Hay escenas que ninguna foto o vídeo tradicional puede capturar en toda su esencia: un atardecer entre montañas, una playa desierta o una ciudad iluminada por la noche. Si intentas encuadrar una parte del paisaje, inevitablemente pierdes detalles que hacen que esa escena sea única. Aquí es donde cobran un enorme protagonismo las cámaras 360 grados, dispositivos capaces de grabar todo lo que te rodea de forma simultánea y que permiten que explores la escena después. Así, cualquier momento se convierte en una experiencia que puedes revivir desde todos los ángulos, acercando la sensación de estar allí a quien vea tus fotos o vídeos.
Cámaras envolventes
Ya hay muchísimos modelos en el mercado —y algunos no tan caros— que te permiten obtener esas imágenes envolventes. Durante las últimas semanas he probado la DJI Osmo 360, que integra dos sensores tipo ojo de pez capaces de capturar segmentos amplísimos del entorno y ‘coserlos’ para generar un vídeo continuo y sin interrupciones. Todo el proceso es completamente automático, por lo que solo hay que pulsar el botón de grabar y la cámara se encarga del resto, sin necesidad de experiencia previa. Cualquiera puede hacerlo.
Esta cámara, además, permite que te olvides del encuadre: lo graba todo y luego reencuadras desde el móvil o el ordenador. Incluso puedes elegir si quieres un plano frontal, un seguimiento lateral o incluso un efecto ‘cámara flotante’ (en el que el dispositivo desaparece de la imagen por completo). La estabilización es uno de sus puntos más fuertes, y da igual que estás corriendo o bajando unas escaleras: el resultado es un vídeo sorprendentemente fluido.
Otros modelos como la Insta360 X5 o GoPro Max 2 comparten la misma idea: capturar todo el entorno y permitir que quien ve el contenido pueda mirar en cualquier dirección, ya sea desde un ordenador, un móvil o un visor de realidad virtual. Por ello, se han convertido en la opción más popular entre usuarios no profesionales que quieren grabar contenidos inmersivos, y destacan por ser cada vez más compactas, ofrecer estabilización de imagen avanzada, conexiones inalámbricas para control remoto y transmisión en directo, y herramientas de edición intuitivas que facilitan la creatividad. Algunas incluso están diseñadas para uso deportivo, resistentes a golpes y al agua, lo que permite capturar aventuras sin preocuparse por la integridad del dispositivo.
Vuelo envolvente
El siguiente paso de esta tecnología es llevar la captura 360 al aire mediante drones equipados con cámaras que graban en todas las direcciones simultáneamente: combinan sensores colocados estratégicamente —uno hacia arriba y otro hacia abajo— para obtener vídeo esférico completo sin que la aeronave aparezca en la imagen final, y su reducido peso permite volar en muchas zonas sin necesidad de permisos especiales, aunque siempre hay que respetar las zonas restringidas y, en algunos casos, contar con un carnet de piloto de dron.
Hace unos meses se presentó, por ejemplo, el Antigravity A1, uno de los primeros con cámara 360 integrada capaz de grabar en resolución 8K, que también he podido probar. Sin duda, uno de los aspectos más peculiares es cómo se controla: mientras la mayoría utiliza un joystick para dirigir su ruta por el cielo, este dron viene con un controlador y unas gafas que hacen que parece que estás volando. Y es que ves en todo momento lo mismo que las cámaras, puedes girar la cabeza para explorar lo que hay en cualquier ángulo… y se maneja por gestos.
¿Y qué hago con una foto o vídeo 360?
Lejos de ser solo una curiosidad tecnológica, la grabación en 360 tiene usos prácticos tanto para profesionales como para aficionados. Los primeros la utilizan para crear recorridos virtuales, contenidos educativos o experiencias de entretenimiento inmersivo. Para el usuario común, es ideal para capturar deportes de acción, conciertos o eventos sociales, y luego disfrutar del contenido desde cualquier dispositivo, desplazándose por la imagen con el ratón o el dedo. Además, muchas redes sociales y plataformas de vídeo soportan contenido 360 interactivo, lo que significa que cualquiera puede compartir y explorar estas imágenes sin necesidad de equipos especiales.
