Cambio de tono. Ante la avalancha de críticas recibidas, la Casa Blanca ha dado un vuelco este lunes a su estrategia para el despliegue del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el Estado de Minnesota tras la muerte de Alex Pretti, el enfermero de 37 años que recibió una salva de balazos de un grupo de agentes migratorios en Minneapolis cuando auxiliaba a una mujer durante una protesta. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado el envío de su zar de las fronteras, Tom Homan, un hombre al que ha definido como “duro, pero justo” y que se hará cargo ahora de las operaciones de ICE sobre el terreno. Según varios medios nacionales, el hombre hasta ahora al cargo del despliegue, el jefe de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, abandonará Minnesota este martes junto con parte de sus hombres, para regresar a sus destinos previos.

Trump también ha conversado por teléfono con el gobernador del Estado, Tim Walz, mientras en una entrevista concedida a The Wall Street Journal apunta que “en algún momento nos retiraremos” de la ciudad convertida en núcleo de las manifestaciones contra las políticas de la Administración republicana.

La ferocidad de la indignación pública en un país airado parece haber tomado a la Casa Blanca a contrapié. Al tiempo que organizaciones habitualmente prorrepublicanas, como la Asociación Nacional del Rifle, se sumaban a los comunicados de condena, el Gobierno estadounidense cerraba filas en torno a la policía migratoria y culpaba a Pretti de su propia muerte, como ya hizo hace tres semanas tras la muerte de la poeta Renee Good, también por los disparos de un agente federal. Los legisladores demócratas amenazaban con desencadenar un cierre parcial del gobierno para negar fondos al ICE, y con abrir un juicio político a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristy Noem. Mientras tanto, Trump dedicaba su fin de semana a participar en el visionado de un documental sobre su esposa, Melania, y a publicar mensajes en sus redes sociales sobre la demolición de la sala Este de la residencia presidencial.

Una encuesta elaborada por Ipsos para la agencia Reuters y publicada este lunes encuentra que la popularidad de la política migratoria de Trump se encuentra en los niveles más bajos de su mandato: solo un 39% de los votantes estadounidenses le da su visto bueno, frente al 41% que estaba de acuerdo con esas medidas a principios de enero. Un 53% las desaprueba. En febrero del año pasado, cuando Trump acababa de jurar el cargo, un 50% aprobaba la política de inmigración de esta Casa Blanca, y un 41% disentía.

En un mensaje en sus redes sociales, Trump anunciaba que había hablado con Walz, y describía su conversación con palabras sorprendentemente cálidas. “El gobernador me llamó para pedir colaborar acerca de Minnesota. Fue una llamada muy buena y, la verdad, parece que estamos en la misma onda”, apuntaba el presidente. En el pasado, cada vez que se ha referido a Walz, candidato demócrata a la vicepresidencia en las elecciones de 2024, ha sido para cubrirlo de insultos. Incluso el propio sábado les acusaba, a él y al alcalde de Minneapolis Jacob Frey, de “incitar a la insurrección con su retórica pomposa, peligrosa y arrogante”.

Ahora el tono era muy diferente. “Le dije que Tom Homan le llamará, y que lo que queremos es cualquier criminal que puedan tener en sus manos. El gobernador lo entendió muy respetuosamente y volveré a hablar con él en el futuro próximo”, agregaba el inquilino de la Casa Blanca. Horas más tarde se producía una llamada similar con Frey.

También por redes sociales anunciaba el envío de Homan a Minnesota este mismo lunes. La misión de Homan será tomar las riendas de la operación, sustituyendo al jefe de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, convertido en la cara visible de todos los excesos perpetrados en el despliegue de la policía migratoria. La expectativa es que el zar, un hombre más político que el director de la Patrulla Fronteriza, se centre menos en operaciones de redadas a gran escala y abandone la confrontación con manifestantes y activistas pacíficos.

Bovino ya había acumulado crítica tras crítica por su gestión del despliegue de Minnesota -donde personalmente ha lanzado gases lacrimógenos-, su afán por culpar a Renee Good del incidente en el que un agente del ICE le disparó tres tiros casi a bocajarro dentro de su vehículo y, antes aún, por sus tácticas de dureza en otras ciudades, como Chicago, donde la Casa Blanca envió a la policía migratoria.

Este fin de semana el alto cargo se apresuró a culpar también a Pretti de su muerte, caracterizándolo como un terrorista que había intentado “infligir el máximo daño y masacrar” a agentes del ICE con el arma que portaba. Es una versión que contradice todas las grabaciones que se han divulgado del suceso, en las que se aprecia que el enfermero de urgencias se encuentra de rodillas y desarmado cuando un agente le dispara el primero de varios tiros.

Homan “no ha estado involucrado en esa área, pero conoce y aprecia a mucha gente allí. Tom es duro, pero justo, y me informará directamente”, ha escrito Trump. El zar fronterizo se centrará en dirigir las operaciones del ICE en Minnesota y en gestionar las investigaciones sobre un caso de fraude masivo que ha provocado “el robo de miles de millones de dólares de los contribuyentes”, según la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. Esas acusaciones de fraude fueron el argumento original que utilizó el Gobierno estadounidense para ordenar el despliegue de miles de agentes del ICE en Minneapolis, al que se han unido oficiales de la Patrulla Fronteriza también, bajo el mando de Bovino.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ha afirmado que se trata de una “buena noticia para la paz, la seguridad y la rendición de cuentas” en la ciudad. “He colaborado de cerca con Tom durante el último año y él ha sido un activo fundamental para nuestro equipo”, ha sostenido.

En su rueda de prensa semanal, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguraba que Trump no quiere ver gente herida o muerta en las calles de Estados Unidos, y la muerte de Pretti a manos de agentes federales es una tragedia.

La comparecencia de Leavitt representaba, en sí, un giro con respecto a la respuesta de la oficina presidencial tras la primera muerte en Minneapolis, la de Good. Entonces, el vicepresidente J.D. Vance fue quien respondió a las preguntas en la rueda de prensa, para justificar al agente que mató a la activista.

Pero la portavoz dejaba claro que la posición de la Casa Blanca, aunque por el momento se haya suavizado en la forma, mantiene su dureza de fondo, y no se plantea grandes giros de calado. La Administración de Trump no cejará en sus esfuerzos por deportar “extranjeros criminales ilegales”, subrayaba.

Tampoco se plantea autorizar una investigación independiente sobre la muerte de Pretti, como no lo hizo en el caso de Good. La portavoz ha confirmado que la pesquisa sobre lo ocurrido estará al cargo del Departamento de Seguridad Nacional, cuyos responsables han arremetido contra el enfermero.

“Seamos claros sobre las circunstancias que llevaron a ese momento el sábado. La tragedia ocurrió como resultado de una resistencia deliberada y hostil de los líderes demócratas en Minnesota durante semanas”, insistía Leavitt.

En la entrevista concedida a The Wall Street Journal el domingo, Trump señalaba: “No me gusta ningún tipo de tiroteo… pero tampoco me gusta cuando alguien va a una protesta y lleva una pistola muy potente cargada y dos cartucheras también cargadas. Eso tampoco es nada bueno”.

Pero el presidente se mostraba, por primera vez, abierto a la retirada de los agentes fronterizos de Minnesota, aunque sin marcarse plazos. “En algún momento nos iremos. Hemos hecho, han hecho, un trabajo fenomenal”. Preguntado si la salida ocurriría pronto, respondía alabando lo logrado hasta ahora en el Estado y agregaba: “Dejaremos un grupo distinto de gente allí para el tema del fraude financiero”.

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