La oposición venezolana opta por la cautela tras las explosiones registradas en el país sudamericano. Fuentes cercanas al movimiento que encabezan María Corina Machado y el excandidato presidencial Edmundo González Urrutia han dicho a este diario que por el momento no tienen previsto hacer ningún comentario sobre las detonaciones en la madrugada de este sábado en Caracas y los Estados de La Guaira, Miranda y Aragua, que el Gobierno de Nicolás Maduro ha atribuido a Washington y que la Administración de Donald Trump ha confirmado como “un ataque a gran escala” contra la cúpula chavista. “En este momento no hay un pronunciamiento oficial sobre los hechos reportados en Venezuela”, ha señalado la vocería oficial de Machado y González Urrutia en una publicación en redes sociales, antes de que Trump asegurara que Maduro ha sido capturado y sacado de Venezuela junto a su esposa, Cilia Flores. El ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, ha hablado con González Urrutia, según han confirmado fuentes oficiales, aunque no se ha revelado el contenido de la conversación.
El Gobierno de Maduro ha calificado las explosiones como una “gravísima agresión militar” de Estados Unidos, después de meses de tensiones entre el chavismo y la Casa Blanca tras el despliegue militar ordenado por la Administración de Donald Trump frente a las costas venezolanas en septiembre pasado. “El intento de imponer una guerra colonial para destruir la forma republicana de gobierno y forzar un ‘cambio de régimen’, en alianza con la oligarquía fascista fracasará como todos los intentos anteriores”, han afirmado las autoridades chavistas en un comunicado difundido por redes sociales.
El Gobierno de Maduro ha decretado el estado de emergencia y ha llamado a sus ciudadanos a defender el país. “El presidente Nicolás Maduro ha firmado y ordenado la implementación del decreto que declara el estado de conmoción exterior en todo el territorio nacional, para proteger los derechos de la población, el funcionamiento pleno de las instituciones republicanas y pasar de inmediato a la lucha armada”, han afirmado las autoridades venezolanas en un comunicado oficial. “Todo el país debe activarse para derrotar esta agresión imperialista”.
Tras ser elegida como la ganadora del premio Nobel de la Paz en octubre, Machado, la opositora más visible e incómoda para el chavismo, abandonó territorio venezolano el pasado diciembre para estar presente para las celebraciones en Oslo. La dirigente llevaba 14 años sin salir del país y se había ocultado durante más de un año por motivos de seguridad. La política venezolana también optó por la cautela durante sus apariciones públicas en la capital noruega y prácticamente no ha tenido apariciones públicas tras abandonar el país escandinavo a mediados del mes pasado. Su equipo no ha dado a conocer dónde se encuentra por motivos de seguridad, pero Machado ha insistido desde que salió del país que su intención es volver a Venezuela.
En un primer momento, Machado se había pronunciado a favor de la ofensiva emprendida por Washington para presionar al régimen chavista, pero fue moderando sus pronunciamiento sobre el despliegue militar estadounidense en aguas del Caribe, sobre todo después de que recibiera el Nobel. En una conferencia de prensa el pasado 11 de diciembre, apenas unas horas después de aterrizar en Oslo, la líder opositora evitó entrar a fondo en la cuestión de si apoyaría una intervención militar contra el Gobierno de Maduro, aunque sí apoyó abiertamente las acciones de la Casa Blanca para elevar la presión sobre Caracas.
“Las acciones del presidente Trump han sido decisivas para alcanzar el punto en el que nos encontramos, en el que el régimen es más débil que nunca”, afirmó Machado. También confirmó que recibió ayuda de Washington para abandonar territorio venezolano y llegar a la capital noruega. La dirigente opositora insistió, sin embargo, en que no había tenido ningún tipo de participación en las acciones adoptadas por la Casa Blanca como parte del despliegue naval y militar cerca de territorio venezolano, y dijo que no iba a “especular” ni comentar sobre las operaciones de Washington para proteger su seguridad nacional.
En un mensaje en Nochevieja, Machado y González Urrutia aseguraron que 2026 iba a ser el año de la libertad en Venezuela. “Estamos llegando al final de un año decisivo, que no ha sido fácil, pero ha marcado un antes y un después en nuestra historia contemporánea”, comentó el excandidato presidencial, exiliado en Madrid desde septiembre de 2024, apenas un par de meses después de que concurriera en las elecciones del 28 de julio de ese año. Los comicios otorgaron la mayoría a la candidatura opositora que González Urrutia encabezaba, según las actas de votación que se hicieron públicas y a las que el régimen de Maduro nunca otorgó legitimidad, y es reconocido como el presidente legítimo de Venezuela por alrededor de una decena de países. Machado dijo que su movimiento estaba “cerca de lograr lo que siempre hemos soñado”, fiel al tono que ha adoptado en sus pronunciamientos públicos de los últimos meses.
