02 de abril de 2026 – 15:00

Monseñor Ricardo Valenzuela presidió este Jueves Santo la misa crismal, durante la cual se renovaron los compromisos sacerdotales y se destacó la importancia del servicio desinteresado y de la caridad pastoral. En la homilía, exhortó a los ministros de la Iglesia a actuar con prudencia, justicia y amor, recordando que su labor no es para beneficio propio, sino para alimentar espiritualmente a la comunidad. La ceremonia se realizó en la Basílica de Caacupé.

El obispo de la Diócesis de Caacupé, Mons. Ricardo Valenzuela, subrayó que los sacerdotes y consagrados no son dueños de los templos ni de las comunidades, sino administradores del Evangelio, llamados a servir con humildad y dedicación.

“Nuestra ganancia está en ser otro Cristo, porque ser ungido significa asumir un servicio para los demás”, dijo.

Cada misa crismal integra momentos simbólicos como el lavatorio de los pies, la institución de la Eucaristía y el mandamiento del amor, explicó.

Valenzuela también instó a los ministros de la Iglesia a actuar con prudencia, justicia y amor, recordando que su labor no es para beneficio propio, sino para alimentar espiritualmente a la comunidad.

Enfatizó que es importante la fraternidad y la colaboración entre los sacerdotes para fortalecer la evangelización, el acercamiento a los fieles y la atención a quienes se encuentran alejados de la Iglesia.

“No podemos estar cada uno por su cuenta; debemos volcar nuestra vida en la comunidad que nos ha sido confiada y en la fraternidad entre nosotros. Descansar y compartir juntos no es solo una estrategia pastoral, sino una realidad espiritual que procede del corazón de Cristo”, expresó.

Numerosa concurrencia acompañó la emotiva renovación de promesas sacerdotales, destacando la participación de fieles, religiosos y autoridades eclesiásticas en una ceremonia marcada por la fe y la devoción.
Numerosa concurrencia acompañó la emotiva renovación de promesas sacerdotales, destacando la participación de fieles, religiosos y autoridades eclesiásticas en una ceremonia marcada por la fe y la devoción.

Reflexionar sobre la caridad pastoral

Durante la celebración, el prelado exhortó a los ministros de la eucaristía a reflexionar sobre la caridad pastoral y la misericordia, recordando que el servicio eclesial requiere entrega total.

Resaltó que la labor de un sacerdote va más allá de la celebración de la misa: implica acompañar a los fieles, atender sus necesidades espirituales y materiales, y ser un ejemplo de justicia y compasión en cada acción.

Finalmente, Monseñor Valenzuela pidió la intercesión de María, madre de la Iglesia y Reina de los Apóstoles, para que los sacerdotes se presenten con Cristo como ofrenda agradable ante Dios y continúen su ministerio con amor, fidelidad y esperanza.

La ceremonia reunió a miembros del clero, religiosas y laicos, quienes participaron activamente en la renovación de compromisos y en la bendición de los santos óleos.

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