Las fuerzas del Gobierno interino sirio y las milicias kurdas se enfrentaron este jueves por tercer día consecutivo por el control de varios barrios del centro de Alepo en unos combates que ya se han cobrado la vida de al menos 14 civiles y han herido a decenas, además de haber provocado el desplazamiento de decenas de miles de personas. Ante este escenario, Turquía, ha amenazado con intervenir en apoyo de su aliado, el Ejecutivo de Damasco.

Desde por la mañana, el ejército sirio anunció que a partir de la una y media de la tarde (dos horas menos en la España peninsular) se intensificarían las operaciones militares y llamó a la población civil o bien a abandonar los barrios de Sheij Maksud, Ashrafiye y Bani Zeid —cuya población es mayoritariamente kurda—, o bien a permanecer en los pisos más bajos y no salir a la calle. El miércoles, el Ministerio de Asuntos Sociales había informado de que 59.030 habitantes de estos barrios habían sido evacuados a otras localidades, mientras que, este jueves, una fuente de la Delegación del Gobierno en Alepo citada por la cadena Syria TV elevaba el número de desplazados a 140.000.

Según mostraron los medios locales, las tropas gubernamentales bombardearon decenas de edificios en estos barrios, con el objetivo de acabar con la presencia de los milicianos kurdos que los controlan y que han definido el ataque como “un crimen de guerra”. Según el Ministerio de Sanidad, en los combates de este jueves murieron 10 civiles, que se suman a los cuatro del miércoles, si bien las milicias kurdas elevan estas cifras. “Aún hay civiles atrapados entre los escombros de edificios destruidos por los bombardeos de tanques, artillería y drones, que han atacado barrios residenciales densamente poblados”, acusaron las milicias kurdas.

El bando gubernamental también ha denunciado que los milicianos kurdos alcanzaron una residencia universitaria, una mezquita y otros edificios civiles. “El Estado sirio reclama que los grupos armados salgan de los barrios de Sheij Maksud y Ashrafiyeh y llama a la población civil a mantenerse neutral”, exigió el Gobierno central en un comunicado.

Fracaso en las negociaciones

El origen del conflicto está en la falta de avances en las negociaciones entre el Gobierno del salafista Ahmed al Shara y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que están lideradas por las milicias kurdas YPG y controlan el tercio noreste de Siria. El pasado 10 de marzo, ambos bandos firmaron un acuerdo que preveía la progresiva devolución de estos territorios a Damasco y la integración de las FDS en las fuerzas de seguridad y militares del Gobierno central.

Aunque se ha avanzado en los detalles —por ejemplo, se habló de crear tres divisiones en el ejército destinadas a los combatientes kurdos— ha sido un proceso lleno de obstáculos y se ha superado la fecha del 31 de diciembre que se había fijado como límite para llegar a un acuerdo. Algo que ha motivado que a los negociadores de Damasco se les termine la paciencia; y aún más a los de Ankara, principal valedor internacional del Gobierno de Al Shara y que, a su vez, negocia un proceso de paz con el grupo armado kurdo PKK, con quien las YPG comparten lazos orgánicos e ideología. El considerado líder fundador por ambos grupos, Abdullah Öcalan —encarcelado en la isla-prisión turca de Imrali—, hizo el año pasado un llamamiento a la disolución y al fin de la lucha armada, que el Gobierno turco considera que también compete a las milicias kurdas de Siria, por lo que la falta de avances en la negociación entre Damasco y las FDS también ha frenado el proceso de paz en Turquía.

“Los ataques perpetrados contra la población civil en Alepo justifican las preocupaciones sobre las verdaderas intenciones de las FDS y generan pesimismo respecto a los esfuerzos de paz”, lamentó el ministro de Exteriores turcos, Hakan Fidan, anteriormente jefe de los servicios secretos y que, como tal, negoció con el PKK el anterior y fallido proceso de paz (2012-2015). “Las FDS no quieren ceder. Deben despedirse ya del terrorismo y del separatismo. Nuestra región necesita paz y prosperidad más que nunca. Turquía seguirá siendo el garante de la paz y la estabilidad en la región”, añadió.

“La seguridad de Siria es nuestra seguridad”, subrayó en un comunicado el Ministerio de Defensa de Turquía en el que especificó que, si bien las operaciones actuales están siendo llevadas a cabo por el ejército sirio sin ayuda externa, las Fuerzas Armadas de Turquía podrían intervenir en el momento en que Damasco así lo requiera: “[Turquía] apoya la unidad e indivisibilidad del territorio sirio y la lucha contra el terrorismo”. De hecho, en las últimas semanas, el ministro de Defensa turco, el general Yasar Güler, ha advertido públicamente a las FDS que se les estaba terminando el plazo para llegar a un acuerdo con Damasco.

Los barrios alepinos en los que se centran los combates se habían mantenido durante los 14 años de guerra civil en manos de las YPG y las FDS, y actualmente son la única zona bajo control de estas milicias kurdas fuera del territorio de la llamada Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria. Bajo el acuerdo del 10 de marzo, la parte militar de las FDS habían abandonado Seij Maksud y Ashrafiyeh, que habían quedado a cargo de la llamada Asayish o Seguridad Interna, un cuerpo policial adscrito a las milicias kurdas. También se había anunciado la retirada de las armas pesadas, aunque a tenor de los actuales combates, este punto no se cumplió (o bien posteriormente volvió a entrar armamento).

“El despliegue de tanques y artillería en los barrios de Alepo, los bombardeos y el desplazamiento de civiles desarmados y el intento de tomar barrios kurdos durante el proceso de negociación minó las posibilidades de llegar a un acuerdo”, advirtió Mazlum Abdi, el comandante de las FDS .

La Unión Europea ha hecho un llamamiento a la “contención” y ha pedido a las partes que busquen una “solución diplomática y pacífica”. Este viernes, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, tienen previsto viajar a Damasco para entrevistarse con el presidente Al Shara.

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