Francia ha sido uno de los países europeos que más en serio se ha tomado la restricción del acceso a redes sociales para los menores de edad. El empeño del jefe del Estado francés, Emmanuel Macron, que ya logró impulsar una ley para fijar ese límite en 15 años y prohibir los teléfonos móviles en las escuelas a partir del próximo septiembre, ha culminado ahora con una reunión por videoconferencia al más alto nivel europeo para fijar directrices comunes. La reunión, habían precisado fuentes del Elíseo, tenía como objetivo “establecer una coalición para que se genere una mayoría que permita avanzar en esa dirección”. De hecho, la presencia del canciller alemán, Friedrich Merz, cuyo país ha sido hasta ahora de los más reticentes, ha sido muy celebrada.
Al comienzo de la cita, Macron ha defendido la prohibición “frente” a los mecanismos de control parental, afirmando que la primera de las medidas “es mucho más un complemento”, pese a que depende de “la verificación de edad para implementarla”. “Probamos el mecanismo de control parental y no funcionó bien. Esto es bastante injusto porque para las familias vulnerables, aquellas que tienen menos recursos para desenvolverse en el entorno digital, no funciona. Por eso decidimos prohibir el acceso a menores de 15 años”, ha explicado.
Macron introdujo al comienzo de la tarde los temas de la reunión, en la que participaron la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, así como la presidenta del Consejo de Ministros italiano, Giorgia Meloni, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el primer ministro irlandés, Micheál Martin, o el primer ministro griego, Kyriákos Mitsotákis. París aspira con este tipo de encuentros a exponer los informes científicos que apuntan a los daños que en la infancia y la adolescencia pueden provocar las redes sociales y los beneficios que podría acarrear establecer un límite de edad.
Macron ha incidido en que “la responsabilidad debe recaer en la plataforma”, anunciando al hilo que “dar pasos adicionales” con el objetivo de que estas compañías asuman “una mayor responsabilidad” en la implementación de herramientas para la verificación de la edad, sin dar más detalles.
La idea de partida era analizar también el estado de implementación de las medidas que permitan restringir el uso de las redes sociales a niños y adolescentes. “Queremos coordinar nuestros esfuerzos a nivel europeo para la protección de niños y adolescentes en el espacio digital, así como las responsabilidades de las principales plataformas”, señaló Macron antes de comenzar la conversación privada con el resto de líderes.
La Comisión Europea, de hecho, ya tiene “técnicamente lista” la aplicación para verificar la edad de los usuarios de las plataformas digitales. Los Estados miembros podrán ahora usar esta arquitectura para desarrollar sus propias aplicaciones, adaptadas a sus necesidades nacionales.
La aplicación digital para verificar fielmente la edad es un proyecto que la Comisión Europea lleva tiempo desarrollando. “Francia, Dinamarca, Grecia, Italia, España, Chipre e Irlanda van por delante. Están planeando integrar esta app en el monedero digital nacional. Espero que más Estados miembros y el sector privado lo hagan para que cada ciudadano pueda usar pronto esta aplicación”, señaló Von der Leyen en su presentación el miércoles.
El jueves, tras la reunión, la presidenta de la Comisión Europea, insistió en la idea en un comunicado. “Debemos proteger a nuestros hijos en el mundo en línea, igual que lo hacemos en el mundo fuera de línea. Y para ello necesitamos un enfoque europeo armonizado. Animo a todos nuestros Estados miembros a empezar a adaptar nuestra aplicación para que pueda ser utilizada pronto por los ciudadanos. Porque esta herramienta ayudará a los padres a proteger a sus hijos en todas las plataformas”.
Macron ha estado muy implicado en los últimos meses en este asunto. De hecho, el mismo jueves, propuso instaurar “un día sin conexión” mensual para los más jóvenes, con el fin de que recuperen la lectura o el deporte, “la vitalidad de la vida real”. El presidente francés argumentó que el auge de las plataformas digitales en la última década ha generado un entorno sin normas claras para las nuevas generaciones, al que describió como una “jungla” que capta la atención de los jóvenes y dificulta su capacidad de concentración. Además, subrayó la dificultad de las familias más vulnerables de proteger a sus hijos.
El objetivo estos meses ha sido crear una coalición europea favorable a la mayoría digital. Este grupo comenzó con seis Estados miembros. Hoy, según el propio Macron, hay aproximadamente una docena que apoyan o han iniciado procesos legislativos para establecer una mayoría digital a nivel nacional. Las mismas fuentes calculan que existe también alrededor de una veintena que está considerando el tema o ha expresado una opinión favorable. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció en febrero su intención de prohibir el acceso de los menores de 16 años a las redes sociales y en su intervención la tarde de este jueves ha puesto en valor la amplia evidencia científica, médica y académica existente sobre la nocividad que entraña su uso y sobre peligros como la polarización, la explotación de la imagen, el consumo adictivo o el acceso a contenidos ilegales y perjudiciales que acarrea la exposición de los menores a las redes.
El objetivo de la reunión era limar las reticencias que puedan presentar algunos países para ampliar la coalición de los favorables y poder avanzar en la introducción de una mayoría de edad digital a nivel comunitario. También constatar que esta especie de cooperación reforzada o vanguardia se está ampliando, señalan fuentes del Elíseo.
Uno de los problemas que presenta la cuestión, sin embargo, sigue siendo el consenso en la UE sobre la edad de esa mayoría digital. Unos la fijan en 15 y otros en 16. Según el Elíseo, el punto en común es que “debe hacerse en el marco del DSA (Digital Services Act, Ley de Servicios Digitales), y en que los Estados miembros pueden establecer a nivel nacional una edad de mayoría digital”. El DSA, en realidad, no fija de manera obligatoria cuál debe ser esa edad, ya que este tema se deja por ahora al principio de subsidiariedad y a la decisión de los Estados miembros.
En Francia se ha optado por fijar la edad mínima en 15 años. Y parece que será la elección de la mayoría de los Estados miembros. Otros, como los austriacos, que también participarán en la videoconferencia, han optado por 14 años. “La realidad es que tenderemos a converger en torno a los 15 años en la mayoría de los casos, y que no es un problema que algunos Estados miembros sean más ambiciosos, especialmente en un momento en el que se busca ampliar el núcleo de países voluntarios y pioneros que desean avanzar hacia esta mayoría digital”, apuntan las mismas fuentes.
