Washington se desentiende de la reapertura de Ormuz, el estratégico estrecho por el que cruza el 20% del petróleo mundial y que Irán mantiene cerrado como consecuencia de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra su territorio. En un mensaje en redes sociales, el presidente Donald Trump ha llamado a los países que consumen el combustible que atraviesa ese paso a que “hagan acopio de valentía, vayan al estrecho y tomen” el petróleo ellos mismos.
La Administración de Trump ha comenzado a dar señales de que piensa muy en serio en desestimar la reapertura de Ormuz como uno de sus objetivos de la guerra. Ya da por cumplidas, o casi, el resto de las metas que ha ido declarando (y variando) a medida que el conflicto avanzaba: destruir el programa de misiles y la Armada iraní, impedir que Irán logre un arma nuclear y proyectar poderío en el resto del mundo. Incluso un cambio de régimen, que el presidente y su equipo ya dicen haber conseguido tras la muerte en los bombardeos del líder supremo, Ali Jameneí, y de otros muy altos cargos.
Si se dan estos objetivos por cumplidos, y desaparece la liberación del estrecho de Ormuz de la lista, Estados Unidos quedaría liberado para poder cantar victoria, proclamar que ha cumplido sus metas en el plazo que se fijó de cuatro a seis semanas y pasar a pensar en otras prioridades: probablemente, Cuba. El hecho de que el paso esté bloqueado debido a la guerra que inició Washington, y que el cierre haya disparado los precios globales del crudo, pasaría a ser un mero detalle.

Los mensajes de este martes de Trump en su red social Truth representaban el mayor indicio hasta el momento de este planteamiento. De ello, y del resentimiento que ha generado en la Administración republicana la negativa de países europeos a ceder el uso de sus bases o espacio aéreo para la guerra, como España, o a formar una coalición que proteja a los buques mercantes que pasen por el estrecho.
“A todos esos países que no pueden conseguir suficiente petróleo a causa del [bloqueo del] estrecho de Ormuz, como el Reino Unido, que rechazó involucrarse en la decapitación de Irán, tengo una sugerencia: 1. Compren [petróleo] a EE UU, tenemos mucho. 2. Hagan acopio de algo de valentía atrasada, vayan al estrecho y tómenlo. Tienen que empezar a aprender cómo combatir por ustedes mismos, EE UU ya no estará ahí para ayudarles, igual que ustedes no estuvieron con nosotros”, afirma en un mensaje en su red social, Truth Social. Y añade que “Irán ha sido, esencialmente, diezmado, la parte dura ya está hecha. Consigan su propio petróleo”.
En ese mensaje, Trump ha aludido al Reino Unido, uno de los países con los que ha sido más crítico desde el inicio del conflicto el 28 de febrero. En otro unos minutos más tarde, ha puesto en la diana a Francia, a la que ha reprochado que no permitiese sobrevolar su territorio a aviones con suministros militares destinados a Israel. “Francia ha sido MUY POCO ÚTIL respecto al ”carnicero de Irán“, que ¡ha sido eliminado con éxito! ¡¡¡EE UU lo RECORDARÁ!!!”, ha advertido Trump. En otro texto el día previo, había apuntado la posibilidad de concluir el enorme despliegue militar de Estados Unidos en el golfo Pérsico con la destrucción de la infraestructura petrolera, eléctrica y de desalinización del agua en Irán, si ese país no acepta un acuerdo que incluya reabrir el estrecho.
En una entrevista posterior, a la cadena de televisión CBS, el mandatario ha matizado ese mensaje, subrayando que no ha llegado aún al punto en el que haya decidido cancelar los intentos de recuperar la operatividad de Ormuz. “En algún momento llegaré, pero no todavía. Pero los países tienen que venir y ocuparse de esto”, insistía.
Poner fin a la ofensiva
Según publica este martes el periódico The Wall Street Journal, Trump ya ha empezado a comentar a sus asesores que está dispuesto a poner fin a la ofensiva aunque Ormuz continúe cerrado. “En los últimos días, Trump y su equipo han determinado que lanzar una misión para forzar la apertura del estrecho alargaría el conflicto más allá de su plazo de cuatro a seis semanas”, indica este medio, que cita a altos cargos del Gobierno.
El presidente “ha decidido que Estados unidos debería cumplir sus objetivos principales de destrucción de la Armada y los arsenales de misiles y poner fin a las hostilidades actuales, mientras presiona a Teherán por la vía diplomática para restablecer la libre circulación de comercio. Si eso falla, Washington presionaría a los aliados en Europa y el Golfo para que tomaran la iniciativa en la reapertura del estrecho”, agrega el medio. “Hay opciones militares que Trump podría decidir, pero no son su prioridad inmediata”.
En el Pentágono, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, también ha reforzado los indicios de una nueva estrategia para la guerra. En una rueda de prensa junto al jefe del Estado Mayor, el general Dan Caine, ha declarado que Estados Unidos ya ha hecho la mayor parte del trabajo para reducir la capacidad de ataque de Irán, y ha insistido en que otros países deben tomar ahora el relevo y encargarse de lo que ocurra en el estrecho.
“Hay países en el mundo que deberían estar listos para dar un paso al frente en esta vía marítima crucial. No solo nuestra Armada”, ha declarado Hegseth, que también ha revelado que este fin de semana visitó la zona de operaciones. “El mundo debería estar preparado para actuar. El presidente Trump ha estado dispuesto a hacer lo más duro, en representación del mundo libre, pero no es un problema solo nuestro, de cara al futuro”.

El secretario de Defensa (o de Guerra, como él prefiere autodenominarse) ha instado a Irán a llegar a un acuerdo en las negociaciones que Estados Unidos sostiene mantener, y que Teherán niega. De no lograrse un pacto, ha advertido, la guerra continuará “aún con mayor intensidad”.
También ha dado por hecho el cambio de régimen, aunque al frente del país haya quedado Mojtaba Jameneí, hijo del anterior líder supremo, y la estructura de poder se mantenga intacta. “El nuevo régimen en Irán debería llegar a un acuerdo… Ellos ya saben cuáles son los términos”. Las conversaciones, ha asegurado, “son muy reales”.
Las declaraciones de Trump y el jefe del Pentágono se han producido después de que este fin de semana llegaran a Oriente Próximo 3.500 soldados estadounidenses, entre ellos unos 2.500 infantes de Marina, para reforzar al contingente que ya participa en la guerra y, quizá, participar en algún tipo de incursión en suelo iraní. Hegseth no ha descartado esa posibilidad: “Tenemos cada vez más opciones, e (Irán) tiene cada vez menos… los próximos días serán decisivos”, ha asegurado. “Irán lo sabe, y no hay casi nada que pueda hacer al respecto, desde el punto de vista militar”.
