Estados Unidos ha incrementado este viernes el nivel de alerta ante un posible conflicto con Irán y autoriza al personal no esencial de su Embajada en Israel que quiera abandonar el país a que lo haga cuanto antes. El Departamento de Estado estadounidense ha dado luz verde a esa evacuación, según ha informado públicamente la legación estadounidense en Jerusalén. El embajador en ese país, Mike Huckabee, ha recomendado a los que quieran salir del país a que lo hagan “hoy”, según un correo enviado a la misión diplomática este viernes y accedido por The New York Times.
Estos avisos llegan tras el término este jueves de la tercera ronda de negociaciones nucleares con Irán sin progresos aparentes. La recomendación de Huckabee, que advierte de la dificultad de encontrar sitio en las aerolíneas después del llamamiento de la embajada para la evacuación, llega después de que la Casa Blanca ordenara el desalojo de su legación en Beirut la semana pasada.
Las advertencias de este viernes, que a diferencia de lo ocurrido en Líbano no son una orden y permiten a los trabajadores tomar su propia decisión, coinciden con la llegada del portaaviones USS Gerald R. Ford a las costas israelíes para engrosar el despliegue estadounidense en la región, el mayor desde la guerra con Irak en 2003.
Según un comunicado de la Embajada estadounidense en Israel, la Casa Blanca ha “autorizado la marcha de personal no esencial” y de sus familias “a causa de los riesgos de seguridad”. La nota, que no detalla cuáles son los riesgos que provocan esa decisión, añade que la embajada podría “prohibir o restringir” de manera próxima el desplazamiento de sus trabajadores “a algunas partes de Israel, a la Ciudad Vieja de Jerusalén y a Cisjordania” si la situación así lo requiere. “Pueden considerar la salida de Israel mientras haya vuelos comerciales disponibles”, concluye el comunicado.
En una comunicación paralela y confidencial, el embajador estadounidense habría adoptado este viernes un tono de mayor urgencia en un correo a la legación verificado por The New York Times. El mensaje, enviado a las 10.24, hora local (una hora menos en la España peninsular), aconseja que los trabajadores que quieran abandonar Israel lo hagan este viernes porque el llamamiento de la Embajada “seguramente provocará una alta demanda en las aerolíneas”. “Centraos en obtener un asiento hacia cualquier lugar desde donde podáis seguir vuestro viaje a DC [Washington], pero la primera prioridad será salir rápidamente del país”, reza el correo.
“No hay necesidad de entrar en pánico”, asegura Huckabee, siempre según la información del Times. “Pero para aquellos que desean irse, es importante hacer planes para hacerlo cuanto antes”, prosigue el embajador.
Como el resto de Israel, donde las autoridades médicas se preparan para una situación de emergencia en caso de guerra, la Embajada de Estados Unidos se anticipa ante las posibles consecuencias que un conflicto con Irán pueda desencadenar en territorio israelí. Desde que la Administración de Donald Trump empezó a amenazar con atacar a la República Islámica a primeros de enero, Teherán ha advertido que cualquier agresión convertirá de manera automática en objetivo militar tanto a Israel como a las bases estadounidenses en la región.
La evacuación ordenada por EE UU, diseñada para provocar un aumento de tensión, contrasta con los “buenos avances” que el ministro de Exteriores y máximo negociador iraní, Abbas Araghchi, anunció el jueves al salir de la tercera ronda de negociaciones, celebrada en Ginebra. “Estas han sido de las conversaciones más serias que hemos tenido con Estados Unidos”, declaró a la televisión estatal de su país, anticipando que el acuerdo entre ambas partes estaba “cerca” en algunas áreas. La delegación estadounidense ha mantenido el silencio.
El pasado junio, Israel lanzó una guerra contra Irán con el pretexto de la lucha contra el programa nuclear iraní. La contienda, que duró 12 días y que causó más de 1000 víctimas mortales en Irán —la mayoría, civiles—, contó con la participación de las fuerzas aéreas estadounidenses, que se sumaron con bombardeos sobre plantas nucleares. Al término de esa operación, Trump aseguró que había destruido el programa nuclear iraní.
En esta ocasión, Washington es quien toma la iniciativa en el pulso con Irán. A inicios de año, la Casa Blanca planteó la ofensiva sobre las autoridades iraníes en relación con la sangrienta represión contra las protestas anti-gubernamentales que se propagaban por el país. Una vez Teherán sofocó las manifestaciones, Trump pasó a vincular el pronóstico de un ataque con el curso de las negociaciones con la República Islámica.
El estadounidense, que durante su primer mandato terminó de manera unilateral con el acuerdo nuclear con Irán, quiere aprovechar el momento de debilidad que intuye en las autoridades encabezadas por el líder supremo Ali Jameneí para asestar un nuevo golpe contra el enriquecimiento de uranio de su enemigo asiático.
