
La petrolera estatal Petropar aplicó desde este lunes 4 de mayo un nuevo incremento de G. 300 por litro en todos sus combustibles, en medio de la presión internacional sobre los costos de reposición.
El ajuste —el segundo en menos de un mes— responde al encarecimiento sostenido de las naftas en el mercado global, que registraron una suba cercana al 26% en ese periodo, según explicó el titular de la firma, William Wilka.
Con este aumento, los precios quedan fijados en G. 8.200 para el diésel Porã, G. 10.000 para el diésel Mbarete, G. 6.690 la nafta Kape 88, G. 7.190 la Oikoite 93 y G. 8.540 la Aratiri 97. Las tarifas podrán variar en estaciones alejadas de la planta de Villa Elisa por costos logísticos.
Desde Petropar aseguran que el nuevo cuadro se mantendrá sin cambios durante todo mayo e incluso parte de junio, en un intento por dar previsibilidad al mercado interno.
“El reajuste responde exclusivamente a la tensión geopolítica que sigue impulsando el alza de los costos de reposición”, sostuvo Wilka, quien además proyectó una eventual normalización del mercado internacional de combustibles en un plazo de tres meses.
El nuevo golpe al bolsillo llega en un contexto de alta volatilidad global y refuerza la presión sobre el costo de vida, con impacto directo en transporte, logística y precios al consumidor.
