El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el primer ministro griego, Kiriakos Mitsotakis, cerraron filas con Chipre este lunes tras el ataque sufrido la semana pasada por una de las bases británicas de la isla mediante un dron iraní supuestamente lanzado desde Líbano, y que ha llevado a estos y otros países europeos —incluida España— a enviar efectivos navales y sistemas antiaéreos para proteger la isla. “Cuando alguien ataca Chipre, atacan a toda Europa”, subrayó Macron en una comparecencia junto a Mitsotakis y al presidente chipriota, Nikos Christodoulides, en la base aérea Andreas Papandreu de Pafos, en el sur de Chipre, donde han sido desplegadas las cinco aeronaves enviadas por Grecia para defender la isla.
Esta base se encuentra a unos 50 kilómetros de la base británica de Akrotiri, atacada el pasado día 2, y donde la mañana de este lunes volvieron a sonar las sirenas antiaéreas por la detección de objetos sospechosos en dirección a Chipre. Al menos 38 vuelos a y desde los aeropuertos chipriotas de Larnaca y Pafos fueron cancelados, si bien la empresa gestora, Hermes, aseguró que se había restaurado “la conectividad [aérea] con Europa” poco después del mediodía.
Macron subrayó que la misión de apoyo a Chipre tiene un carácter “puramente defensivo”, pero también tiene el objetivo de garantizar la “libertad de navegación” en el Mediterráneo Oriental. “Estamos construyendo la autonomía europea, una Europa que pueda defenderse a sí misma, y esto no son palabras vacías”, recalcó el mandatario galo, refiriéndose tanto a la financiación y los instrumentos aprobados por la Unión Europea en los últimos meses como al despliegue de efectivos militares que demuestra la “solidaridad” de las naciones europeas “en acción”.
Además, el presidente francés explicó que este lunes comenzó a debatir con sus socios europeos una misión de escolta de buques para permitir su paso a través del estrecho de Ormuz, clave para el abastecimiento energético mundial, pero cuyo tráfico prácticamente se ha detenido debido a la guerra contra Irán. Francia plantea esta misión como únicamente europea y que debería ponerse en práctica “lo antes posible, tras la fase más intensa del conflicto”.
Con el objetivo de garantizar la libertad de navegación, Macron planea extender así la presencia naval gala “desde el Mediterráneo Oriental hasta el estrecho de Ormuz, pasando por el Mar Rojo” con un despliegue en todos estos mares de ocho fragatas, dos portahelicópteros y un portaaviones. “Esta movilización de nuestra armada no tiene precedentes. Se lleva a cabo, obviamente, con la movilización de nuestras fuerzas aéreas y terrestres en la región, y demuestra la voluntad de Francia de contribuir a la desescalada, a la seguridad de nuestros ciudadanos, a la seguridad de nuestros socios y a la libre navegación y la seguridad marítima”, dijo en Chipre.
Sin embargo, el plan sobre Ormuz todavía debe ser madurado y, de hecho, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Larijani, respondió al anuncio de Macron diciendo que “es poco probable que se logre algún tipo de seguridad en el estrecho de Ormuz” debido a la guerra iniciada por EE UU e Israel. Aún menos, añadió el alto cargo iraní, si una misión así es llevada a cabo por quienes “no están lejos de apoyar” la guerra o “contribuyen a alimentarla”, en referencia a los poderes europeos.
“Enviamos un mensaje común, rotundo y decisivo de unidad y solidaridad. La República de Chipre no está ni estará sola. La relación estratégica entre Grecia, Francia y Chipre ha sido puesta a prueba y hemos respondido”, afirmó Mitsotakis por su parte. El primer ministro griego se refería a la alianza militar tejida en el último lustro por estos tres países, en principio para hacer frente a la política expansionista de Turquía en el Mediterráneo Oriental.
Turquía envía cazas al norte de Chipre
Turquía, que mantiene ocupado el tercio septentrional de la isla desde que la guerra de 1974 dividió la isla en un sur grecochipriota y un norte turcochipriota, envió este lunes seis cazas F-16 y un sistema de defensa antiaéreo a una base de la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre, solo reconocida internacionalmente por Ankara. Es, según han subrayado los medios turcos, un movimiento de material militar sin precedentes en los últimos 28 años. El incremento de efectivos militares en Chipre, de hecho, no está exento de riesgos, menos aún cuando quienes los envían son Grecia y Turquía, los países que, según la constitución de 1960, son garantes de la isla (junto con Reino Unido), pero que también fueron los culpables, mediante sus injerencias, de su actual división.
“Es obvio para todos que la decisión del Gobierno turco es una reacción al mensaje enviado por los miembros de la Unión Europea de que la seguridad de Chipre es también responsabilidad de la UE”, dijo el presidente chipriota Christodoulides. “No importa lo que hagan, no importa lo que traigan a Chipre, y déjenme recordarles que hay un número significativo de tropas de ocupación y equipamiento militar en las zonas ocupadas, Turquía no dejará de ser un poder ocupante en Chipre”, añadió.
Ömer Çelik, portavoz del partido gobernante en Turquía, cargó a su vez contra el incremento de buques de guerra alrededor de Chipre, así como contra los sistemas antiaéreos desplegados por Grecia en el Dodecaneso, y acusó a ambos países de estar del lado del “régimen sionista”. Con todo, el líder turcochipriota, Tufan Erhürman, favorable al diálogo con el sur grecochipriota, instó a no leer el despliegue turco como una amenaza para la República de Chipre, sino como parte de “la seguridad de toda la isla”.
