03 de febrero de 2026 – 19:59

PILAR. Usuarios de distintos barrios de Pilar y pobladores de un asentamiento rural denuncian interrupciones constantes del servicio eléctrico y cobros que consideran desproporcionados. Las quejas se multiplican en medio de las altas temperaturas y un creciente malestar social por la calidad del servicio que brinda la ANDE.

La paciencia de los usuarios de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) vuelve a ponerse a prueba en la capital departamental y en comunidades rurales de Ñeembucú, donde se registraron cortes prolongados de energía y denuncias por facturaciones elevadas que no se condicen con el consumo real.

Vecinos de varios barrios de Pilar reportaron interrupciones reiteradas del suministro eléctrico, algunas de ellas de larga duración, en jornadas marcadas por temperaturas extremas.

Entre las zonas afectadas figuran los barrios 21 de Septiembre, Yataity e Ytororó, este último con impacto directo en el campus universitario de la Universidad Nacional de Pilar (UNP).

En el barrio 21 de Septiembre, los usuarios señalaron que el corte se extendió por varias horas, sin información clara ni aviso previo. En Ytororó, la reposición del servicio recién se produjo en horas de la tarde, lo que ocasionó serios perjuicios económicos a comercios que dependen de la energía eléctrica para conservar mercaderías y mantener sus actividades.

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A las interrupciones se suman reclamos por supuestos cobros excesivos, especialmente en zonas rurales.

Eugenio Sánchez, poblador del asentamiento campesino Belén, distrito de Tacuaras, denunció públicamente que su factura eléctrica alcanzó los 600.000 guaraníes, a lo que se suma un saldo pendiente de 521.000 guaraníes, cifras que considera “totalmente fuera de toda lógica”.

Según explicó, en su vivienda no cuenta con electrodomésticos de alto consumo energético y el uso de electricidad se limita a una heladera y un ventilador.

“Las lecturas del medidor no reflejan la realidad de mi casa. Es imposible pagar montos así para una familia campesina”, expresó, calificando la situación como un posible error grave o un abuso en la facturación.

Desde la ANDE, el jefe regional Marcos Troche atribuyó los cortes registrados en Pilar a un problema técnico. Señaló que un conductor del alimentador que abastece a Tacuaras y Guazucuá se soltó, lo que afectó a un transformador de potencia y dejó fuera de servicio a otros dos alimentadores. Indicó que, una vez subsanado el inconveniente, el servicio fue restablecido.

En relación al caso denunciado por el poblador del asentamiento Belén, Troche manifestó que primero se debe analizar el caso en profundidad antes de emitir una opinión oficial.

Mientras tanto, el malestar crece entre los usuarios, que reclaman no solo explicaciones técnicas, sino también mayor previsibilidad, transparencia en la facturación y un servicio acorde a las necesidades básicas de la población, especialmente en un contexto de calor extremo y dificultades económicas.

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