23 de abril de 2026 – 08:00

La caída del dólar impacta en el negocio ganadero, donde los productores venden sus animales en moneda estadounidense pero reciben menos guaraníes al momento de la conversión. En paralelo, el encarecimiento de combustibles y la menor disponibilidad de terneros para la venta ajustan aún más los márgenes y elevan la presión sobre la rentabilidad del sector, según advierten.

La cotización del dólar sigue preocupando a varios sectores económicos, debido a la tendencia bajista que viene registrando. Hace un año atrás, la divisa norteamericana se ubicaba en alrededor de G. 8.000 y ayer, martes, cerró en G. 6.360.

En esa línea, el directivo de la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (Appec), Fernando Serrati, señaló que, pese a que los precios de venta de la carne paraguaya se mantienen altos en el mercado internacional, los valores pagados al productor por la materia prima (animales) fueron descendiendo.

Dicha situación no es la única preocupación del empresariado, pues hay otras cuestiones, como el costo del combustible derivado del petróleo, que eleva el flete, y como los mayores costos de insumos que se pagan en guaraníes.

Gastos en guaraníes

Sobre el desplome de la moneda estadounidense, explicó que el productor vende sus animales en dólares y, al cambiarlos a moneda local, recibe menos guaraníes de lo previsto a inicios de año.

Sumado a eso, el rubro enfrenta un aumento en los costos de la reposición de animales, ya que valor del ternero se incrementó por una menor disponibilidad en el mercado.

“Existen varios factores que están haciendo que el negocio se complique. Prácticamente, si no hay una mejora en la transmisión del precio internacional al productor, esto no va a cambiar y seguirá igual”, afirmó.

Imagen de un billete de dólar.
Imagen de un billete de dólar.

Dólar bajo: ¿coyuntura o permanente?

Respecto a la baja del dólar, indicó que lo que más le llama la atención es “la brusca caída” registrada el año pasado, la cual consideró abrupta, teniendo en cuenta que Paraguay se caracteriza por la estabilidad de su moneda.

Ante ese escenario, señaló que la gran incógnita es si la “tendencia a la baja vino para quedarse” o solamente responde a una coyuntura derivada de una mala gestión gubernamental o falta de control.

“No sabemos cómo será este año, si volverá a tener una caída importante que viene sucediendo. Todos estos cambios bruscos son muy peligrosos porque generan incertidumbre en el negocio”, precisó.

Reiteró que le resulta llamativo que en otros países, como Brasil y Argentina, si bien hubo devaluaciones, estas se dieron de forma más “suave”.

Aftosa: “Bajar la defensa es exponernos”

Por otro lado, se refirió al tratamiento de la vacunación contra la aftosa en el país, tema debatido desde el año pasado entre el sector privado y el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa).

Para el empresario, la enfermedad de la aftosa dejó de ser un problema regional para convertirse en un desafío global, más imprevisible, considerando su expansión desde África hasta China. “Bajar la defensa es exponernos”, advirtió sobre levantar la inmunización en el país.

En ese sentido, destacó el rol del Senacsa es la preservación del estatus sanitario, subrayando que, ante un mayor riesgo, reducir “las medidas de prevención no es una estrategia viable”.

Añadió que actualmente la carne paraguaya ingresa a mercados como Estados Unidos y Canadá aún con vacunación, lo que demuestra que la inmunización contra la aftosa “no es una limitante” para el acceso, al igual que en mercados como Japón y Corea.

“Esto nos obliga a ser mucho más rigurosos en los protocolos sanitarios y a trabajar en una diplomacia sanitaria que permita la apertura de mercados. Hoy está demostrado que no tiene sentido dejar de vacunar”, concluyó.

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