Tres cascos azules han muerto y un cuarto se encuentra en estado crítico tras dos ataques en menos de 24 horas contra la la misión de Naciones Unidas (Unifil) en el sur del Líbano. Todas las víctimas pertenecen al contingente de Indonesia que se encuadra en la brigada multinacional este, bajo mando del general español Antonio Bernal Martín. El primero de los fallecidos perdió la vida el domingo por “fuego indirecto de artillería” contra una posición de los cascos azules; es decir por el disparo de un proyectil probablemente de origen israelí, según los primeros indicios. Los otros dos han muerto este lunes por la explosión de un artefacto al paso de su vehículo, que también ha dejado dos heridos. El ataque se ha producido cerca de la localidad de Bani Hayyan y sus características ―la colocación de un IED (artefacto explosivo improvisado) o una mina― apuntan a la milicia chií Hezbolá o algún grupo yihadista. El ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noel Barrot, ha pedido una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para analizar la situación.

Este lunes por la mañana, antes de que se conociera la muerte del tercer soldado, que había quedado gravemente herido en la explosión, la ministra de Defensa española, Margarita Robles, expresó su “enorme preocupación” por la muerte de un segundo militar indonesio de Unifil. “Además del ataque que hubo ayer [por el domingo] en el que falleció un militar indonesio y otro resultó herido muy grave, hace escasos minutos ha habido otro ataque a un convoy en el que ha fallecido un segundo militar indonesio”, declaró, a su llegada a la sede del Ministerio de Industria para presentar el programa IN+DEF.

El cadáver del militar fallecido el domingo fue trasladado a la base Miguel de Cervantes, cuartel general del contingente español en Líbano, para practicarle la autopsia, mientras que el herido grave fue evacuado a Beirut, donde quedó ingresado en estado crítico. Fuentes de Defensa señalan que los alrededor de 650 miembros del contingente español se encuentran bien y se ha dado orden de extremar las medidas de seguridad y minimizar riesgos. Robles ha hablado a lo largo de la jornada con el ministro indonesio, con el secretario general adjunto de la ONU para las Operaciones de Paz, Jean-Pierre Lacroix, y con el contingente español en la zona.

Los primeros indicios apuntan a que la explosión del domingo se produjo por un disparo indirecto de un proyectil de artillería israelí contra una posición de Unifil próxima a la localidad de Adchit Al-Qusayr, en el sureste de Líbano, aunque la investigación de Naciones Unidas deberá determinar la autoría.

Robles ha explicado que, a pesar de la situación en la zona, objeto de continuos ataques e incursiones del Ejército israelí, que amenaza con una invasión a gran escala, los cascos azules siguen cumpliendo su tarea y realizando patrullas. Este lunes ha sido el primero de los vehículos de un convoy de Naciones Unidas el alcanzado por un ataque, ha añadido. “Esta situación es gravísima desde todos los puntos de vista. Unifil es una misión de paz y, por tanto, hay que respetarla siempre y en todo caso”, ha insistido.

Antes de que se conociera este segundo ataque, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, había expresado, a través de la red social X, su condena por la muerte del primer casco azul indonesio. “En la madrugada de ayer, se cruzó una nueva línea roja en el Líbano. Un casco azul de la ONU murió en este ataque y otros tres resultaron heridos. España condena tajantemente estos hechos. Exige que se aclare el origen del proyectil. Y pide al gobierno de Israel que detenga las hostilidades. Los ataques a las misiones de paz de la ONU son una agresión injustificable a toda la comunidad internacional. Trasladamos también nuestras sinceras condolencias a la familia del soldado fallecido y a todo el personal de Finul”, ha escrito.

Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha “condenado enérgicamente” el ataque del domingo “en el que un casco azul indonesio de la ONU perdió la vida en medio de las hostilidades entre Israel y Hezbolá”. Tras expresar sus condolencias y hacer votos por la recuperación del herido, el secretario general ha hecho “un llamamiento a todas [las partes involucradas] para que cumplan con sus obligaciones en virtud del derecho internacional y garanticen la seguridad del personal y los bienes de la ONU”. Por su parte, el Gobierno indonesio ha exigido una investigación “exhaustiva y transparente” sobre lo sucedido.

Unifil cuenta en total con 10.000 militares desplegados en el sur de Líbano. Estados Unidos e Israel han impuesto acabar con el mandato de la misión el próximo 31 de diciembre, por lo que estaba prevista su retirada a lo largo del año próximo antes de que el pasado 28 de octubre comenzara la guerra contra Irán.

Los tres militares indonesios son los primeros cascos azules fallecidos desde que se inició la actual ofensiva israelí en Líbano, el pasado 2 de marzo, en respuesta al lanzamiento de cohetes por parte de Hezbolá. Los bombardeos israelíes han causado ya 1.200 muertos y este pasado fin de semana se cobraron la vida de 10 paramédicos y tres periodistas.


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