La Justicia francesa va a investigar el asesinato del periodista saudí del diario estadounidense The Washington Post Jamal Khashoggi, que fue descuartizado en el consulado de su país en Estambul (Turquía) en 2018, según ha confirmado la Fiscalía Nacional Antiterrorista. La apertura de las pesquisas se produce tras las denuncias presentadas en 2022 por varias asociaciones contra el príncipe saudí Mohamed Bin Salmán (conocido como MBS) por torturas y desaparición forzada en banda organizada. Le acusan de haber ordenado la ejecución del periodista, muy crítico con el régimen. Los restos de Khashoggi nunca se encontraron.
El Tribunal de Apelación de París ha anunciado que ha encargado a un juez de la unidad de crímenes contra la humanidad que inicie la investigación. Las denuncias las presentaron Trial International y Democracy for the Arab World Now (Dawn), la asociación que creó el periodista antes de su muerte, y posteriormente se unió Reporteros sin Fronteras (RSF), aunque el juez sólo ha admitido la de Trial International y la de RSF.
Las asociaciones interpusieron estas demandas con motivo de una visita que hizo MBS a París en 2022, alegando que el derecho francés reconoce el principio de la justicia universal para casos de torturas y desaparición forzada, pero hasta ahora la Fiscalía Antiterrorista se había negado a tramitarlas.
En octubre de 2018, Jamal Khashoggi, columnista del Washington Post y que residía en EEUU, viajó al consulado saudí de Estambul para tramitar unos documentos. Los servicios secretos norteamericanos determinaron que varios agentes saudíes le asfixiaron por orden de Bin Salmán y le descuartizaron para hacer desaparecer su cadáver. Jamal Khashoggi tenía 59 años.
El juez encargado de la instrucción tendrá que determinar si este asesinato se cometió “dentro de un plan concertado” del poder saudí contra sus opositores, constituyendo así “un ataque generalizado o sistemático contra civiles”. “No se puede excluir la posibilidad de que estos actos se clasifiquen como crímenes contra la Humanidad”, señaló el Tribunal de Apelación.
Tras negar el asesinato, Riad admitió que fue cometido por agentes saudíes que actuaron por su cuenta. El príncipe heredero, que siempre ha negado que él diera la orden de la ejecución, se refirió a este asesinato como “un gran error” durante una visita a EEUU hace un año para reunirse con Donald Trump.
Señaló que el país dio todos los pasos necesarios para investigar este asesinato y que es algo que “no se volverá a repetir”. Donald Trump alabó “los avances en derechos humanos” del país. La ejecución del periodista sumió a Arabia Saudí en una de crisis diplomática y aisló a Bin Salmán, que en los últimos años ha vuelto a la escena internacional.
La justicia saudí procesó en 2020 a 11 personas, que no fueron identificadas, por la ejecución de Khashoggi tras un juicio que se celebró a puerta cerrada. Finalmente condenó a ocho de ellos y absolvió a los otros tres, un fallo que fue muy criticado por las asociaciones de defensa de los derechos humanos.
En 2019 la responsable del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos que investigó el caso, Agnès Callamard, señaló que las pruebas de que Bin Salmán ordenó este asesinato son los suficientemente sólidas como para iniciar una investigación internacional.
“El crimen cometido contra Jamal Khashoggi es un crimen abominable, decidido y planeado al más alto nivel del Estado, que asesinó a un periodista disidente e independiente”, ha reaccionado Emmanuel Daoud, abogado de Reporteros Sin Fronteras, a la decisión de la justicia de investigarlo.
