La Municipalidad de Asunción, a cargo del intendente, Luis Bello (ANR-cartista), se jactó ayer, viernes, de haber realizado una “limpieza profunda” del Centro Histórico, sede de los festejos patrios del 14 y 15 de mayo. Sin embargo, una vez más, el operativo de limpieza parece haberse focalizado en algunos sectores de la capital, dejando descubiertos barrios enteros, cercanos al microcentro.
Según informaron, la Dirección de Servicios Urbanos (DSU) desplegó sus cuadrillas en las plazas de los Héroes, Independencia, Democracia y Libertad. El operativo en tres etapas abarcó también la zona del Congreso, El Cabildo y la Costanera. Según la datos oficiales, se devolvió el orden al Casco Histórico tras el paso de 120.000 personas.

El jefe comunal, quien asumió en agosto, tras la renuncia de Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), cumplirá en días más, 9 meses en el cargo. Sin embargo, su administración mantiene la misma línea de desatención a los barrios.
Asunción abandonada: Derrumbe y desidia en Recoleta
La realidad fuera del radio céntrico muestra una situación de abandono total en las zonas residenciales. Sobre la calle Mariano Molas, al costado del Cementerio de la Recoleta, el muro perimetral que se derrumbó el pasado 5 de mayo sigue exactamente igual, más de diez días después. Los escombros, ladrillos rotos y la tierra acumulada continúan tapando el paso peatonal.

El hueco del muro derribado fue cubierto de forma precaria con maderas terciadas. En el lugar se formó un vertedero con ramas secas, cajas de cartón y bolsas de basura. Esta fue la imagen con la que se encontraron ayer cientos de hijos que acudieron a visitar a sus madres fallecidas en su día.
Vertederos en Bernardino Caballero
El panorama empeora en el barrio Bernardino Caballero, donde las avenidas principales están saturadas de desechos. En la intersección de la Avenida General Santos y Azara, un minivertedero ocupa la calzada y la vereda. El cúmulo contiene bolsas negras y cajas de cartón de gran tamaño, obligando a los peatones a bajarse al asfalto en una zona de alto tráfico.

A pocas cuadras, en la calle Herminio Giménez y Rodó, los vecinos sufren la presencia de una montaña de residuos domiciliarios. Bolsas negras, blancas y rojas permanecen amontonadas en la base de un árbol. Los desechos quedan expuestos directamente frente a las viviendas de los contribuyentes y los automóviles estacionados.
Cartelería de los vecinos no alcanza
La falta de recolección eficiente genera zonas donde ya se volvió una “tradición” la descarga irregular de desperdicios. Una de ellas es la esquina de Azara y Acá Verá, frente a una plazoleta, donde esta mañana volvieron a amanecer restos de poda, cajas de zapatos y un rollo de cartón prensado y colchones tipo sommier.
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Ante la repetida circunstancia, los vecinos intentan detener la contaminación con carteles de “Prohibido arrojar basura”, pero el vertedero clandestino sigue creciendo ante la desidia municipal.

El descuido comunal continúa en las inmediaciones de los centros asistenciales de Asunción, como el Hospital de Trauma, sobre Herminio Giménez entre General Santos y Acá Verá, donde desde hace varios años funciona un “vertedero lineal” en plena calle. El montículo de ramas verdes cortadas, cartones y bolsas por momentos incluso obstaculiza el tránsito vehicular.
Millones que se esfuman en alquileres
El millonario presupuesto municipal de Asunción contrasta con el colapso de sus servicios públicos. En el ejercicio fiscal 2025, las administraciones de Óscar “Nenecho” Rodríguez y Luis Bello recaudaron un total de US$ 35,5 millones destinados exclusivamente a la limpieza urbana de la capital. Ese millonario presupuesto no se vio reflejado en el aseo de la ciudad.
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Pese a estos altos ingresos en tasas, en los días más críticos la Dirección de Servicios Urbanos llegó a operar con apenas 10 de sus 28 camiones recolectores propios. Días atrás, Bello dijo que ya contaban con 20 camiones operativos.

Para mitigar el déficit de maquinarias, la Comuna recurre al millonario alquiler de camiones pertenecientes a empresas privadas, un esquema que mantiene la inoperatividad de la flota municipal.
Licitación bajo sospecha frenada por la DNCP
Ante el colapso de la recolección, el intendente Bello intentó apurar una compra directa de 11 camiones recolectores de basura apelando al argumento de una supuesta “urgencia impostergable”. La operación, valorada en casi G. 16.000 millones, se estructuró a través de la vía de la excepción. Esta polémica modalidad de contratación directa fue gestionada a espaldas de la Junta Municipal de Asunción, eludiendo los canales habituales de control.
El cuestionado procedimiento de compra fue finalmente suspendido por la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP) mediante la Resolución N° 1012/26. La paralización del llamado se ordenó tras la apertura de una protesta formal promovida por firmas del sector contra el Pliego de Bases y Condiciones.
A pesar de mantener una operatividad insuficiente, la gestión de Bello apunta como única solución la penalización y la aplicación de multas contra la ciudadanía, con el proyecto de ley “Basura Cero”. El proyecto pretende castigar con penas de cárcel a las personas que arrojen desechos comunes en la vía pública.
