El presidente francés, Emmanuel Macron, se ha dirigido esta tarde a los franceses en tono grave para rendir cuentas de los últimos movimientos del país en materia militar. El jefe del Estado ha confirmado que ha mandado una fragata hacia Chipre después de los ataques recibidos. Pero también el portaviones de propulsión nuclear Charles de Gaulle, el arma más importante de la que dispone Francia, que saldrá en ruta hacia el Mediterráneo. Un movimiento que forma parte de la iniciativa de una “coalición” con socios europeos, pero también con los países árabes con los que Francia tiene compromisos para garantizar su seguridad.

El presidente francés fue muy crítico con el ataque de EE UU e Israel a Irán, que calificó “fuera del derecho internacional”. Pero trasladó toda la responsabilidad al “régimen de los ayatolás” por su apoyo a grupos terroristas como Hamás o por haber seguido con el programa nuclear pese a las advertencias recibidas.

Francia entra de lleno en el conflicto, aunque el jefe del Estado lo describa como operaciones defensivas. Dos bases militares francesas han sufrido “ataques limitados”, indicó Macron, que mostró su deseo de proyectar una fuerza “defensiva” en Oriente Medio.

“Tenemos acuerdos de defensa que nos vinculan con Qatar, Kuwait o los Emiratos Árabes Unidos. También estamos vinculados con Jordania y con nuestros aliados kurdos. Hemos derribado drones en legítima defensa. Además de los medios ya presentes, en las últimas horas se han desplegado radares y cazas Dassault Rafale”, añadió.

“Muchas cosas siguen siendo inestables, pero Francia sigue siendo una potencia que busca preservar la paz, una fuerza poderosa y estable”, concluyó Macron, que anunció también el envío del Languedoc, una fragata francesa, a las costas de Chipre.

Macron había anunciado el lunes que el país aumentará su arsenal nuclear para hacer frente a un nuevo contexto geopolítico “lleno de riesgos y de amenazas”, y anunció un importante giro en la doctrina de disuasión nuclear francesa, que ha bautizado como “disuasión avanzada” y consiste en implicar al resto de aliados europeos para que se puedan beneficiar del paraguas nuclear de Francia, el único país de la UE con arsenal atómico, en caso de amenaza.

El líder francés ha esbozado las líneas de la nueva estrategia de defensa dos días después del inicio de la ofensiva de EE UU e Israel en Irán, y lo ha hecho en un lugar estratégico: la base naval de Île Longue, en Bretaña, que alberga los cuatro submarinos nucleares que posee Francia.

“Vivimos un periodo de ruptura, lleno de riesgos y amenazas. (…) Esto justifica un endurecimiento de nuestro modelo de disuasión”, ha señalado Macron en tono solemne.

La disuasión nuclear es la piedra angular de la estrategia de defensa de Francia desde los años sesenta, cuando el general Charles de Gaulle formalizó esta doctrina en un discurso en plena Guerra Fría y creó la Comisión Francesa de Energías Alternativas y Energía Atómica (CEA).

“Francia y Alemania han puesto en marcha un grupo piloto nuclear de alto nivel que servirá de marco bilateral para el diálogo y la coordinación estratégica”, han señalado este lunes el canciller alemán, Friedrich Merz, y Macron, en un comunicado. París y Berlín se han comprometido a tomar medidas concretas este año, incluyendo la participación alemana en ejercicios nucleares franceses, visitas conjuntas a emplazamientos clave y el desarrollo de capacidades convencionales con sus socios europeos.

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