridad de WhatsApp o archivos del trabajo terminan saturando rápidamente el espacio gratuito de servicios como Google Drive o iCloud. En ese momento llega la pregunta inevitable: ¿merece la pena pagar por almacenamiento en la nube?
Lo cierto es que la respuesta no es tan simple como sí o no. El almacenamiento en la nube no es imprescindible para todos, pero sí se ha convertido en una de las suscripciones tecnológicas más útiles para quienes generan muchos datos digitales. Y en un mundo donde casi toda nuestra vida está en el móvil, pagar unos euros al mes por no perderla puede ser, para muchos, un precio bastante asumible.
El punto de partida: ¿cuánto espacio gratis ofrecen?
Los principales servicios —Google One, iCloud o Microsoft OneDrive— ofrecen planes relativamente baratos para almacenar los datos en la nube. Por ejemplo, Google Drive ofrece 15 GB gratis con cada cuenta de Google y Dropbox se limita a 2 GB, mientras iCloud proporciona 5 GB gratis para usuarios de Apple, al igual que OneDrive (para las cuentas de Microsoft).
Este espacio suele compartirse con otros servicios. En el caso de Google, por ejemplo, esos 15 GB se reparten entre Gmail, Google Drive y Google Fotos. En iCloud ocurre algo parecido: fotos, copias de seguridad del iPhone o archivos de iCloud Drive consumen el mismo almacenamiento. Para muchos usuarios ese espacio gratuito es suficiente. Pero en cuanto se activan las copias automáticas de fotos o se guardan vídeos en alta resolución, el límite se alcanza rápidamente. A partir de ahí, contratar espacio extra en Google Drive y OneDrive parte de 1,99 euros al mes, iCloud ofrece tarifas desde 0,99 euros al mes…
¿Cuándo merece la pena pagar?
A pesar de que el coste mensual de estos servicios es muy bajo, la respuesta a si merece la pena pagar por ello no es tanto el precio como la forma en la que usas tus dispositivos y cómo gestionas tus archivos. Por eso, hay situaciones en las que sí compensa pagar por este almacenamiento extra. Por ejemplo, si haces muchas fotos o vídeos y quieres guardar una copia: la calidad de las imágenes y lo que ocupan los vídeos en 4K hacen que ocupes rápidamente el almacenamiento gratuito.
También si te gusta configurar copias de seguridad automáticas de todos tus archivos, si trabajas habitualmente con documentos online y si vas a compartir el plan con otros miembros de la familia, una opción que permiten tanto Google One como iCloud. Dividir un plan de 2 TB entre cinco o seis personas puede reducir el coste a apenas unos euros al año por usuario.
¿Cuándo no compensa?
Sin embargo, no todo el mundo necesita una suscripción. Y si usas varios servicios gratuitos, suele ser el caso. De hecho, una estrategia bastante común es repartir archivos entre varios servicios: fotos en Google Photos, documentos en Dropbox y copias de seguridad en OneDrive. Con esa combinación se pueden obtener más de 20 GB gratuitos.
Del mismo modo, no lo necesitarás si confías más en realizar copias locales de los archivos (por ejemplo, en un disco duro externo o en un NAS doméstico) o paga suscripciones a otros servicios: Microsoft 365 incluye 1 TB en OneDrive, y Amazon Prime ofrece almacenamiento ilimitado de fotos.
