07 de marzo de 2026 – 01:00
La participación económica de las mujeres continúa siendo uno de los motores más relevantes del crecimiento económico global. El informe del Banco Mundial titulado Mujeres, Empresa y Derecho 2026 examina cómo las leyes, las políticas y los sistemas institucionales influyen en las oportunidades económicas de las mujeres en 190 economías, y revela que las brechas de género persisten tanto en el marco legal como en su implementación.
A nivel global, las mujeres cuentan con menos de dos tercios de los derechos legales disponibles para los hombres, y menos del 5% de ellas vive en economías que se aproximan a la igualdad legal plena en materia económica. Además, ninguna economía ha establecido todavía el conjunto completo de derechos necesarios para garantizar la participación económica plena de las mujeres.
El estudio también pone de manifiesto una brecha relevante entre las normas legales y su aplicación en la práctica. La imagen 1 presenta los puntajes del índice de marcos legales de Mujeres, Empresa y Derecho (WBL, por sus siglas en inglés) en las distintas economías analizadas, y la imagen 2 muestra los puntajes del índice de percepción del cumplimiento de estas leyes. En ambos casos, los índices se expresan en una escala de 0 a 100, donde los valores altos o cercanos a 100 indican mayor igualdad económica para las mujeres, en tanto que los valores bajos reflejan la existencia de restricciones legales, la falta de políticas de apoyo o una aplicación limitada de las normas.
En promedio, las economías obtienen 67 puntos sobre 100 en el índice que mide la existencia de leyes favorables a la igualdad económica de género. Sin embargo, cuando se evalúan los sistemas institucionales que permiten implementar esas normas, el promedio cae a 47 puntos, y las percepciones sobre el cumplimiento efectivo de dichas leyes alcanzan 53 puntos. Estos resultados demuestran que la existencia de leyes igualitarias no siempre se traduce en oportunidades reales para las mujeres.
El informe analiza la igualdad económica femenina a partir de tres pilares principales: el marco legal vigente, los sistemas institucionales de apoyo que permiten aplicar esas leyes y la percepción de su cumplimiento en la práctica. Estos pilares se evalúan a lo largo diez áreas clave del ciclo de vida económico de las mujeres: seguridad, movilidad, trabajo, remuneración, matrimonio, parentalidad, cuidado infantil, emprendimiento, activos y pensiones.
Los resultados muestran que las brechas persisten en distintas etapas de la vida económica. Las mayores fortalezas legales se observan en áreas como movilidad, remuneración y matrimonio, donde numerosas reformas han eliminado restricciones explícitas a la actividad económica femenina. En contraste, los puntajes más bajos corresponden a seguridad, emprendimiento y cuidado infantil, ámbitos en los que las mujeres continúan enfrentando obstáculos legales o institucionales relevantes.
La dimensión económica de estas brechas también es significativa. El informe señala que reducir las diferencias en la participación laboral entre hombres y mujeres podría generar incrementos del PIB de entre 15% y 20% en muchas economías, especialmente en aquellas donde la participación femenina permanece más limitada. En este contexto, cerrar la brecha de género en empleo y emprendimiento podría elevar el PIB mundial hasta en un 20%, reflejando el impacto económico de aprovechar plenamente el capital humano femenino. En este sentido, ampliar las oportunidades económicas para las mujeres no solo responde a objetivos de equidad, sino que también constituye una estrategia relevante para impulsar la productividad y el crecimiento económico.
Las diferencias regionales refuerzan la importancia de avanzar en reformas. Regiones como Asia del Sur, Medio Oriente y Norte de África, y África subsahariana concentran algunas de las mayores barreras legales a la participación económica de las mujeres. Estas mismas regiones experimentan un fuerte crecimiento de su población joven, lo que incrementa la necesidad de generar condiciones que permitan incorporar plenamente a las mujeres al mercado laboral.
Pese a las brechas existentes, el informe también identifica señales de progreso. Entre octubre de 2023 y octubre de 2025, 68 economías implementaron 113 reformas legales destinadas a ampliar las oportunidades económicas para las mujeres. Estas reformas incluyeron medidas para fortalecer la protección frente a la violencia, ampliar licencias parentales, mejorar estándares de cuidado infantil, garantizar igualdad salarial y eliminar restricciones al empleo femenino.
El informe sostiene que avanzar hacia una mayor igualdad económica de género requiere algo más que reformas legislativas. Resulta necesario fortalecer las instituciones, mejorar los mecanismos de aplicación de las normas y desarrollar políticas públicas que permitan convertir los derechos formales en oportunidades reales. La evidencia presentada sugiere que cerrar estas brechas no solo ampliaría las oportunidades para las mujeres, sino que también contribuiría a un crecimiento económico más dinámico e inclusivo.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones
