El ataque de Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro son solo el inicio de los planes de la Administración Trump. En una entrevista a la cadena estadounidense CNN, este lunes, Stephen Miller, uno de los asesores de más larga trayectoria del republicano, ha respaldado las intenciones del presidente de EE UU para hacerse con Groenlandia, incluso si debe recurrir al uso de la fuerza. “Somos una superpotencia. Y con el presidente Trump, nos comportaremos como tal”, subrayó. Este fin de semana, el republicano ya reiteró su interés en la isla, perteneciente a Dinamarca.
“Vivimos en un mundo donde se puede hablar todo lo que se quiera sobre sutilezas internacionales y todo lo demás, pero vivimos en un mundo, en el mundo real… que se rige por la fuerza, que se rige por la fuerza, que se rige por el poder”, advirtió el jefe adjunto de gabinete de la Casa Blanca al presentador de CNN Jake Tapper. “Estas son las leyes de hierro del mundo”, añadió.
Los comentarios de Miller, uno de los asesores más entusiastas de la política expansionista de Trump, llegan en un momento de gran incertidumbre respecto al papel que busca ejercer el gigante norteamericano en el hemisferio occidental y en el nuevo orden del mundo. El republicano, a su vez, ya dejó claro que iba a gobernar Venezuela “hasta que haya una transición fiable”.

Este domingo, Trump adelantó nuevas advertencias. Entre las naciones que se ven amenazadas está Colombia, cuyo líder, Gustavo Petro, ha sido entre los primeros en condenar el ataque a Venezuela; México, donde el presidente dijo que “algo va a tener que hacerse”; Cuba, que sostiene “está a punto de caer”; y Groenlandia. La semana pasada, también avisó de que intervendría en Irán en caso de que sus gobernantes repriman con sangre las protestas en el país.
“Necesitamos a Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional”, lanzó Trump en el Air Force One este lunes, rumbo a Washington. Aunque no está claro si las amenazas de Trump hacia la enorme isla autónoma deben tomarse en serio, tanto el Gobierno groenlandés como el danés han reiterado con firmeza que no permitirán que EE UU se lleve ese territorio.
En un comunicado publicado en la red social Facebook, Jens-Frederik Nielsen, el primer ministro de Groenlandia, exigió: “Basta de presiones. Basta de insinuaciones. Basta de fantasías sobre la anexión”. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, subrayó: “Dejaré claro que si Estados Unidos elige atacar militarmente a otro país de la OTAN, entonces todo se detiene, incluida la OTAN y, por lo tanto, la seguridad que se ha establecido desde el final de la Segunda Guerra Mundial”, en una entrevista con la emisora danesa TV2, en la que también reconoció que “uno debería tomar en serio al presidente estadounidense cuando dice que quiere a Groenlandia”.
Las inquietantes palabras de Miller, sin embargo, hacen temer que el mandatario estadounidense interprete de otra forma que sus aliados el papel de EE UU en la OTAN. “Estados Unidos es la potencia de la OTAN. Para que Estados Unidos asegure la región ártica, proteja y defienda los intereses de la OTAN, obviamente, Groenlandia debería formar parte de Estados Unidos”, declaró el asesor en la entrevista.
Presencia estadounidense
La gran isla ártica es uno de los objetivos de Trump desde antes que regresará por segundo vez a la Casa Blanca, hace ya casi un año. Su ubicación estratégica, junto a la riqueza del territorio en recursos naturales, como minerales —litio, níquel, cobalto y cobre— y tierras raras, la perfilen como una especie de joya en los ojos del republicano.

Washington ya cuenta con presencia en Groenlandia, con una base militar que Estados Unidos mantiene en el noroeste de la isla, la base espacial Pituffik. En marzo del año pasado, el vicepresidente de Trump, J. D. Vance, visitó la isla en una polémico viaje, acompañado de su esposa, Usha, y del consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Mike Waltz.
