La lista de dignatarios que han acudido a Kiev en el cuarto aniversario de la invasión rusa a gran escala es un reflejo de la situación de Ucrania cuando se adentra en el quinto año de guerra. El país puede contar con todo el apoyo del que es capaz Europa, que no logra una voz común con Estados miembros como Hungría, que empañado la conmemoración. Estados Unidos ha estado ausente este martes mientras dirigentes del Viejo Continente han arropado al presidente ucranio, Volodímir Zelenski, en el recuerdo a los caídos en el mayor conflicto en suelo europeo desde la II Guerra Mundial.

La capital que hace cuatro años amaneció medio desierta, con caravanas de coches escapando hacia el oeste y sobrecogida por el sonido de explosiones que confirmaron que Moscú había dado la orden de invadir, ha sido este martes un ir y venir de coches con matrícula diplomática y calles cortadas a la circulación. No ha sido día de celebración, pero sí de conmemoración.

Los presidentes de la Comisión Europea y del Consejo, Ursula von der Leyen y António Costa, han viajado a Kiev para cerrar filas en torno a Zelenski. Esperaban poder oficializar el crédito de 90.000 millones de euros con el que la UE quiere dar un soplo financiero a Ucrania. Además del 20º paquete de sanciones a Moscú, para presionar al agresor y forzar su postura en la mesa de negociaciones. El primer ministro húngaro, el ultraconservador Viktor Orbán, ha boicoteado la ofrenda.

Orbán, el dirigente más cercano del dirigente ruso, Vladímir Putin, en la UE, ha subido su apuesta antiucrania inmerso en una campaña electoral que puede hacer peligrar su poder en las elecciones de abril. Ahora cuenta además con el apoyo del eslovaco Robert Fico. Un recordatorio de que el apoyo de la UE tiene límites.

Hungría ha decidido vetar el préstamo, en el que no participaba junto con Eslovaquia y Chequia pero que había decidido no bloquear, en represalia por la interrupción del flujo de petróleo en el oleoducto Druzhba (amistad), atacado por Rusia el 27 de enero. Como ha dicho Von der Leyen, el daño a la infraestructura afectó a “la seguridad energética de la UE” y ha instado a Zelenski a hacer lo posible para repararlo.

Orbán ve en el retraso en la recuperación del flujo motivos políticos. Costa ha reconocido que es un tema que han abordado este martes en Kiev: “Cuando un Estado miembro tiene un problema con un tercer país, intentamos arreglarlo, y eso hemos hecho hablando hoy con Zelenski”. El presidente del Consejo ha asegurado que el dirigente ucranio se ha comprometido a dar una estimación en el plazo de una semana del tiempo necesario para ponerlo de nuevo en marcha. Mientras, Croacia ha ofrecido oleoducto del Adriático para suplir las necesidades de los países afectados.

El presidente ucranio se ha quejado de que no es el primer bloqueo de Orbán y ha cuestionado las posibilidades de reparación del oleoducto. “Renovamos y Rusia vuelve a atacar”, ha lamentado. “¿Renovar para perder a gente?“, ha añadido sobre el problema de seguridad que entraña.

Los 90.000 millones de euros, en todo caso, llegarán a Kiev, se han comprometido los líderes europeos, que han afeado a Hungría su cambio de postura y han asegurado que encontrarán vías para cumplir su palabra. También han alabado los avances de Ucrania en las reformas necesarias para la adhesión a la UE, pero han rebajado las expectativas sobre una supuesta adhesión en 2027.

Estados Unidos, principal aliado de Ucrania en los primeros años de la guerra, ha dejado de ser el gran apoyo con el que contaba el país. Donald Trump tiene otras prioridades y considera que el conflicto entre Ucrania y Rusia es un problema europeo.

Las capacidades estadounidenses siguen siendo esenciales, sin embargo. El poder de Washington, mientras Europa busca su lugar en el nuevo orden mundial, es también crucial para Ucrania frente al de Moscú. La Administración Trump exhibe esa autoridad presionando a Zelenski y dirigiendo las negociaciones de paz, en las que Europa no tiene voz. No ha enviado a ningún representante de alto nivel al aniversario, igual que el año pasado, pero tanto Von der Leyen como los países del G-7 le han agradecido su papel como mediador en las conversaciones entre Ucrania y Rusia.

Zelenski sabe que Europa, con todas sus limitaciones, es su mayor respaldo en esta fase de la guerra, a la que todavía no se le ve fin. En un discurso por videoconferencia ante el Parlamento Europeo, Zelenski ha insistido este martes en la necesidad de que Ucrania se convierta lo antes posible —reclama que ya para 2027— en un miembro más de la UE, informa Silvia Ayuso.

