El ejército israelí estima en torno a 70.000 el número de muertos en la ofensiva que lanzó en Gaza en octubre de 2023, según ha admitido un alto mando israelí a los corresponsales militares de los medios nacionales. La cifra coincide a grandes rasgos con el balance del Ministerio de Sanidad del Gobierno de Hamás, el mismo que venían tomando como referencia Naciones Unidas y otros organismos internacionales, pero cuya veracidad han cuestionado Israel y Estados Unidos. El Ministerio de Exteriores del Gobierno de Benjamín Netanyahu las calificó de “engañosas y poco fiables”.

El Ministerio de Sanidad de Gaza, que compila los datos de los hospitales y tampoco distingue entre milicianos y civiles, cifra en al menos 71.667 personas los muertos por los bombardeos y la invasión israelí desde el 7 de octubre de 2023, a raíz del ataque de Hamás, en el que fueron asesinados 1.200 israelíes. Más del 90% de los cuerpos están identificados con nombre, edad, género y número de identificación. Naciones Unidas los recoge en sus informes y suelen coincidir con las conclusiones a las que llegaron los investigadores independientes al finalizar anteriores ofensivas en la Franja.

La fuente precisó además bajo anonimato que está tratando de determinar cuántos “son miembros de grupos terroristas”. Una base de datos clasificada de la propia inteligencia militar israelí, desvelada en agosto en una investigación periodística, cifraba el porcentaje de civiles en un 83%. Hace meses, en realidad, que Israel apenas trata de sembrar dudas sobre la credibilidad de los datos del Ministerio en Gaza.

Acled, una organización independiente que hace seguimiento de los conflictos armados y recibe apoyo de la ONU y de gobiernos occidentales, afirma que 15 de cada 16 muertos en Gaza son civiles (un 94%) desde marzo, cuando Netanyahu acabó con una tregua iniciada dos meses antes, hasta casi el alto el fuego de octubre. Therese Pettersson, analista senior en el Programa de Datos de Conflictos de la Universidad de Uppsala (Suecia), que hace un seguimiento de los conflictos globales y el número de víctimas civiles que causan desde 1989, señalaba recientemente a este periódico que “todo apunta” a que la proporción de víctimas civiles en Gaza está en torno al 80%, “probablemente mucho más”.

Escombros

La portavocía militar se ha limitado a señalar a este periódico que los 70.000 muertos “no es la cifra oficial del ejército”. Hay, además, miles de personas que se creen sepultadas bajo los escombros de los edificios destruidos por los bombardeos, según las autoridades sanitarias gazatíes, que añaden otros al menos 440 palestinos muertos por desnutrición.

En octubre de 2023, en las primeras semanas de invasión y cuando la diplomacia pública israelí más cuestionaba (en conferencias de prensa y redes sociales) las cifras de muertos que estaba causando su ejército, el entonces presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se alineó con el mensaje del Gobierno de Netanyahu. “No confío en que los palestinos estén diciendo la verdad sobre cuántas personas han muerto, estoy seguro de que han muerto inocentes y es el precio de la guerra, pero no tengo confianza en el número que están diciendo los palestinos”, afirmó.

La información se produce después de que Israel recuperase los restos del último de los más de 250 rehenes tomados por las facciones armadas palestinas en el ataque del 7 de octubre de 2023, Ran Gvili. El hallazgo allana el camino para la reapertura a finales de esta semana del paso fronterizo de Rafah, previsto desde hace meses en el plan de paz elaborado por el presidente de EE UU, Donald Trump.

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