La Unión Industrial Paraguaya (UIP), a través de su Centro de Estudios Económicos (CEE), analizó el desempeño y el potencial de cuatro sectores industriales clave dentro de la estructura productiva nacional: farmacéutico, agroquímico, metalúrgico y plástico.

Entre ellos, el sector plástico se destacó como el de mayor potencial, con 71,4 puntos, siendo identificado como el más viable para una expansión inmediata, según el informe del gremio.

El estudio, que contó con la participación de la Cámara Paraguaya de la Industria Plástica (CPIP), presenta una radiografía actualizada del rubro en Paraguay y refleja su relevancia económica.

De acuerdo con los datos de 2024, la industria del plástico alcanzó una producción anual de aproximadamente US$ 649,6 millones y un valor agregado de US$ 211,5 millones, equivalente al 2,5% del Producto Interno Bruto manufacturero.

Asimismo, el sector genera más de 23.000 empleos directos e indirectos y se caracteriza por su alto nivel de formalización y su aporte al sistema de seguridad social y al fisco.

Paraguay y la industrialización

El economista jefe del CEE, Julio Fernández, señaló que su evolución demuestra que Paraguay puede avanzar en procesos de industrialización con mayor valor agregado. Destacó además que se trata de una industria de transformación con integración regional.

“A diferencia de otras industrias, la plástica no cuenta con materia prima local, por lo que depende de la importación de resinas, principalmente desde países del Mercosur y Estados Unidos. Sin embargo, este esquema permitió el desarrollo de una industria de transformación eficiente, capaz de incorporar procesos productivos complejos y generar valor agregado dentro del país”, explicó.

Agregó que, aunque Paraguay importa insumos, los transforma y reexporta, principalmente a Brasil y Argentina.

Crecimiento de productos importados

En cuanto al mercado interno, la producción nacional abastece aproximadamente el 67% del consumo de productos plásticos, mientras que el 33% corresponde a importaciones. La demanda se concentra en sectores como alimentos y bebidas, comercio minorista e industria química.

“El hecho de que exista capacidad instalada disponible abre oportunidades claras para expandir la participación de la industria nacional. Sin embargo, en los últimos años, las importaciones de productos terminados crecieron más de 50% desde 2020”, señaló.

No obstante, la participación de la producción nacional en el mercado interno se redujo del 77% en 2021 al 67% en 2024, lo que impactó en el empleo, con una pérdida estimada de 3.400 puestos directos y más de 7.000 en la cadena productiva.

“La industria paraguaya tiene condiciones para abastecer una mayor proporción del mercado interno. El desafío no está en la capacidad, sino en las condiciones de competencia”, afirmó Fernández.

El informe también indica que el 63% de las empresas del sector opera con tres o más procesos industriales integrados, como extrusión, inyección o soplado, lo que permite mayor eficiencia y reducción de costos.

Capacidad instalada

Además, la industria presenta un nivel de utilización de capacidad instalada cercano al 74%, lo que evidencia actividad sostenida, aunque con margen de expansión.

Desde 2012, el sector ejecutó 134 proyectos por un valor aproximado de US$ 143 millones, generando más de 3.000 empleos adicionales. También se destaca en el material, su nivel de formalización, con el 100% de las empresas aportando al Instituto de Previsión Social (IPS), contribuciones que superan los US$ 14,8 millones, y un aporte tributario total cercano a los US$ 49 millones anuales.

El estudio concluye que Paraguay cuenta con una base industrial capaz de generar valor agregado incluso sin materia prima local, lo que posiciona al sector como un ejemplo de industrialización.

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