La “infiltración táctica” arranca temprano y con el cielo despejado, cuando una veintena de helicópteros de combate empiezan a despegar de la base aérea francesa de Chaumont, en el Alto Marne, en el este del país. En la operación participan 400 militares, 60 de ellos españoles, que aportan seis aeronaves. Como ocurre en una guerra de verdad, se les ha informado de la misión poco antes: tienen que localizar las posiciones enemigas y neutralizarlas con drones guiados desde las aeronaves.

“La operación se ha culminado con gran éxito, pues el enemigo ha sido liquidado. Este tipo de maniobras se desarrollan en varias fases. Primero, nos confundimos con el terreno para pasar desapercibidos y surfeamos el paisaje”, explica Hugo R., que no desea facilitar su apellido y es uno de los pilotos de la Cuarta Brigada Aérea de Combate (BAC) que ha participado este jueves en este simulacro aéreo del proyecto Orion 26.

“En una segunda fase, se han fijado los objetivos y se han lanzado los drones, cargados con munición y teleguiados desde las naves, que han neutralizado estas posiciones enemigas. Contábamos con el apoyo de una patrulla de helicópteros españoles encargados de hacer una infiltración táctica, con vuelo muy bajo que luego remonta, por si quedan objetivos sin eliminar”, prosigue Hugo R.

Orion 26 es uno de los mayores ejercicios militares en Europa en el marco de la OTAN y es pilotado por el ejército francés. Se recrean las condiciones en caso de una guerra de alta intensidad entre dos Estados de fuerzas similares y entrenan a los ejércitos para que sepan coordinarse y actuar conjuntamente si se produce el peor de los escenarios.

EL PAÍS se ha embarcado en uno de los helicópteros para este simulacro aéreo en el que ha participado el ejército español, con seis aeronaves. Ha sido “un ejercicio exitoso gracias a la coordinación entre helicópteros y drones guiados”, sostiene Sebastien M., militar francés al mando del aparato. Durante el vuelo le explicaba a su compañero de cabina que, en este contexto, “la maniobra más efectiva se produce cuando eres capaz de ver el cielo y la tierra a la vez”.

La última operación Orion tuvo lugar en 2023, tras la invasión rusa de Ucrania. Hoy, la amenaza es mucho mayor y no solo en territorio europeo. “Se reproducen las condiciones de una guerra a gran escala. Nos entrenamos para estar listos y poder reproducir, si eso ocurre, lo que hacemos aquí. Aunque es un simulacro, las condiciones son lo más realistas posibles, tanto en nuestras condiciones de vida como en la definición del plan táctico, los enemigos, etc.”, explica el teniente Manuel Gómez Limón, del batallón español, formado por 60 soldados. “Buscamos sinergias y cada país aporta sus conocimientos y sus medios. La coordinación entre diferentes países es vital, y nos permite no depender solo de un gran ejército”, dice.

Las maniobras militares, que se llevan a cabo en 19 departamentos de toda Francia, empezaron a principios de febrero y finalizan la semana próxima. Implican en total a 25 países, con 12.500 militares, más de 2.000 vehículos, 40 helicópteros y 1.000 drones. Se han desarrollado en cuatro fases: la inicial, de escalada bélica por parte de un Estado ficticio; la invasión de una parte del territorio; la activación de una defensa colectiva, y la planificación de la operación. Esta semana se desarrolla la última etapa, la de la recreación de un despliegue de tropas, ya en guerra.

“España ha aportado sus helicópteros para vuelos tácticos, de reconocimiento y también de carga. La semana que viene cambiamos de bando, porque esto es como un juego de guerra, y nos toca ser el bando amigo. Recibimos la información con muy poco tiempo de maniobra, que es lo que pasaría en un escenario real”, dice el teniente Manuel Gómez Limón.

“Los ataques con helicóptero se dan sobre todo de noche en un contexto de alta intensidad, que es en el que se desarrollan estos ejercicios”, advierte Olivier Hautreux, comandante al mando de la cuarta brigada francesa de aerocombate. Recuerda la importancia de la coordinación en este tipo de maniobras de tal amplitud. En el contexto actual, “nos permite tener un escenario muy completo, donde se alimenta toda la cadena operacional y se trabaja en tiempo real como si tuviéramos frente a nosotros a las fuerzas enemigas”.

Las maniobras de este jueves implicaban también a una brigada encargada de captar información sobre las posiciones enemigas, “bien a través del espectro electromagnético, interceptando las comunicaciones por radio o walkie, o gracias a los equipos que están cerca de estas posiciones para captar las informaciones. Es esencial, porque sin información previa no podemos operar. Nuestro objetivo es prevenir sobre qué posiciones tienen que atacar los helicópteros”, señala Romain P., uno de los militares encargado de esta misión. Además de España, en la base cercana a Chaumont participan también en las maniobras soldados italianos o griegos. Tras casi tres meses de misión, el comandante Hautreux cree que se ha demostrado el éxito de las maniobras y que “esta colaboración con los otros países está perfectamente lograda”.

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