18 de abril de 2026 – 17:58

En medio de la tranquilidad de Cabañas, Caacupé, una fruta poco habitual está captando la atención de vecinos y visitantes: la chirimoya, conocida también en guaraní como aratiku guasu. Su presencia no pasa desapercibida, no solo por su aspecto llamativo, sino también por su sabor dulce y sus múltiples beneficios.

Marta Sanabria cuenta de que esta planta llegó a su hogar como un regalo de su madre. Con paciencia y dedicación, el árbol creció hasta convertirse en una planta frondosa, aunque no fue un proceso rápido. “Tardó muchos años en dar frutos, pero finalmente tuvimos dos, y fueron bien grandes. Son muy dulces”, relató.

Por ahora, la producción es limitada y no está destinada a la venta, pero eso no impide que genere interés. Para muchos, se trata de una fruta totalmente novedosa, ya que no es común en la zona.

La chirimoya (Annona cherimola) es un árbol llamativo que puede alcanzar entre 7 y 8 metros de altura. Sus hojas grandes, de color verde intenso y textura aterciopelada, le dan un aspecto particular. Algunos tienen flores, pequeñas y de tonos verdosos que desprenden un aroma dulce.

Sin embargo, el verdadero atractivo está en su fruto: de piel amarilla con una textura similar a escamas y una pulpa blanca, cremosa y repleta de semillas negras.

La chirimoya es una fruta poco común que tarda varios años en dar sus primeros frutos, lo que la convierte en una producción especial y llamativa.
La chirimoya es una fruta poco común que tarda varios años en dar sus primeros frutos, lo que la convierte en una producción especial y llamativa.

Bondades de la fruta

Más allá de su apariencia, esta fruta tropical destaca por su alto valor nutricional. Es rica en fibra, vitaminas A, B y C, y minerales como potasio, calcio y hierro. Entre sus principales beneficios se encuentran su aporte digestivo, su capacidad antioxidante y su efecto positivo en el sistema nervioso.

Además, ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, regula la presión arterial y aporta energía de forma natural, lo que la convierte en una opción saludable dentro de la alimentación diaria.

Aunque todavía es una rareza en Cabañas, la chirimoya ya comenzó a ganarse un lugar en la curiosidad de la gente. Y quién sabe, quizás con el tiempo, este fruto exótico deje de ser una novedad para convertirse en un nuevo atractivo de la zona.

Cabañas, comunidad productiva

Cabañas se destaca como una comunidad profundamente ligada a la producción de todo tipo plantas y frutos, una tradición que forma parte de la vida cotidiana de muchas familias.

En esta zona, no es raro encontrar patios convertidos en verdaderas huertas, donde se cultivan desde especies tradicionales hasta variedades menos comunes que llaman la atención por su singularidad.

El conocimiento sobre el cuidado de plantas y árboles frutales se transmite de generación en generación, consolidando a Cabañas como un punto de referencia en la producción a pequeña escala. Esta conexión con la tierra no solo representa una fuente de sustento, sino también una identidad que caracteriza a la comunidad.

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