Ucrania estudia convocar elecciones presidenciales y un referéndum para ratificar cualquier acuerdo de paz con Rusia antes del verano. Estados Unidos presiona para llegar a un alto el fuego esta primavera y los comicios presidenciales forman parte del pacto para lograr el cese de las hostilidades. El Gobierno ucranio está dispuesto y su grupo parlamentario estudia las cuestiones legales necesarias para convocar las votaciones. El presidente, Volodímir Zelenski, afirma sin embargo, en una respuesta en audio enviada a la prensa por WhatsApp, que estas solo se celebrarán “cuando existan todas las garantías de seguridad necesarias”.

Zelenski ha desmentido que tuviese previsto anunciar la convocatoria electoral el próximo 24 de febrero, cuando se cumplen cuatro años del inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, como había adelantado el Financial Times este miércoles. El diario aseguraba que los comicios podrían celebrarse el 15 de mayo. Fuentes cercanas al presidente ucranio confirmaron a EL PAÍS que esta era una de las fechas que han estado sobre la mesa. “Estamos dispuestos a trabajar con cualquier calendario que propongan los colegas estadounidenses”, ha dicho el presidente este miécoles.

La cuestión es qué viene antes, si las las elecciones o las garantías de seguridad, como pide Ucrania. La celebración de los comicios presidenciales es uno de los 20 puntos del acuerdo de paz en el que trabajan las partes para llegar a un alto el fuego. Zelenski, a su vez, ha insistido en que cualquier pacto debe ser ratificado en un referéndum.

Ucrania está dispuesta a celebrar ambas votaciones el mismo día —de hecho, eso garantizaría más participación, lo que juega a favor tanto de Zelenski como de la legitimidad del proceso—, pero solo cuando acabe la guerra. En el audio, el presidente ha asegurado que Estados Unidos no vincula las garantías de seguridad con la celebración de los comicios. “¿Cómo podrían?“, se ha preguntado.

“Siempre he dicho que la cuestión de las elecciones la plantean determinados socios. Ucrania nunca la ha planteado por iniciativa propia. Pero, por supuesto, estamos preparados para las elecciones. Lo he dicho de manera muy simple: ‘Háganlo posible, consigan un alto el fuego y habrá elecciones”, ha afirmado Zelenski.

Entre las dificultades para celebrar votaciones está esa cuestión básica de seguridad, que no está garantizada mientras los bombardeos rusos continúen. Los desafíos logísticos y legales son además mayúsculos, empezando por un censo electoral que ha volado por los aires en cuatro años de guerra. Millones de personas están desplazadas, internamente o en el extranjero, y ya no viven en sus domicilios. Hay cientos de miles de soldados en el frente. Y un 20% del territorio está ocupado por Rusia.

Viktor Zamyatin, director de los programas político y legal del centro de análisis Razumkov, recuerda además que la ley marcial prohíbe celebrar elecciones durante la guerra. “No sabemos cuántos votantes hay en el país”, señala. Además, rehacer el censo requiere tiempo. Otro problema es que “el Parlamento debe votar unos términos muy claros para el proceso y la campaña electoral”. Y ahora mismo no hay mayoría suficiente, dice. “Y lo más importante, dos tercios de la sociedad ucrania está en contra de convocar elecciones durante la guerra”. Zamyatin se pregunta si Estados Unidos entiende “el trauma, las condiciones y la opinión pública en Ucrania”. Hablando del referéndum, Zelenski estimó hace unas semanas que se necesitarían 60 días de preparativos y un alto el fuego para poder celebrarlo.

Zelenski, a pesar de la fatiga por la guerra y de los escándalos de corrupción que han salpicado a su círculo más cercano, cuenta con la confianza de entorno al 60% de los votantes, según Mykhailo Mishchenko, subdirector del servicio sociológico de Razumkov. El único candidato que aparentemente podría superarle en popularidad ahora mismo es Valeri Zaluzhni, que fue el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Ucranias hasta febrero de 2024. El militar, que es el embajador de Ucrania en Londres en estos momentos, no ha manifestado hasta el momento intención de dar ese paso político.

Negociaciones

La Administración de Donald Trump, que actúa como mediador en el conflicto, quiere cerrar un acuerdo para el cese de las hostilidades cuanto antes. Entre otros motivos, para centrarse en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, que se celebran en noviembre. Las partes han celebrado dos rondas de negociaciones a tres bandas en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos), y estaba prevista una tercera esta semana en Miami, según aseguró Zelenski. Ahora se habla de la semana que viene, pero no hay fecha cerrada ni confirmación por parte de Moscú.

Las conversaciones de paz aún no han producido resultados tangibles más allá del intercambio de prisioneros de guerra. Los equipos negociadores afirman que se ha avanzado en cuestiones técnicas militares, como el diseño de la estrategia de salida al conflicto, la retirada de las tropas y mecanismos de control del alto el fuego.

También han asegurado que se han producido conversaciones “productivas” para llegar a consensos en bastantes de los 20 puntos del plan. Hay un escollo central, sin embargo, de difícil solución por ahora: la cesión del 22% de Donetsk, que junto con Lugansk compone la región de Donbás, todavía en manos ucranias.

Moscú exige que se le entregue lo que aún no ha ganado por las armas en ese territorio. Washington propone que las tropas ucranias se retiren para crear una zona desmilitarizada. A esa contraoferta, Kiev responde que Rusia debería hacer lo mismo en una extensión proporcional y unas fuerzas de interposición deberían controlar que no rompa el acuerdo.

Otro tema complicado es la gestión de la central nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, que se encuentra en zona ocupada por las tropas rusas. Cuestiones adicionales que se están negociando es que parte del frente de guerra se congele en las provincias de Zaporiyia y Jersón y que los rusos se retiren de las zonas que han ocupado en las provincias de Sumi, Járkov y Dnipropetrovsk. También, que el ejército ucranio no pueda tener más de 800.000 soldados y que Kiev renuncie a formar parte de la OTAN.

La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, se ha manifestado contraria a la idea de celebrar comicios en plena guerra, informa Silvia Ayuso desde Bruselas. La dirigente estonia ha recordado al comienzo de una reunión de ministros de Defensa de la UE en Bruselas que la mayoría de los países europeos prohíben, en su constitución, convocar elecciones durante un conflicto bélico. Desde la sede de la OTAN, su secretario general, Mark Rutte, no ha querido pronunciarse, limitándose a indicar que es una cuestión que “depende totalmente” de los ucranios y que tiene “plena confianza en el liderazgo y la democracia”.

Ucrania hace malabares para mostrar su mejor disposición a negociar y poner fin a la guerra, como quiere Estados Unidos, sin ceder en sus intereses básicos. Kiev tiene un margen de maniobra limitado, no obstante, porque depende de Washington tanto en la paz como en la guerra. Pero más allá de que estas dos capitales se entiendan, está Moscú, que por ahora tiene buenas cartas en las negociaciones y poca predisposición a ceder. Zelenski pide a los aliados que presionen al Kremlin y cree que Europa y Estados Unidos deberían trabajar en una vía de negociación conjunta con Moscú, no por separado.

source

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *