El presidente serbio, Aleksandar Vucic, ha asegurado este domingo que las fuerzas de seguridad han encontrado dos grandes paquetes de explosivos en las inmediaciones de un gasoducto en el norte de Serbia, cerca de Hungría, que abastece a ambos países con gas natural ruso, informó Efe. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que se juega su reelección en las elecciones del próximo domingo, con las encuestas en contra, convocó una sesión extraordinaria del Consejo de Defensa. Tras la reunión, Orbán informó de que ha ordenado reforzar militarmente la seguridad de la sección húngara del gasoducto. Y sin presentar pruebas, apuntó hacia Ucrania. Kiev rechazó cualquier vinculación con el asunto.
El episodio se produce después de semanas de especulaciones en Budapest con la posibilidad de algún tipo de maniobra orquestada como golpe de efecto en la recta final de una campaña en la que se deja ver la sombra de Moscú. Péter Magyar, el rival de Orbán, afirmó que “los húngaros tienen motivos de sobra para temer que el primer ministro saliente, siguiendo el consejo de agentes rusos, esté intentando infundir miedo en su propio pueblo mediante operaciones de falsa bandera” —una acción encubierta hecha por alguien que finge ser otro para desviar la culpa o manipular percepciones—. “Quiero dejar claro que [Orbán] no podrá impedir las elecciones del próximo domingo”, añadió en redes sociales.
“Nuestras unidades encontraron explosivos de gran poder destructivo y las mechas necesarias para su activación”, aseguró Vucic durante una visita a las obras para la Expo 2027 que tendrá lugar en Belgrado. Las autoridades han abierto una investigación después de que efectivos del ejército y la policía hallaran dos mochilas y dos grandes paquetes de explosivos con detonadores en la localidad de Kanjiza, fronteriza con Hungría, precisó la televisión pública RTS, citada por Efe.
Las autoridades serbias aseguraron que los explosivos fueron descubiertos no muy lejos de la aldea de Velebit, a unos cientos de metros del gasoducto Balkan Stream, una extensión del TurkStream que transporta gas natural ruso atravesando Turquía y Bulgaria, y abastece gran parte de Serbia y de Hungría.
Orbán anunció en redes sociales la convocatoria de una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad tras haber sido informado por Vucic del supuesto intento de sabotaje frustrado. “El funcionamiento de este gasoducto es vital para Hungría. Suministra el 60% del consumo húngaro de gas. Por ello ordenamos reforzar el control militar y la protección del tramo húngaro del gasoducto”, dijo Orbán en un vídeo compartido en redes sociales tras la reunión de los responsables de defensa del país.
“Volaron Nord Stream, cerraron el gasoducto que suministra gas a Hungría, este año pusieron a Hungría bajo un bloqueo petrolero al cerrar el oleoducto Druzhba y están atacando continuamente la sección rusa del TurkStream”, afirmó Orbán sobre Ucrania. La escasa voluntad de Kiev de reabrir el Druzhba alimenta el argumentario de Orbán.

“La ambición de Ucrania es una amenaza para la vida de los húngaros. La seguridad energética de Hungría no es un juego”, añadió el primer ministro. Hungría está empapelada con vallas publicitarias con los rostros del presidente ucranio, Volodímir Zelenski, y de Magyar. “¡Son peligrosos! ¡Detengámoslos!“, añade un texto, que invita a votar a Fidesz el 12 de abril. Cuando Orbán acusa a Ucrania, acusa también a Magyar. El dirigente nacionalpopulista centra su campaña en afirmar que Kiev interfiere en las elecciones para cambiar el Gobierno y que financia a la oposición.
El portavoz del Ministerio de Exteriores de Ucrania rechazó “rotundamente cualquier intento de vincular falsamente a Ucrania con el incidente de los explosivos hallados cerca del gasoducto TurkStream en Serbia”. En un mensaje en X, Georgi Tykhyi escribió que ”lo más probable es que se trate de una operación de falsa bandera rusa, en el marco de la fuerte injerencia de Moscú en las elecciones húngaras”.
La prensa húngara independiente cita al exjefe de los servicios de inteligencia, Péter Buda, que ha escrito en Substack que “en ciertos círculos ya se tenía conocimiento, gracias a información filtrada, de una operación de falsa bandera planeada contra una infraestructura crítica de interés húngaro en el lado serbio de la frontera”.
El analista y experto en Rusia András Rácz compartió un relato supuestamente ficticio en Facebook este jueves en el que detallaba una operación de falsa bandera orquestada por los servicios de inteligencia rusos para influir en unas elecciones. Cambiando el nombre del país y de los protagonistas, se sobreentiende que habla de la intención de simular un intento de sabotaje en Serbia contra el gasoducto que provee a Hungría utilizando dispositivos de origen ucranio.
Después de que en las últimas semanas se hayan revelado otras supuestas propuestas rusas a Fidesz, el partido de Orbán, como un falso intento de magnicidio, Magyar trató de cortarle el paso a los estrategas de campaña. “Durante semanas, hemos recibido advertencias de múltiples fuentes de que, tras anteriores operaciones de falsa bandera fallidas y una caída en el apoyo a Fidesz, Viktor Orbán, supuestamente con ayuda serbia y rusa, podría estar planeando cruzar otra línea roja. […] Y ahora lo ha hecho”, escribió en redes sociales.
Magyar urgió al primer ministro a invitarle a la reunión del Consejo de Defensa y reclamó “que deje de sembrar el pánico y perturbar, al menos durante las fiestas, tal como lo han planeado sus asesores rusos”. “También quiero dejar claro que no podrá impedir las elecciones del próximo domingo”, y añadió: “Si Viktor Orbán y su maquinaria propagandística utilizan esta provocación con fines de campaña, equivaldrá a una admisión abierta de que se trató de una operación de falsa bandera planificada de antemano”.
Vucic no ha dado detalles sobre los hallazgos ni la posible autoría. “Hay ciertas pistas de las que no puedo hablar. Hay una gran extensión de terreno, también un gran lago, así que la búsqueda se prolongó durante mucho tiempo y los helicópteros fueron de gran ayuda. Pero los juegos geopolíticos no nos dejarán en paz y por eso debemos demostrar nuestra máxima capacidad de combate. Actuaremos con contundencia contra cualquiera que crea que amenaza la infraestructura vital de la República de Serbia”, subrayó.
El presidente serbio añadió que se ha reforzado la protección de las instalaciones energéticas clave y que se están tomando todas las medidas necesarias para prevenir posibles amenazas.
