Desde la semana pasada pequeños emblemas comenzaron a reajustar el tablero de precios de combustibles por tercera vez, muy por el contrario al ente estatal Petropar (Petróleos Paraguayos) que aún mantiene sus valores por debajo de los privados.

En ese sentido, el encarecimiento del carburante genera presión sobre los costos de producción y logística, lo que podría incidir directamente en el bolsillo de los paraguayos, indican referentes de los sectores comercial, supermercadismo, en las industrias y en la agroganadería.

Al respecto, el presidente de la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu), Gustavo Lezcano, señaló que en las góndolas no se constata un nuevo listado de precios y aseguró que, por ahora, “están calmos”. No obstante, reconoció que el combustible es una variable clave en la formación de los valores ofrecidos al consumidor final.

“Creemos que esto puede pasar (suba de la canasta básica) dándose incrementos de precios, que no es lo que esperamos”, precisó.

Asimismo, indicó que al cierre del primer trimestre del año observaron que el flujo de compras disminuyó en marzo, en comparación con enero y febrero.

Añadió que en los dos primeros meses se registró una “buena actividad” comercial, pero en marzo ya se sintió una leve caída en las ventas.

Por su parte, Miguel Tolces, vicepresidente de la Cámara de Comerciantes Mayoristas y Minoristas del Paraguay (Comampar), afirmó que el panorama del combustible incide en la logística como un costo adicional.

“El sector viene trabajando desde hace tiempo para generar mayor eficiencia y mejorar también en otros costos”, sostuvo.

Esfuerzo para contener subas

Reconoció que, por el momento, no observan un traslado significativo a precios finales y que existe “estabilidad y un esfuerzo claro de toda la cadena para sostenerla”.

“Generalmente impacta en mayor medida en los productos de gran volumen, pero hoy no vemos un efecto significativo en productos puntuales”, reiteró.

Ni subiendo el IVA, que afectaría  los precios de la canasta básica, se cubriría el déficit.
Ni subiendo el IVA, que afectaría los precios de la canasta básica, se cubriría el déficit.

Además, explicó que un aumento del gasoil no tiene un efecto inmediato en los comercios, ya que la dinámica actual permite absorber estos ajustes sin trasladarlos al consumidor en el corto plazo.

Maniobran costos

En lo que respecta al sector frutihortícola, la presidenta de la Asociación de Importadores y Frutihortícolas (Asicofru), Karen Leguizamón explicó que, mientras los precios de Petropar «no se alineen» con los de otros emblemas (privados), aún pueden maniobrar sus costos. Sin embargo, advirtió que si se equiparán, el impacto sería mayor.

Comentó que hasta ahora registran una suba “ínfima de unos G. 1.000 por bulto» (por bolsa de 20 kilos), pero que, de darse nuevos aumentos, deberán ajustar el costo de sus productos.

“Nadie debería trabajar a pérdida. No sé cómo están otros rubros, pero en el frutihortícola el impacto es diario, por carga. Tal vez otros sectores pueden proyectar, pero en nuestro caso el efecto es inmediato”, explicó.

En cuanto al monto en el que se comercializan las frutas y verduras en el país, indicó que actualmente se mantienen estables, sin incrementos pronunciados.

Impacto en toda la cadena

El sector productivo tampoco se salva de los coletazos del mayor precio de combustibles.

Precisamente, el vicepresidente de la Cámara Paraguaya de Carnes, Randy Ross, manifestó que ya están registrando un impacto, con subas en el costo del flete. Añadió que el aumento del petróleo también encarece insumos como el plástico-bolsas y etiquetas- que son utilizads por las industrias.

“Hasta ahora no tenemos muchas subas trasladadas, pero si estos precios se mantienen, seguramente habrá un impacto en toda la cadena: en los costos del productor, el transporte y las plantas frigoríficas”, advirtió.

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