Una decisión de vida y familia
Aceptar el desafío de representar a un país que no es el de nacimiento conlleva una carga emocional profunda. Olveira explicó que este paso no fue tomado a la ligera, sino tras un exhaustivo consenso con sus seres queridos. “Uno se encuentra con muchos sentimientos encontrados porque también, anteriormente, había estado en la selección de Uruguay; pero fue algo que hablé mucho con mi familia, con mi señora. Mis hijos por ahí son chicos, pero trato también de involucrarlos en todas mis decisiones; con mis padres, mis hermanos”, confesó el guardameta.
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Para él, la nacionalización trascendió lo deportivo: “Fue algo que, a partir de que empezamos a ver una posibilidad, lo analizamos como familia también, porque yo me apoyo mucho en ellos. Mi sentimiento era el de nacionalizarme y estar dispuesto a jugar para la selección, porque es un país, Paraguay, que me ha abierto las puertas de tal manera que creo que el defenderlo a través de la selección puede ser una manera de demostrar lo agradecido que soy con el país. Obviamente, también las oportunidades que te da a nivel de haber jugado, debutado en estos amistosos, la posibilidad de estar en un Mundial y todo lo que se pueda venir por delante”.
El compromiso, según sus palabras, es absoluto: “Pero fue una decisión que la tomé con mucha responsabilidad, con mucho compromiso. Obviamente, uno asume en ese momento determinadas condiciones que van más allá de los nombres propios, sino que son los intereses de Paraguay en general. Así que, bueno, contento por la decisión que tomé, feliz por haberlo hecho y por encontrarme, por ahí, en estas instancias”.
El consejo de la “banda uruguaya”
Ante la particularidad de cerrar una puerta internacional para abrir otra, Olveira reveló que se apoyó en un círculo de confianza compuesto por compatriotas con amplia trayectoria en el fútbol paraguayo. “Nadie se comunicó conmigo porque era algo un poco que, por ahí, acá en Paraguay sí generaba mucho, pero no trascendía. De acá sí tengo mi grupo de amigos que son muy importantes para mí, que son de exjugadores también. Compartimos mucho. Está Juan Manuel Salgueiro, está Sergio Orteman, Hernán Rodrigo López, el Rodrigo ‘Popi’ Muñoz, después viene Ale Silva también, que son mis amigos más. Compartimos el club, una banda linda de uruguayos también, que llegó a Olimpia ahora, que están recién llegados pero que tenemos un lindo grupo de amistad”, relató.
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Sobre esos diálogos, añadió: “Y sí, lo hablamos obviamente porque uno, en caso de esos mayores que acabo de nombrar, son jugadores de mucha experiencia, que han tenido mucho recorrido. Y sí, lo hablábamos y me daban su opinión, que todos compartían más o menos mi decisión. Entonces sí, también tuve esa voz de gente experimentada apoyándome en todo momento, que obviamente para uno también es importante”.
La proyección mundialista y el factor Gustavo Alfaro
Elegido en su momento como el mejor jugador del campeonato paraguayo, el “Tonga” sabe que la titularidad en el Mundial se gana día a día. Tras alternar en el arco con Orlando Gil en la última gira, el uruguayo nacionalizado mantiene los pies en la tierra. “La verdad que siempre digo que lo que me lleva a estar en la convocatoria es mi rendimiento en Olimpia. Creo que vengo haciendo un gran año, el equipo está muy bien, queda la recta final; tenemos el inicio de la Sudamericana. Ya tuve la oportunidad de haber debutado y haber atajado contra Grecia, que eso también es importante para romper ese primer paso, y creo que lo hice de buena manera».
El guardameta aseguró que se trata como objetivo integrar la lista final del seleccionador albirrojo, Gustavo Alfaro. “Entonces ahora mi objetivo… sí, obviamente mi sueño es estar en el Mundial, pero para lograr eso tengo que demostrarlo en cada partido. Y de acá hasta el Mundial vamos a jugar cada tres días prácticamente, así que enfocado en mantener mi nivel, en seguir creciendo, que eso va a ser lo que me pueda llevar a estar en el Mundial”, afirmó.
Respecto al grupo que le tocó a Paraguay (Estados Unidos, Turquía y Australia), Gastón destacó la atmósfera positiva que rodea al seleccionado tras la llegada de Gustavo Alfaro: “No, obviamente que todos los países van a ser muy duros; todos los partidos son de máxima exigencia, pero sí se nota en la energía a nivel de país, en el ambiente, que hay un entusiasmo importante. La selección acá ha tenido un cambio muy grande de los últimos años para acá, que eso ha tenido a la gente con expectativas, con ilusiones; ni que hablar que nosotros, los jugadores, también estamos ilusionados con hacer un gran Mundial”.
El portero aseguró que se siente un aire de optimismo con lo que pueda hacer el combinado albirrojo en la próxima Copa del Mundo, respaldado por los resultados recientes. “Y bueno, soñar… creo que lo principal es soñar, tener fe, creer en que se puede, mantener esa energía que hay, como digo, a nivel de país, y nosotros después, dentro de la cancha, dar lo mejor de nosotros para representar a Paraguay de la mejor manera. Pero la verdad que se siente ese ambiente de ilusión, que es muy lindo”.
Sobre el impacto de Alfaro en el vestuario, Olveira se deshizo en elogios: “La verdad que es un entrenador con un conocimiento muy grande, con una claridad a la hora de expresar palabras y conceptos que para el jugador se hace muy fácil entenderlo. Y bueno, fueron mis primeros días con él, con el grupo. Traté de absorber lo máximo posible para integrarme lo mejor también. Así que nada, soy agradecido por todos estos días que fueron muy enriquecedores para mí”.
Convivencia, guaraní e integración
Finalmente, el arquero describió el ambiente interno de una selección que ha recuperado la sonrisa tras años de sequía. “Lo que viví ahora con Paraguay es un vestuario muy lindo, muy cálido, donde hay grandes futbolistas que están pasando por un gran momento en sus clubes, obviamente, pero también en lo que es la selección, habiendo logrado la clasificación al Mundial después de tantos años. Una selección que ha sufrido mucho durante mucho tiempo también por no haber logrado los objetivos, y eso se siente. Se siente esa energía en el vestuario, se siente esa alegría en el día a día, en la convivencia. Que esa energía y ese buen pasar hacen que, obviamente, las cosas y los resultados después se den”, explicó.
Incluso tuvo tiempo para bromear sobre el uso del idioma guaraní por parte de sus compañeros y cómo ha sido su proceso de inclusión: “Hablan en guaraní, sí, entre ellos. Yo perfectamente no lo entiendo, pero sí entiendo lo que hablan. No entiendo las palabras textuales, pero sí entiendo a lo que se refieren. Pero se habla mucho español, es lo que más se habla. También, al estar yo y al haber otros compañeros nacionalizados —había un chico también que juega en Palmeiras, Mauricio, que también con él se hablaba un poco en portugués—, pero hablan mucho español y la verdad que la manera en la que me integraron fue increíble. Frente a mí, por lo menos, todo el tiempo hablando en español e integrándome también en esas charlas”.