“Para nosotros, es muy, muy importante tener una fecha clara para unirnos a la UE”, ha afirmado el mandatario ucranio ante la Eurocámara y después, junto a Costa y Von der Leyen. Para Ucrania, se trata de actuar preventivamente ante lo que considera futuros y seguros intentos de Putin de impedir el acceso de Kiev al bloque comunitario: “Si no hay una fecha, si no hay tal garantía, encontrará la manera de bloquear a Ucrania durante décadas dividiéndoos, dividiendo a Europa. Debemos protegernos de esto”, ha insistido Zelenski. La fecha de 2027 es, sin embargo, inviable, como ya han manifestado incluso los Estados miembros que sí están dispuestos a acoger a Ucrania.

“La guerra no se va a detener hasta que la economía rusa no se acabe hundiendo. La economía acabará con la guerra, no los acuerdos o los pactos. Puede que haya alguna pausa, pero eso no pondrá fin a la contienda”, opina Yurii Filatov, comandante de drones del tercer cuerpo del ejército, en los márgenes del encuentro en la capital ucrania. Este militar de 33 años, que hasta 2022 trabajaba en el sector de la tecnología, añade que “no hay motivo alguno para que Ucrania se rinda”, pues si se entrega a Rusia lo que reclama de Donbás, en el este del país, seguirán avanzando hacia el oeste. “Esta no es una guerra por un puñado de kilómetros cuadrados”, aclara.

La presencia de Von der Leyen y Costa es una clara señal de que la voluntad europea existe. También se ha celebrado una reunión de la coalición de voluntarios, la iniciativa impulsada por el Reino Unido y Francia para buscar fórmulas que garanticen la paz tras un hipotético alto el fuego, y que incluiría la presencia de tropas extranjeras en Ucrania. España está representada también por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.

Veto húngaro

El jefe de la diplomacia española ha criticado el muro que supone Hungría para que la ayuda de 90.000 millones de la UE llegue a Ucrania. Insiste en la necesidad de hallar mecanismos para sortear ese veto, que es posible gracias a la necesidad de unanimidad entre los Estados miembro. “Lo que no se puede utilizar es para secuestrar la voluntad mayoritaria de la Unión Europea”, ha señalado en declaraciones a los periodistas en Kiev.

En este sentido, ha recordado a Budapest que ese paquete so solo es armamento y que incluye también, por ejemplo, lo necesario para salvar la vida de víctimas civiles de la contienda. Por eso, llegados a este punto en que las sanciones no han doblegado a Putin, Albares defiende “intentar asfixiar económicamente” a Rusia.

Para el ministro, estamos ante “una guerra de un solo hombre”, en referencia a Putin, alguien que, según él, “no quiere la paz ni el alto el alto el fuego”. “Ganar la paz para Ucrania es también que un día se haga justicia y que los responsables de esos crímenes responden ante los tribunales internacionales de justicia”, defiende el ministro. España, ha afirmado, seguirá apoyando a Kiev el tiempo que sea necesario a nivel humanitario, político y económico.

Coalición de voluntarios

El primer ministro británico, Keir Starmer y el presidente francés, Emmanuel Macron, han intervenido en la reunión por videoconferencia. Starmer ha anunciado nuevas sanciones a 300 entidades que operan en el negocio del petróleo ruso, con especial atención a la conocida como flota fantasma —los buques que se saltan las sanciones rusas—, junto con ayuda energética y humanitaria. Macron le ha prometido a Zelenski que los 90.000 millones llegarán. Ambos han insistido en que Rusia no está ganando la guerra.

Jefes de Estado y de Gobierno de países nórdicos y los bálticos —como la primera ministra danesa, Mette Frederiksen o el presidente finlandés, Alexander Stubb—, que sienten más próxima la amenaza de Rusia, han acudido también a Kiev, donde han celebrado una cumbre por la tarde. Los dirigentes nórdicos han reivindicado el papel de Europa en la guerra, tras la retirada estadounidense: “Europa ahora paga la guerra”, ha dicho Stubb.

Cuesta dar, pese a la ausencia, con quien lance en público rapapolvos a Washington, a quien Ucrania sigue necesitando para la guerra y para la paz. Oleksander Kornyenko, miembro del Parlamento y de Servidor del Pueblo, el partido de Zelenski, asegura que no hay presiones por parte de Trump, por ejemplo, para que se organicen elecciones presidenciales. El diputado destaca, al contrario, la “gran determinación de EE UU” para ayudar “a alcanzar la paz”.

Como integrante del grupo de más de 80 autoridades que preparan los comicios en Ucrania, Kornyenko recuerda que “la actual legislación hace imposible que se puedan celebrar las elecciones”, incluso aunque se alcanzara un alto el fuego. “Hoy en día es imposible. Con nuestras ciudades bajo ataques a diario. Nadie va a asumir esa responsabilidad”, agrega. Hace falta, según él, un alto el fuego, una nueva legislación así como poder dar la oportunidad de votar a los militares, los desplazados internos y los refugiados en el exterior.

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