Los rivales que parecen dispuestos a intentar destronar a Keir Starmer como líder del Partido Laborista británico son tres desde una perspectiva realista, y seis si se aceptan las especulaciones que manejan todos los medios británicos. Ninguno de ellos, hasta ahora, se ha decidido a lanzar oficialmente su desafío. Esa es la gran baza del primer ministro, que sabe que, aunque más de 80 diputados han reclamado su dimisión o un calendario para su retirada, no todos ellos están de acuerdo en respaldar a un mismo candidato. Divide y vencerás, parece ser la táctica de Starmer, que se aferra al cargo y desafía a sus rivales para que den ellos el primer paso.
Cualquier diputado laborista (es necesario tener un escaño en la Cámara de los Comunes) que quiera poner en marcha un proceso de primarias para postularse necesita la firma del 20% del grupo parlamentario. Esa cifra equivale hoy a 81 diputados. Y los candidatos que aspiran al liderazgo del partido presentan todos luces y sombras que complican especialmente el proceso.
El alcalde de Mánchester

El más popular de todos los potenciales aspirantes es el actual alcalde de Mánchester, Andy Burnham. Su gran problema: no es diputado. Para dar el salto, debería primero lograr que algún aliado renunciara a su escaño y provocara de ese modo una elección parcial en su circunscripción a la que pudiera presentarse Burnham.
Por eso, muchos de los diputados que han pedido a Starmer que se eche a un lado han pedido un calendario de transición, y señalan el congreso del partido, que tendrá lugar a finales de septiembre, como el momento ideal para elegir a un nuevo líder. Sería el modo de dar tiempo a su candidato para lograr escaño y poder presentarse.
Burnham, de 56 años, que estudió en Cambridge y fue uno de los ministros más jóvenes durante el Nuevo Laborismo de Tony Blair y Gordon Brown, ha encontrado su molde en la política municipal de su tierra natal, donde ocupa la alcaldía desde mayo de 2017. Viste de modo informal, casi siempre de negro, pasea por las calles y recibe el cariño de unos ciudadanos que ya le han bautizado como “el rey del norte”.
La favorita de los sindicatos
Angela Rayner, de 46 años, ha sido desde siempre la favorita de los sindicatos y de la izquierda moderada del partido. De orígenes humildes, madre a los 16 años, abuela a los 37, fue capaz de reconstruir su vida con un trabajo de atención a las personas dependientes, desde el que se forjó una reputación batalladora en defensa de sus compañeros trabajadores.
Starmer echó mano de ella desde el principio y la colocó como viceprimera ministra, además de ministra responsable de Trabajo y de las Comunidades Locales. Suyo es el impulso para mejorar los derechos laborales, una promesa electoral que el Gobierno acabó descafeinando.
Un problema con Hacienda, por el pago de las tasas de una segunda vivienda que su primer marido y ella habían entregado a su hijo común, con problemas de discapacidad, acabó forzando su dimisión en septiembre de 2025.
Desde entonces, Rayner ha sido dura en sus críticas contra Starmer después de cada fracaso electoral. Pero sus problemas fiscales, junto al nerviosismo que su personalidad provoca en los mercados, han desinflado sus expectativas. De hecho, en los últimos días ha sugerido que estaría dispuesta a retirarse y apoyar a Burnham.
Un ministro carismático y ambicioso

El ministro de Sanidad, Wes Streeting, de 43 años, entró en el Parlamento al mismo tiempo que Starmer: en 2015. A diferencia del primer ministro, más interesado en el lado práctico y ejecutivo de la política, Streeting se encuentra como pez en el agua en los eternos eventos, debates y conciliábulos que existen en la vida de un partido. Tiene locuacidad, carisma y capacidad de transmitir una visión de proyecto, le reconocen sus críticos.
También de orígenes humildes, criado en un pequeño apartamento de protección oficial en el este de Londres, no ha tenido reparo en contar sus visitas familiares al abuelo, en prisión por atracar bancos. De profundas creencias cristianas y gay, Streeting tuvo que salir a codazos y con esfuerzo personal de la represión que vivía.
Su visión personal de la política le ha llevado al ala más conservadora del partido, muy próximo a los veteranos del Nuevo Laborismo de Tony Blair. Y su intercambio de mensajes y su complicidad con Peter Mandelson, el exministro laborista cuya turbulenta amistad con el pederasta estadounidense Jeffrey Epstein provocó una de las crisis más graves del Gobierno de Starmer, va a ser un lastre en cualquier intento de hacerse con las riendas del partido, a pesar de que no haya contenido delictivo en esos intercambios.
La izquierda laborista aborrece a Streeting, y Starmer y sus aliados le consideran un traidor, pero lo cierto es que nada gusta más a un político que un candidato con potencial ganador, y Streeting lo tiene.
El ministro se reunirá este miércoles por la mañana con Starmer, antes de la ceremonia del Discurso del Rey. No están previstas declaraciones de ninguno, pero el encuentro sugiere que estén negociando una salida a la situación de impasse.
Los tres reemplazos
Ante la posibilidad de que Streeting y los suyos pusieran en marcha de modo acelerado un proceso de primarias que dejara a Burnham sin opciones de competir, al menos tres candidatos de la órbita de la izquierda moderada podrían calentar motores.
En primer lugar, Ed Milliband, de 56 años, quien ya fue líder del partido hasta 2015, hasta fracasar estrepitosamente en unas elecciones generales. No se ha postulado, y se inclina más bien por apoyar al alcalde de Mánchester, pero podría ser el cartucho necesario para frenar a Streeting.
Shabana Mahmood, la ministra del Interior, de 45 años, tiene una carrera ascendente en el partido. Musulmana, locuaz, carismática, su discurso de izquierdas, combinado sin complejos con una política migratoria de mano dura, le ha granjeado el apoyo de muchos militantes.
Finalmente, la ministra de Exteriores, Yvette Cooper, de 57 años, aparece también en las quinielas. Nunca ha ocultado su ambición, pero su paso previo por el Ministerio del Interior no fue muy afortunado, y es, de los seis potenciales candidatos, la menos relevante.
