El cierre de 2025 y el inicio de 2026 se vivieron de una manera muy distinta en el Hospital Materno Infantil San Pablo. Mientras afuera el país se preparaba para los festejos de Año Nuevo, puertas adentro un equipo médico se concentraba en una cesárea que terminaría marcando el primer nacimiento del año.

Rita Verutti, con 39 semanas de gestación, ingresó al hospital alrededor de las 21:00 del 31 de diciembre para un control, según explicó el esposo de la embarazada, Guillermo Gómez. No presentaba trabajo de parto, pero sí varios factores de riesgo: presión arterial elevada, diabetes y síntomas como cefalea y visión borrosa. Con ese cuadro, el equipo médico diagnosticó preeclampsia y tomó una decisión clave.

“Ante todos esos factores, optamos por realizar una cesárea y no inducir el trabajo de parto”, explicó la Dra. Gladys Marecos, jefa de guardia del hospital. La intervención se programó de inmediato y el reloj comenzó a correr.

Equipo quirúrgico de ginecobstetricia y neonatología del Hospital Materno Infantil San Pablo.
Equipo quirúrgico de ginecobstetricia y neonatología del Hospital Materno Infantil San Pablo.

El momento exacto en que cambió el año

A las 23:30, Rita fue llevada al quirófano. Los minutos finales de 2025 transcurrieron entre controles, indicaciones y una expectativa creciente. Exactamente a las 00:00 del 1 de enero de 2026, Jeremías Ñasaindy Gómez Verutti nació y se convirtió en el primer bebé del año en Paraguay.

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El recién nacido pesó 3.290 gramos, midió 49 centímetros y llegó al mundo en muy buen estado de salud. Fue recibido por un equipo quirúrgico conformado por el cirujano principal, un ayudante, el instrumentador y la pediatra, además del personal de neonatología, que se encargó de la atención inmediata del bebé.

En total, entre ocho y diez profesionales participaron directamente del nacimiento, mientras que en la guardia de esa noche se encontraban ocho ginecólogos y cuatro pediatras, listos para atender cualquier emergencia durante el inicio del nuevo año.

Una guardia cargada de emociones

Para el personal de salud, el cambio de año se vivió con una intensidad especial. “Fue un momento muy emocionante. Si bien estamos lejos de nuestras familias, toca vivir un instante muy importante para otras personas, y eso nos llena de felicidad”, relató Marecos.

La médica destacó también el compromiso del equipo de residentes y profesionales que eligieron pasar la noche de Año Nuevo trabajando. “Es un sacrificio grande, pero también una enorme satisfacción. Hubo risas, lágrimas de emoción y mucha gratitud. Fue realmente lindo”, afirmó.

Una familia de San Lorenzo que recibió al 2026 con su primer hijo

Jeremías es el primer hijo de Rita Verutti y Guillermo Gómez, una pareja oriunda del barrio Lucerito de San Lorenzo. Recién casados, ya que cumplieron apenas un año de matrimonio, ambos habían decidido formar familia sin demoras.

“Esa era la idea desde el principio, tener hijos”, contó Guillermo, quien se dedica a trabajar como chofer de una empresa transportadora. La pareja llevaba todos los controles prenatales en el Hospital San Pablo, institución que eligieron por referencias cercanas y experiencias previas de familiares.

“Mi suegra se operó acá, salió todo bien, y otras personas también tuvieron a sus bebés en este hospital. Por eso confiamos en los doctores y decidimos venir”, explicó el padre.

De un control de rutina a una noche inesperada

El nacimiento no estaba planificado para esta fecha. La mañana del 31 de diciembre, Guillermo notó que la presión de su esposa estaba elevada. Tras repetir la medición horas después y obtener el mismo resultado, decidieron acudir al hospital para un control.

“Vinimos para asegurarnos, porque estar cerca de lo profesional siempre es mejor”, relató. Llegaron cerca de las nueve de la noche y, tras los estudios médicos, Rita quedó internada.

La espera estuvo cargada de nerviosismo y preocupación, sobre todo cuando se confirmó el diagnóstico de preeclampsia. “Al principio estábamos angustiados, pero después nos calmamos y confiamos en que todo iba a salir bien”, recordó.

Guillermo Gómez y Rita Verutti junto a su hijo Jeremías Ñasaindy.
Guillermo Gómez y Rita Verutti junto a su hijo Jeremías Ñasaindy.

El significado de un nombre y el alivio de un final feliz

Los nombres Jeremías y Ñasaindy fueron elegidos con mucho tiempo y simbolismo. Según contó la madre, Jeremías fue un nombre definido incluso antes del casamiento, pensando en los hijos que querían tener. Ñasaindy, en guaraní, significa “luz en la oscuridad” o “luz de la luna”.

“Cuando nos embarazamos nos gustó mucho ese significado. Queríamos un nombre en guaraní y ese fue el que más nos llegó”, explicó Rita.

Asimismo, al hablar de la experiencia, la emoción de la nueva madre vuelve a aparecer. “Muy emocionante todo. Vinimos a un control y ya nos quedamos con él”, dijo entre sonrisas.

Igualmente, sobre la atención recibida Verutti fue contundente: “superbién nos trataron. No me puedo quejar. Fue un parto espectacular para mí a pesar de todo, porque aún con las complicaciones, me dieron mucha seguridad los doctores que me atendieron”.

Un deseo simple para un comienzo inolvidable

Guillermo resumió el sentimiento de la familia con palabras sencillas. “El deseo es que estemos siempre bien, que Jeremías crezca sano y que la mamá también salga con buena salud. Que todo siga así”.

Tras recibir el alta médica, la familia prevé regresar a su hogar en el barrio Lucerito de San Lorenzo, llevando consigo una historia que quedará marcada para siempre: la de un nacimiento inesperado, cargado de emociones, que coincidió exactamente con el primer segundo del 2026 y convirtió a Jeremías Ñasaindy en el primer paraguayo del nuevo año.

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