04 de abril de 2026 – 01:00
Distintos segmentos de la población tienen diferencias que se profundizan al analizar el lugar de residencia. Los datos más recientes de 2025 dados a conocer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que si bien el ingreso promedio mensual per cápita a nivel país se sitúa en G. 2.338.037, esta cifra oculta disparidades significativas entre deciles y entre áreas urbanas y rurales.
El contraste se vuelve evidente al observar los extremos de la distribución. El 10% más pobre percibe en promedio G. 493.488, mientras que el 10% más rico alcanza G. 8.066.724. Esta diferencia implica que el decil superior obtiene más de 16 veces el ingreso del decil inferior, lo que evidencia un patrón de desigualdad persistente en la estructura económica del país.
La brecha de distribución del ingreso en Paraguay mantiene una marcada brecha que se refleja en la distribución del ingreso total. El 10% más rico concentra el 34,5% del ingreso nacional, en tanto que el 10% más pobre accede apenas al 2,1%. En otras palabras, un segmento reducido de la población capta más de un tercio de los ingresos generados, mientras que el grupo más vulnerable participa de forma marginal en esa distribución.
Al incorporar el análisis territorial, las diferencias adquieren mayor profundidad. En áreas urbanas, el ingreso promedio mensual per cápita asciende a G. 2.530.037, mientras que en zonas rurales se ubica en G. 1.857.260. Esta diferencia confirma una brecha estructural entre ambos espacios, vinculada a factores como el acceso a empleo formal, niveles de productividad y disponibilidad de servicios.
En el caso del decil más alto, la desigualdad territorial se acentúa. El 10% más rico en zonas rurales percibe G. 7.933.711, frente a G. 7.921.615 en áreas urbanas, lo que sugiere que los ingresos elevados no se concentran exclusivamente en ciudades, sino que también existen segmentos de alto ingreso en el ámbito rural, posiblemente asociados a actividades agropecuarias de gran escala. Sin embargo, la diferencia más relevante no radica en los niveles absolutos del decil superior, sino en la distribución interna.
En efecto, la participación del ingreso del 10% más rico en el área rural alcanza el 42,8%, muy por encima del 31,3% en el área urbana. Este dato revela que la concentración del ingreso es aún más intensa en zonas rurales, donde una proporción menor de la población concentra una mayor parte de los recursos.

En contraste, el 10% más pobre en áreas rurales accede solo al 1,9% del ingreso, por debajo del 2,5% en zonas urbanas. Esto confirma que la desigualdad no solo es elevada, sino que presenta características más pronunciadas fuera de los centros urbanos.
A lo largo de los deciles intermedios se observa una progresión gradual del ingreso, aunque sin alterar la estructura general de concentración. Por ejemplo, el decil 5 registra un ingreso promedio de G. 1.526.693, mientras que el decil 9 alcanza G. 3.515.601, lo que indica que incluso dentro de los sectores medios persisten diferencias relevantes.
Este panorama pone de manifiesto un desafío central para la economía paraguaya: mejorar la distribución del ingreso en un contexto de crecimiento. La expansión económica, por sí sola, no garantiza una reducción de la brecha si no se acompaña de políticas orientadas a ampliar oportunidades, elevar la productividad y facilitar el acceso a empleos de mayor calidad.
En este sentido, la evidencia sugiere que la desigualdad no responde únicamente a diferencias de ingreso entre individuos, sino también a condiciones estructurales asociadas al territorio. La menor diversificación económica en áreas rurales, junto con limitaciones en infraestructura y acceso a servicios, condiciona la capacidad de generación de ingresos.
La magnitud de la brecha observada plantea la necesidad de avanzar en estrategias que integren desarrollo productivo, educación y acceso a mercados, con el objetivo de reducir las disparidades existentes. De no abordarse, estas diferencias podrían limitar el potencial de crecimiento sostenido y la mejora en las condiciones de vida de una parte importante de la población.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones
