El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanza señales contradictorias sobre la guerra contra Irán. De un lado, sostiene que el conflicto “ya está casi terminado”, un comentario que desató la euforia en los mercados antes de su cierre. Por otro, insiste en que la campaña militar aún tiene que lograr todos sus objetivos, y continuará hasta que Washington se haya asegurado de que Teherán no tendrá capacidad de atacar a Israel ni EE UU en el futuro.

Desde el comienzo de la ofensiva, Washington y, sobre todo, Trump, han lanzado una serie de argumentos contradictorios sobre las razones para ir a la guerra y sus objetivos. Ahora la confusión también se extiende al cuándo podrá concluir. “Va a acabar pronto”, insistía, “y si empieza otra vez les golpearemos aún con más fuerza”. “No tienen radares, ni telecomunicaciones, […] ni líderes. Podíamos dejarlo aquí o ir más allá, y vamos a ir más allá”, ha sostenido en una rueda de prensa en su club de golf en Doral, en las afueras de Miami. 

A un presidente que mide su éxito por las subidas o bajadas de la Bolsa, la montaña rusa global en el precio de las acciones le obligó a reaccionar. Este lunes se ha mostrado hablador incluso para sus locuaces estándares, muy especialmente en torno a las horas de cierre en Wall Street. A las microentrevistas a una avalancha de medios que se han convertido en habituales desde el comienzo de la ofensiva se sumaban comentarios en su red social, Truth; un discurso de cincuenta minutos ante donantes republicanos en el que aludió varias veces a la guerra, y su primera rueda de prensa desde el inicio de los ataques.

La mayor parte de sus declaraciones buscaba tratar de tranquilizar a los mercados. “Si Irán hace algo que detenga el flujo de petróleo en el Estrecho de Ormuz, será golpeado por Estados Unidos VEINTE VECES MÁS FUERTE de lo que ha sido hasta ahora”, proclamaba en una de sus últimas comunicaciones del día, en Truth. Mientras el republicano insiste en que Irán ha sufrido golpes durísimos, la República Islámica se mantiene desafiante en torno a su nuevo líder, el ayatolá Mojtaba Jameneí, de 56 años, hijo del líder supremo muerto en los primeros bombardeos, Alí Jameneí.

En su rueda de prensa el mandatario ha repetido que Washington “va muy por delante” del calendario previsto para conseguir sus objetivos en la guerra, como ya había adelantado pocas horas antes en una entrevista telefónica para la cadena CBS que generó un giro de 180 grandos en Wall Street: la perspectiva del fin de la guerra hizo que el Dow Jones cerrase con alzas del 0,5%, tras haber abierto con un descalabro del 1,5% después de que el barril de petróleo llegase a superar la barrera de los 110 dólares.

“La guerra está casi terminada”, había declarado a la periodista Weijia Jiang, de la cadena de televisión CBS. En los primeros días del conflicto Trump había calculado en unas cuatro o cinco semanas el plazo que sus fuerzas necesitarían para alcanzar sus objetivos en Irán. Ahora sostenía que la campaña iba “muy por delante” de lo previsto.

En su rueda de prensa incidía en la idea de que la guerra “habrá acabado muy pronto”. Pero también repetía que la campaña continuará hasta que Irán haya sido “derrotado total y decisivamente”. Preguntado si ese “pronto” quería decir esta misma semana, era tajante: “no”.

Según ha enumerado el mandatario, Irán ya solo cuenta con el 10% de su capacidad previa de lanzamiento de misiles y drones, y ha perdido 51 de sus buques de guerra. Estados Unidos ha alcanzado 5.000 objetivos y ha empezado a atacar las fábricas de misiles y de drones, el arma que más daño le ha hecho, de su enemigo.

Al comienzo de la operación, su Administración se había fijado como objetivos declarados el aniquilar la Marina y los programas nuclear y de misiles balísticos iraníes. También acabar con el régimen teocrático.

Trump no ha querido pronunciarse acerca de sus planes con respecto al joven Jameneí. En declaraciones en días anteriores había amenazado con matar a cualquier líder nombrado sin su visto bueno. Ahora sostenía que está “decepcionado” con la selección iraní. “Creemos que va a llevar a más del mismo problema” que Estados Unidos tiene con Irán, ha apuntado.

Levantamiento de sanciones a Rusia

El inquilino de la Casa Blanca también pareció apuntar al levantamiento de algunas sanciones a Rusia para permitir un mayor flujo de petróleo que rebaje la presión sobre los precios de la energía. “Vamos a levantar algunos castigos relacionados con el petróleo para reducir los precios. Tenemos sanciones contra algunos países, y las eliminaremos hasta que esto se resuelva”.

Antes de la rueda de prensa, Trump había hablado este lunes con el presidente ruso, Vladímir Putin, sobre la guerra en Ucrania e Irán, según afirmó. Trump describió la conversación telefónica como “una buena llamada” y aseguró que el líder ruso “quiere ser útil”.

Los dos líderes, según el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov, abordaron en particular los acontecimientos en Irán y en Venezuela. El dirigente ruso planteó al estadounidense propuestas para poner fin con rapidez a la guerra contra Irán, indicó el alto cargo en Moscú.

La conversación duró aproximadamente una hora y en ella abordaron el conflicto creado en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz, según ha explicado el asesor de exteriores del presidente ruso. “La conversación fue seria, franca y constructiva, como suele ocurrir en los diálogos entre líderes rusos y estadounidenses. El énfasis se centró, naturalmente, en la situación del conflicto con Irán y las negociaciones trilaterales en curso sobre Ucrania con la participación de Estados Unidos”, ha explicado el diplomático, informa Javier G. Cuesta.

En sus declaraciones para CBS, el presidente estadounidense ha asegurado que se está “pensando el tomar el control” del estrecho de Ormuz, en la boca del golfo Pérsico y uno de los puntos clave para el tránsito de petróleo en el mundo: aproximadamente una quinta parte del total global es transportada a través de esa vía marítima. La guerra ha venido a cerrarlo en la práctica.

En sus comentarios para CBS, Trump indicó que no tiene “ningún mensaje” para el nuevo líder de Irán. También señaló que tiene en mente a otra persona para reemplazarle, aunque no especificó quién.

En su rueda de prensa, el republicano volvió a descartar a Reza Pahlavi, hijo del antiguo sha de Irán, del que puntualizó que vive en el exilio desde la revolución islámica de 1979. Apuntó que prefiere un candidato “interno”, que ya esté en Irán. Su modelo sería el empleado en Venezuela, donde la vicepresidenta de Nicolás Maduro se encuentra ahora al frente del país y colabora con Washington. “Me gusta la idea de alguien dentro porque funciona bien”, ha apuntado, “creo que ya lo hemos demostrado en Venezuela”.

En días previos, el republicano había negado que Estados Unidos fuera el responsable de la muerte de al menos 175 personas, la mayoría menores, en el estallido de un misil en una escuela en Minab (sur de Irán). En su lugar, había culpado de la masacre a un proyectil iraní. Pero las imágenes muestran que se trató de un Tomahawk, un misil de fabricación estadounidense y que, fuera de EE UU, solo tienen un puñado de otros ejércitos; ninguno de ellos combatiente en esta guerra. Aun así, el presidente estadounidense quiso echar balones fuera.

Según él, otro país, o incluso Irán, pudo lanzar ese Tomahawk. “Podría ser Irán, que también tiene Tomahawks”, sostuvo, aunque ese país no cuenta con esas armas. Esos proyectiles “son muy comunes. Se venden a otros países, pero estamos investigando” qué ocurrió.

Tras las declaraciones de Trump a la periodista de CBS, los mercados han reaccionado con euforia y los índices han comenzado a subir tras un inicio nefasto. Wall Street, que llegaba a caer un 1,5% en la apertura, ha dado un giro de 180 grados y ascendía un 0,7%. La entrevista también hizo que los contratos a futuro del petróleo intermedio de Texas se moderasen hasta los 85,73 dólares por barril, tras haber cerrado en 94,77 dólares.

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