Las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para hacerse con Groenlandia han tenido una primera consecuencia: el Parlamento Europeo ha frenado este miércoles la ratificación del acuerdo arancelario alcanzado este verano. “Al amenazar la integridad territorial y la soberanía de un Estado miembro, EE UU está minando la estabilidad y previsibilidad de las relaciones comerciales transatlánticas”, ha apuntado el presidente de la Comisión de Comercio de la Eurocámara, el socialdemócrata alemán Bernd Lange.
El acuerdo alcanzado el pasado verano contenía, para la UE, una parte de voluntad política (las compras de gas, armas e inversiones) y una legal. Esta última implicaba la suspensión de todos los aranceles para productos industriales estadounidenses y un sistema que favorecía la compra de productos agrícolas. Sería esta, que precisa el visto bueno del Consejo de la UE y del Parlamento, la que ha sido congelada.
Habrá que esperar a la reacción de Estados Unidos, porque su compromiso era aplicar aranceles del 15% a las importaciones procedentes de la Unión. Washington sí que está cumpliendo con su compromiso, o con gran parte de él.
La suspensión del llamado acuerdo de Turnberry, nombre tomado del campo de golf propiedad de Trump en Escocia, se descontaba desde el sábado. El republicano anunció que iba a imponer aranceles del 10% desde el 1 de febrero a los países que habían enviado soldados a Groenlandia a unas maniobras militares. Esto afectaba a Dinamarca —bajo cuya soberanía está la gran isla helada en el norte del océano Atlántico—, Francia, Alemania, Suecia, Países Bajos y Finlandia, entre los miembros de la UE. La amenaza también iba contra Noruega y Reino Unido. Poco después, el presidente del PP europeo, Manfred Weber, anunciaba que su grupo parlamentario respaldaba suspender la aprobación del acuerdo: “Dadas las amenazas de Donald Trump sobre Groenlandia, no es posible”, afirmó el bávaro.
Este anuncio del mayor grupo político de la Eurocámara despejaba cualquier duda sobre lo que iba a pasar esta semana. En los días anteriores, los socialdemócratas ya habían expresado una postura similar. “En estas circunstancias no se pueden aprobar los reglamentos sobre aranceles que están sobre la mesa”, apuntó la presidenta de este grupo, la española Iratxe García. También los liberales de Renew lo habían hecho.
Con el cambio de posición de estos tres grupos —los que suelen respaldar las iniciativas de la Comisión Europea y formar parte de la mayoría europeísta del Parlamento—, quedaba claro que no había mayoría suficiente porque ni La Izquierda ni el grupo ultra de Patriots, el tercero con más miembros, habían respaldado el pacto de verano.
