24 muertos, entre ellos tres niñas de 12, 15 y 17 años. Este es el macabro resultado del bombardeo que llevó a cabo Rusia contra Kiev en la madrugada del miércoles al jueves. Un misil balístico impactó en un edificio de viviendas de la capital ucrania. Los trabajos contrarreloj de búsqueda de supervivientes entre los escombros han finalizado en la mañana del viernes. El ataque dejó además 50 heridos, 24 de gravedad, y una docena de bloques de pisos colindantes dañados.

Rusia llevó a cabo entre el martes y el jueves un nuevo bombardeo sobre la retaguardia Ucrania de 24 horas. Día y noche llegaron a territorio ucranio cientos de drones, en total, más de 1.200. El principal objetivo del invasor fue la red eléctrica ucrania.

Fue en la madrugada y mañana del jueves cuando el bombardeo terminó con la llegada unos 60 misiles de crucero y balísticos, la mayoría con Kiev como objetivo. Uno de estos cohetes impactó en el bloque de viviendas donde se produjeron los 24 fallecidos.

Las imágenes han mostrado al presidente Volodímir Zelenski arrodillado en el lugar del ataque honrando la memoria de los fallecidos y, a través de sus redes sociales, reclamando al mundo que no olvide que su país sigue siendo el parapeto que frena el avance ruso hacia otros países.

Es el bombardeo ruso más letal de esta primavera. La otra jornada en la que fallecieron numerosos civiles sucedió el 16 de abril, cuando 18 personas murieron en Kiev, Odesa y Dnipró. Aquel día terminaba la tregua de dos días que ordenó el presidente ruso, Vladimir Putin, con motivo de la pascua ortodoxa.

En otro ataque, Naciones Unidas ha denunciado que uno de sus convoyes ha sido objetivo de dos drones rusos en la provincia meridional de Jersón, parcialmente ocupada por tropas el Kremlin, cuando se dirigía a repartir ayuda humanitaria. Los responsables de la agencia para asuntos humanitarios (OCHA) aseguran que los dos ejércitos habían sido previamente informados de la misión que iban a llevar a cabo.

En territorio ruso, las autoridades han informado este viernes de un ataque con drones ucranios sobre una refinería en la región de Riazán, al sureste de Moscú, que ha dejado este viernes tres civiles muertos y una docena de heridos.

Este último ataque sobre la capital ucrania llega tres días después de que Rusia también finalizara un alto el fuego de 76 horas que acordó con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Esta tregua permitió al Kremlin organizar en Moscú, sin la amenaza de los drones ucranios, el desfile del 9 de mayo que conmemora la victoria contra la Alemania nazi en la II Guerra Mundial.

El presidente Zelenski ha vuelto a recordar este viernes a sus aliados europeos la importancia de la transferencia de sistemas antiaéreos, sobre todo los misiles estadounidenses Patriot, que deben ser adquiridos a Estados Unidos. “Es Ucrania quien protege a Europa y al mundo para que ataques como este no se extiendan”, ha escrito Zelenski en sus redes sociales, “el apoyo a quienes defienden la vida debe continuar. Los misiles antibalísticos son siempre necesarios”.

Intercambio de prisioneros

Los ataques rusos contra ciudades ucranias no han frenado el intercambio de prisioneros de guerra que habían acordado Moscú y Kiev. 205 presos por cada bando han regresado este martes a sus países. El retorno forma parte de un intercambio de 2.000 presos que Trump consiguió mediar para este mayo. Es el segundo mayor canje de presos de guerra entre Rusia y Ucrania. El primero, de poco más de 2.000 soldados y civiles, también fue en 2025 por mediación del presidente estadounidense.

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