El ejército estadounidense ha derribado este martes un dron iraní que se aproximaba al portaaviones Abraham Lincoln, desplegado en el mar de Arabia. El aparato no tripulado iraní del modelo Shahed-139 volaba hacia el buque y fue derribado por un avión de combate F-35 estadounidense, según ha confirmado la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en una entrevista con el canal conservador estadounidense Fox News.

“Las conversaciones con Irán se mantienen”, ha subrayado luego Leavitt. Se refería a la reunión prevista entre Teherán y Washington, probablemente el viernes en Estambul, para tratar de sellar un nuevo acuerdo en materia nuclear.

Este incidente, la primera confrontación armada entre ambos países desde el mes de junio —cuando Israel y EE UU bombardearon Irán—, sucede en medio de una escalada bélica entre Teherán y Washington. El pasado viernes, Donald Trump envió a aguas cercanas a Irán lo que definió como una “Armada”. El buque insignia de ese dispositivo militar es precisamente el portaaviones USS Abraham Lincoln, al que se aproximaba el dron abatido por el F-35.

“Una gran armada, una flota se dirige hacia Irán, y es mayor incluso que la que teníamos cerca de Venezuela… Veremos qué ocurre. Puedo decir una cosa: ellos quieren llegar a un acuerdo”, aseguraba entonces el mandatario a la prensa en el Despacho Oval. Estados Unidos exige a Irán el fin del programa nuclear iraní y la entrega del uranio altamente enriquecido almacenado en el país. También la cancelación del apoyo de la República Islámica a la red de milicias del llamado “Eje de la Resistencia” en Oriente Próximo, así como la limitación del programa iraní de misiles balísticos.

La tensión entre los dos países, que hizo creer que un ataque militar estadounidense era ya inminente el pasado fin de semana, se redujo cuando Teherán abrió la puerta a negociar con Washington. Este martes, el presidente iraní, el moderado Masud Pezeshkian, informó de que había dado a orden a su diplomacia de negociar con Estados Unidos.

Hace dos semanas, el presidente Trump decidió posponer una primera vez esa arremetida militar que también entonces se daba casi por segura. Entonces justificó su decisión porque, según afirmó, la República Islámica se comprometió a no ahorcar a 800 manifestantes detenidos en la última oleada de protestas contra el régimen, una decisión desmentida días más tarde por el Poder Judicial iraní.

El presidente de EE lleva amenazando a la República Islámica con atacarla de nuevo desde el inicio de esas protestas, que estallaron en Teherán el pasado 28 de diciembre y que las fuerzas de seguridad iraníes han sofocado con una represión inédita. Al menos 6.500 personas han muerto en las manifestaciones, según la ONG iraní en el exilio HRANA, que investiga otros 17.000 posibles casos. Las autoridades del país rebajan esa cifra a 3.117 fallecidos.

Incidentes previos

Este martes por la mañana, antes del derribo del dron, un grupo de seis cañoneras iraníes se acercó a un petrolero con bandera estadounidense en el estrecho de Ormuz, al norte de Omán, la arteria por donde transita el 20% del comercio mundial de crudo. Los barcos iraníes ordenaron al petrolero, el Stena Imperative, que apagara el motor y se preparara para ser abordado. La tripulación del barco decidió desoír esa orden y, en lugar de detenerse, aceleró, según ha asegurado la compañía de seguridad marítima Vanguard.

El buque, cuyos responsables afirman no haber entrado en aguas territoriales iraníes, fue escoltado luego por un barco de guerra estadounidense, siempre según el grupo de gestión de riesgos marítimos.

La Oficina de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido había informado previamente de que un grupo de embarcaciones armadas intentó interceptar un buque a 16 millas náuticas (30 km) al norte de Omán, sin identificar al barco ni a esas embarcaciones armadas. La institución indicó que estaba investigando el incidente, ocurrido en el acceso al estrecho de Ormuz.

La agencia de noticias semioficial iraní Fars, vinculada al ejército paralelo de la Guardia Revolucionaria, citó más tarde a funcionarios iraníes anónimos que declararon que un buque había entrado en aguas territoriales iraníes sin los permisos legales necesarios, que fue advertido, y que luego abandonó la zona “sin que se llevara a cabo ninguna medida especial de seguridad”.

El estrecho de Ormuz une el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el mar de Arabia. Es la vía principal, y casi única, por la que Arabia Saudí, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak, miembros de la OPEP, exportan la mayor parte de su petróleo, principalmente con destino a Asia.

Irán incautó tres petroleros, dos en 2023 y uno en 2024, en las cercanías o en el interior del estrecho de Ormuz. En algunos casos, esas incautaciones fueron la respuesta a medidas análogas por parte de Estados Unidos sobre petroleros relacionados con Irán, un país sometido a graves sanciones internacionales que afectan especialmente a la exportación de crudo.

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