12 de febrero de 2026 – 15:03

A sus 35 años y tras una grave lesión de la que se recuperó contrarreloj para estos Juegos de Milano-Cortina, la esquiadora Federica Brignone dio la gran alegría del jueves a la anfitriona Italia al colgarse la medalla de oro en el supergigante femenino.

Diez meses después de una doble fractura de tibia-peroné en la pierna izquierda, Brignone logró un título con tintes épicos en Cortina d’Ampezzo, superando en el podio de la prueba a la francesa Romane Miradoli (a 41 centésimas, plata) y a la austríaca Cornelia Huetter (a 52 centésimas, bronce).

“Esto es increíble. Simplemente pensé en esquiar, en dar el máximo. No creía realmente poder conseguir el oro. Nunca hubiera imaginado este título y lo he conseguido. Quizás ha sido precisamente por eso, porque no me veía ganando, hoy me veía más como una outsider”, declaró Brignone al micrófono de la Rai.

Prodio de la modalidad Super G del esquí alpino, con la medalla de plata la francesa Romane Miradoli (i), con la de oro la italiana Federica Brignone (c) y la de bronce para austriaca Cornelia Huetter.
Prodio de la modalidad Super G del esquí alpino, con la medalla de plata la francesa Romane Miradoli (i), con la de oro la italiana Federica Brignone (c) y la de bronce para austriaca Cornelia Huetter.

Es su primer título olímpico y su cuarta medalla en unos Juegos de Invierno, después de la plata en eslalon gigante de 2022 y los bronces de combinada en 2022 y de eslalon gigante en 2018.

El éxito de Brignone este jueves se convierte así en la historia de superación más relevante de lo que va de Juegos Olímpicos, un honor que parecía destinado a la estadounidense Lindsey Vonn (41 años), que sin embargo terminó en el hospital con una fractura de fémur por su caída en el descenso del pasado domingo.

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En unas condiciones lejos de ser ideales, con niebla en lo alto de la pista Olimpia delle Tofane, Brignone dio una master class de control sobre sus esquís, atacando justo al final sin dejar de ser precisa en las difíciles curvas del trazado, que provocaron numerosas salidas de carril.

El año pasado, Brignone fue campeona del mundo de gigante, pero su grave lesión del pasado abril puso a la “Tigresa” en una difícil situación de cara a sus deseados Juegos de Milán-Cortina.

Tifosi encendidos

Italia festejó ya como un triunfo verle el pasado viernes en el desfile de apertura, apenas quince días después de haber regresado a la competición. En el descenso del domingo había terminado en el décimo puesto.

Cuando cruzó la meta, Brignone fue a saludar a los aficionados y se sentó emocionada en el “hot seat”, el asiento reservado a la persona que va líder en ese momento.

Desde allí, Brignone vio cómo el resto de favoritas iban fallando, una a una, incluidas las tres medallistas del descenso (la estadounidense Breezy Johnson, la alemana Emma Aicher y la también italiana Sofia Goggia), que tuvieron que abandonar.

Begue, la mejor latinoamericana

Entre las esquiadoras latinoamericanas participantes en esta prueba, la mejor fue la joven argentina de 19 años Nicole Begue, que acabó vigesimosegunda.

En el vigesimosexto y último puesto entre las competidoras que terminaron quedó la veterana mexicana Sarah Schleper, que a sus 46 años disputa sus séptimos Juegos Olímpicos (cuatro con Estados Unidos, tres con México).

Tuvieron que abandonar las otras dos latinoamericanas presentes en el pórtico de salida, la argentina Francesca Baruzzi y la chilena Matilde Schwencke.

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