La primera ministra de Dinamarca, la socialdemócrata Mette Frederiksen, ha anunciado este jueves la convocatoria de elecciones generales anticipadas para el próximo 24 de marzo. Frederiksen, que ya encabezó un Ejecutivo en minoría entre 2019 y 2022, gobierna desde hace cuatro años en una coalición con el Partido Liberal y el centrista Partido Moderado.

Los comicios se han adelantado unos meses sobre el calendario oficial: debían celebrarse como tarde el 31 de octubre, pero los rumores sobre un adelanto se habían disparado en las últimas semanas. Dinamarca ha estado en el último año en el centro de la tensión geopolítica, por la amenaza lanzada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de apropiarse de la isla ártica de Groenlandia, que es territorio autónomo danés.

Frederiksen ha hecho el anuncio desde la tribuna del Parlamento (Folketing) y no ha descartado ninguna posible fórmula de gobierno si su partido conserva la condición de más votado, incluida una coalición con el resto de fuerzas de izquierda si así consigue “capacidad de maniobra”.

“No excluyo nada de antemano, porque en el tiempo en el que vivimos no voy a plantear exigencias extremas”, ha dicho la líder socialdemócrata. Ha remarcado, en todo caso, que su intención es continuar con la línea actual de su política, ahondando, entre otras cosas, en la inversión en defensa.

“Si tenemos de nuevo la posibilidad de formar Gobierno, hay cosas que permanecerán fijas. Dinamarca seguirá rearmándose y ayudará a proteger a Europa contra la máquina de guerra rusa desde el este y contra las amenazas del oeste”, ha afirmado, sin mencionar explícitamente a Estados Unidos y sus ambiciones anexionistas sobre Groenlandia. “La política de seguridad es y será el fundamento de la política danesa por muchos años. Lo mismo con la dura política de inmigración”, ha añadido la primera ministra.

Dinamarca ha atravesado en los últimos meses una crisis colosal en su relación con Estados Unidos por el reiterado interés del presidente Donald Trump en hacerse con el territorio autónomo danés de Groenlandia apelando a motivos de seguridad. El anuncio, a finales de enero, de un preacuerdo con la OTAN para reforzar la seguridad en el Ártico y el inicio de las reuniones del grupo de trabajo de alto nivel consensuado entre EE UU, Dinamarca y Groenlandia han rebajado la tensión, pero esta no ha desaparecido.

Frederiksen ha anunciado también que el Partido Socialdemócrata propondrá introducir un impuesto al patrimonio si gobierna. “Cuando el 1% más rico de la población posee cerca de un cuarto del total de la riqueza neta de los daneses, es demasiado desigual. Por eso proponemos un impuesto al patrimonio. Dinamarca no se ha convertido en una sociedad rica y fuerte basándose en la desigualdad”, ha señalado. El impuesto permitiría recaudar, según los cálculos del Gobierno, unos 6.000 millones de coronas danesas (800 millones de euros), que serían destinados a las escuelas públicas de primaria.

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