El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no deja de proclamar su interés en recibir el premio Nobel de la Paz, y está convencido de que debió haber recibido el del año pasado, adjudicado a María Corina Machado. Ahora parece haber encontrado un modo de solucionar lo que considera una injusticia flagrante: en la reunión que ha anunciado que mantendrá con la líder de la oposición de Venezuela en la Casa Blanca la semana próxima, cuenta con que Machado le ofrezca su galardón. Y también tiene planeado aceptarlo, aunque el Comité Nobel ya ha advertido que no es transferible.
La reunión, en principio, debe ser clave para resolver un interrogante esencial en el plan de Estados Unidos para tutelar Venezuela y hacerse cargo de su petróleo tras la operación que secuestró al presidente Nicolás Maduro: cuál será el papel —si es que tiene alguno— que finalmente corresponda a la oposición venezolana, ninguneada después de que Washington optara por el continuismo y la figura de la nueva líder, Delcy Rodríguez.
En una entrevista concedida al presentador Sean Hannity de la cadena de televisión Fox News, emitida la noche del jueves, Trump anunciaba que Machado viajará a la capital estadounidense la próxima semana, donde espera “poder saludarla”. Cuando Hannity le comentó que la líder opositora se había mostrado dispuesta a compartir con él el premio, el republicano dejó claro que lo aceptaría: “He oído que ella quiere hacerlo. Sería un gran honor”.
Trump agregó: “Yo acabé ocho guerras”. Es el argumento que alega una y otra vez para reclamar que él debió ser el ganador del galardón, que ha mediado en 2025 para terminar una serie de enfrentamientos que abarcan desde la guerra en Gaza a la disputa fronteriza entre Tailandia y Camboya, aunque varios de los conflictos a los que alude no son tales o no están resueltos. Pero el presidente no se arredra por ello y continúa reclamando un galardón que sí obtuvo otro presidente estadounidense, Barack Obama, en 2009.

Aunque Machado le regale la estatuilla del premio, y el presidente estadounidense la acepte para colocarla en el Despacho Oval entre sus trofeos más preciados —el disco de oro puro y cristal que le regaló el consejero delegado de Apple, Tim Cook, por ejemplo—, el Comité Nobel ha advertido que ello no equivaldrá a la transferencia de la titularidad del premio, ni Trump podrá alardear de que ha sido galardonado.
“Un Premio Nobel no puede ser revocado ni transferido a otros. Una vez que se ha anunciado al laureado o laureados, la decisión es para siempre”, ha dicho a Efe el portavoz del comité, Erik Aasheim. “En cuanto al dinero del premio, el laureado o laureados son libres de disponer de él de la manera que consideren oportuna”, matizó el representante del Instituto Nobel, que ejerce de secretariado del Comité Noruego del Nobel.
Trump ha reconocido en más de una ocasión a sus allegados que le molestó que el comité optara por Machado y no por él. El periódico The Washington Post llegó a publicar que el presidente había decidido optar por la continuidad del gobierno chavista en perjuicio de la oposición resentido porque Machado hubiera aceptado el Nobel en lugar de cedérselo, algo que el republicano ha negado en público.
El plan de Estados Unidos para tutelar Venezuela y controlar su sector petrolero prevé tres fases en el futuro del país sudamericano: en la primera, la reconstrucción, la prioridad será relanzar la economía venezolana y, sobre todo, poner al día el anquilosado sector energético, el gran motor de la nación pero muy por debajo de su potencial tras años de mala gestión y falta de inversiones.
La segunda fase es la estabilización, en la que, en teoría, comenzará un proceso de reconciliación nacional entre el régimen y la oposición, según ha explicado en el Congreso de Estados Unidos el secretario de Estado, Marco Rubio. La tercera fase es, finalmente, la de la transición, en la que se completaría el proceso de reconciliación y previsiblemente se celebrarán elecciones. Washington no se ha fijado un marco temporal para ninguna de estas fases, aunque en una entrevista concedida al periódico The New York Times Trump ha asegurado que Washington mantendrá el control del petróleo venezolano durante un largo tiempo.
Trump, que habló con Machado cuando se anunció que ella era la ganadora del Nobel y la describió como una “persona encantadora”, sorprendió la semana pasada cuando dejó claro que no contaba con la oposición para dirigir Venezuela durante las primeras fases del proceso. Estados Unidos considera que la oposición ganó las elecciones de julio de 2024. Pero según ha explicado el presidente estadounidense, no le consta que el movimiento que encabeza Machado tenga capacidad para controlar las fuerzas armadas venezolanas y otras instituciones clave.
