06 de enero de 2026 – 01:03
La noche y madrugada del 5 y 6 de enero se registró un intenso movimiento comercial en la avenida Eusebio Ayala, donde, como cada año, se concentraron los puestos de juguetes. Si bien hubo gran afluencia de compradores, vendedores señalaron que las ventas fueron menores en comparación con años anteriores.
Como es tradición, los “Reyes Magos” coparon la avenida Eusebio Ayala durante la noche y la madrugada del 5 y 6 de enero en busca del regalo ideal para los más pequeños de la casa. Los puestos de juguetes, instalados a lo largo de la concurrida arteria, recibieron a cientos de personas que recorrieron la zona hasta las primeras horas del Día de Reyes.

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Ventas por debajo de las expectativas
Pese al importante flujo de compradores, algunos comerciantes manifestaron que las ventas no alcanzaron los niveles de años anteriores. Camilo Reyes, vendedor de artesanía y juguetes, explicó que la situación económica incidió directamente en el consumo.
“Bajó bastante, no fue como el año pasado. Se debe a la situación económica, pero damos gracias a Dios porque siempre se salva algo”, comentó. Agregó que muchos comerciantes optaron por adecuarse al bolsillo de la gente ofreciendo precios accesibles para poder concretar ventas.
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Precios accesibles y productos más buscados
Reyes señaló que los compradores buscaron principalmente opciones económicas y variedad. Entre los productos más solicitados mencionó pelotas y juguetes de capibara, que se convirtieron en tendencia este año, además de artesanías paraguayas.
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“Los precios arrancan desde diez mil guaraníes y van subiendo de acuerdo al tamaño. La gente busca alternativas acordes a su bolsillo”, indicó.
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Recorrer y comparar, la clave para los compradores
Del lado de los consumidores, la experiencia fue positiva, aunque marcada por la necesidad de comparar precios. Una compradora relató que recorrió varios puestos antes de decidirse por los regalos para sus hijos.
“Los niños ya eligieron sus regalos. Ahora están en el momento Pokémon”, señaló. Comentó además que los precios variaban considerablemente entre un puesto y otro, lo que obligó a caminar y buscar ofertas.
“En una parte está cincuenta, en otra ochenta, ciento veinte, ciento cincuenta. Hay que recorrer y tener paciencia, pero hay mucha variedad”, expresó.
